Mencionar a ETA hoy

Carlos Hidalgo

Dentro de la lista de barbaridades con las que nos suele obsequiar la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, está la de que Pedro Sánchez va a servir en bandeja Navarra y el País Vasco a ETA.

Hasta donde yo sé, ETA desapareció del todo hace siete años. Y daba la casualidad de que estaba en el Bilbao el día en el que dijeron que cesaban toda actividad armada. También recuerdo qué hacía Isabel Díaz Ayuso en aquellos momentos. Era la encargada de redes del PP de Madrid y se dedicaba a falsificar perfiles en Internet y a crear medios y wikipedias falsas con la ayuda de Alejandro de Pedro, el que luego sería conocido como «el conseguidor” de la Trama Púnica.

Mientras Isabel demostraba sus destrezas con Twitter a Esperanza Aguirre, había gente que moría: policías, militares, políticos, empresarios, trabajadores, niños. Mientras ella trapaceaba con de Pedro, sus compañeros del País Vasco y el PSE plantaban cara en su día a día a los asesinos, a sus chivatos y a sus simpatizantes.

Cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid usaba sus contactos en el PP para conseguir a su familia un crédito de Aval Madrid que luego nunca se pagó, hacía poco que ETA había matado a su última víctima, un gendarme francés llamado Jean-Sérge Nerin.

De hecho, mientras Ayuso hacía esas declaraciones, ha privatizado la unidad del dolor del Hospital Infanta Leonor de Vallecas. De hecho, la sanidad madrileña lleva pagados más de 5.000 millones de euros al grupo Quirón en los seis años en los que es presidenta de la Comunidad. Da la casualidad de que su pareja es comisionista para dicha empresa y que sus líos con Hacienda vienen por usar facturas y empresas falsas para no tributar por dichas comisiones. Ayuso vive en un dúplex comprado con el dinero de esas comisiones. Y el comisionista que convive con ella conduce un Maserati Ghibli diesel pagado con ese dinero público que ahora está en manos privadas: concretamente en las suyas.

Entiendo que, ante esos hechos, que sí que existen y están presentes, Ayuso quiera contraponer hechos inexistentes, como la propia ETA. Al fin y al cabo, si algo le parecen haber demostrado sus seis años en el gobierno regional, es que parece que siempre se va a salir con la suya mintiendo, desviando la atención, diciendo burradas sin fundamento y culpando de las desigualdades y creciente caos producto de su gestión al gobierno de España.

Afortunadamente, ETA hace mucho que ya no existe. Por desgracia, la gestión de Ayuso sí que lo hace.