LBNL
Todo se derrumba a mí alrededor. Todo salvo mis hijos, mi mujer, mi familia extendida y mi trabajo, que no es poco. Pero el resto se ha caído a pedazos. La Roja se ha ido a casa a las primeras de cambio, lo cual entraba dentro de lo posible pero resulta sorprendente, tanto por el contraste con los estratosféricos éxitos recientes como por la falta de garra y el desánimo demostrado por los jugadores en el campo. Parecido a lo de la abdicación de Juan Carlos I, perfectamente comprensible – incluso aconsejable – a su edad y más, dada la preparación del hoy ya Rey Felipe VI, pero no lo es tanto que hubiera anunciado repetidamente que moriría con las botas puestas, o que no nos explique qué le llevó a tan repentino cambio de opinión. ¿Los resultados de las elecciones europeas? No parece sensato. ¿El caso Noos? Lleva ya un par de años coleando. A salvo de una razón oculta, parecería como que ha tirado la toalla, lo cual transmite una imagen derrotista, como la de La Roja. Perder es siempre una posibilidad, caer derrotado sólo ocurre cuando, además, se pierde lo esencial.