La izquierda gaseosa

David Rodríguez

La izquierda española ha transitado durante los últimos años por todos los estados de la materia, del sólido al gaseoso, pasando por el líquido. Ahora mismo nos encontramos con una izquierda prácticamente evaporada, que ha perdido sus referentes ideológicos, que ha dimitido del fortalecimiento de su organización, que ha zozobrado en el diálogo con su base social. Sufrimos de una izquierda incapaz de lanzar a la arena pública los debates que deberían ser centrales en nuestro tiempo, como el reparto de los trabajos, la forma de afrontar la emergencia climática o la manera de caminar hacia la anhelada transformación social. En definitiva, padecemos de una izquierda cuya crisis es el reflejo de la enorme crisis civilizatoria y política en la que estamos inmersos.

La izquierda reciente más cercana al estado sólido se produjo con el nacimiento y los primeros años de Izquierda Unida, fuerza constituida por diversos partidos, movimientos y personas independientes que nace al calor de la movilización contra la pertenencia de España a la OTAN. Una izquierda claramente anticapitalista, que tenía como núcleo ideológico central el PCE pero no renunciaba a las aportaciones del ecologismo, el feminismo y el pacifismo. Una izquierda más fuerte que ahora desde el punto de vista organizativo, con un funcionamiento regular de los órganos de dirección, aunque sin lograr una presencia equilibrada en todo el territorio. Una izquierda que tenía claro su programa, cuyo discurso era coherente y capaz de lanzar debates como la reducción de la jornada laboral. Sigue leyendo