Empieza el via crucis

Carlos Hidalgo

Los resultados de las elecciones de Extremadura no han sido buenos para la izquierda. Ni siquiera son buenos para la derecha, puesto que la ultraderecha les va a tener bailando a su son toda la legislatura, salvo que María Guardiola, en otro arranque de fingir una personalidad que ha demostrado no tener, se decida a no formar gobierno y tras agotar los plazos y procesos que fija el Estatuto de Autonomía, se convoquen nuevas elecciones, lo cual parece harto improbable.

Mientras tanto, Gallardo será juzgado dentro de su propio partido no por la campaña realizada, ni por el proyecto que haya defendido frente al electorado extremeño, sino por cómo se juzgue su cercanía o no a Pedro Sánchez. Y de hecho, lo más posible es que mañana mismo la delegación cacereña en su ejecutiva vaya a la reunión con los cuchillos entre los dientes, como los piratas de las películas.

Si el PSOE en su momento supo lidiar con las tonterías de Podemos sin convertirse en Podemos, dejando que ellos mismos se anudaran la soga al cuello, en el PP no parece que vayan a ser capaces de hacer las mismas jugadas con Vox, a los que las noticas de su corrupción, división interna y escándalos no parecen afectarles. Tampoco la de su extrema incompetencia y desprecio a la ley en los sitios donde gobiernan, que parece hacer más daño al PP que al partido de ultraderecha. Y eso ata cada vez más a Feijóo, que confiaba en exportar el modelo gallego de ignorar a Vox entre el aplauso constante de los medios afines, pero que se está viendo cada vez más arrastrado a discursos que no sólo van en contra de la política que tradicionalmente han defendido los “populares”, sino que chocan incluso con el texto constitucional. Y todo esto sin ser presidente del Gobierno. Porque no ha querido, dice él.

Mientras tanto el reloj corre para el PSOE en Aragón, que celebrará sus elecciones en enero, en Castilla y León en marzo y en Andalucía en abril. En las tres regiones se presentan candidaturas avaladas por Ferraz y sin embargo parece que los resultados pueden no ser muy diferentes de lo que hemos visto ayer en Extremadura. En dos de esas federaciones se presentarán ministros del actual gobierno y tras un periodo en el que se ha podido adecuar el organigrama regional para esté perfectamente alineado con Ferraz, por lo que veremos de qué manera se les juzga en caso de que se repitan los resultados electorales de ayer. O unos parecidos.

No sé hasta qué punto este gobierno y el partido que lo conforma mayoritariamente puede permitirse el duro “vía crucis” que le espera a lo largo de estos meses, pero tampoco me atrevo a hacer predicciones. Pedro Sánchez todavía tiene dos cosas que nadie más en nuestro panorama político tiene: más valor que el resto y una infinita capacidad de sorprender y redirigir la agenda a su favor. De momento, habrá que abrocharse el cinturón y ver a dónde nos lleva toda esta deriva.