Carlos Hidalgo
Mientras escribo estas líneas aún no sé los resultados de las primarias del PSOE de Madrid, ni tampoco el resultado de la selección española en la final del Mundial de fútbol. Sí que sé cuáles quiero que sean los resultados.
En el caso de la selección, deseo que ganemos el Mundial. No solo por patriotismo barato, sino porque además el juego de España en este campeonato está siendo un ejemplo de trabajo en equipo, de que todos los jugadores trabajan como si fueran estrellas y donde cada uno sirve de apoyo de los otros. Que, en cierta manera, es un reflejo de nuestro país, en el que cuando colaboramos y vamos todos a una, somos capaces de dejar con la boca abierta a los países de nuestro entorno, que no suelen dar un duro por nosotros. El fútbol argentino, a su vez, es también parecido a su país, pues suele ser un conjunto caótico formado por individualidades que, a veces, consiguen algo y donde el conjunto rara vez destaca sobre la estrella de turno. Más irónico todavía resulta que tanto la estrella de esa selección, Lionel Messi y su seleccionador hayan hecho la mayor parte de su carrera en España porque en sus propios países hubieran carecido de las oportunidades necesarias para llegar a lo más alto de sus respectivas carreras.
En el PSOE de Madrid hay un relato menos épico. Empecinados en que la invisible Reyes Maroto siguiera de candidata, las “fuerzas vivas” del PSOE-M amenazaron y marearon a las posibles candidatas alternativas para que no se presentaran y, pese a ello, Enma López fue a hechos consumados y se presentó, para gran cólera de Pilar Sánchez Acera, Enrique Rico, José Cepeda y otros cargos eternos del PSOE Madrileño de los que nadie suele oír hablar pero que llevan décadas encadenando cargos.
No es que tenga nada en contra de Reyes Maroto, pero está claro que como candidata no ilusiona, como líder orgánica no une, ni anima a la militancia y como opositora al nefasto Almeida es más bien gris. Algo que sí que pueden lograr otras mujeres del PSOE-M a las que se ha cerrado siempre el paso. Hasta que López decidió romper ese sistema.
Enma López no es perfecta, ni tampoco debe serlo, pero al menos ha hecho algo para romper el oscuro y endogámico sistema de repartos de cuotas entre familias y agrupaciones y apelar directamente a lo que se supone que las primarias han de apelar: al voto de todos y cada uno de los militantes.
Si cuando esto se publique Enma López ha sido proclamada ganadora, será porque la militancia socialista madrileña también ha decidido romper con este estado de cosas y rebelarse contra los antipáticos dictados de unos perdedores profesionales que son incompetentes en cualquier ámbito, excepto en el de mantenerse en el cargo y el de alejar a los demás.
Si, por el contrario, hubiera perdido, será porque las llamadas de esos desconocidos de los que hablaba antes han surtido efecto y han logrado que hoy vayan a votar los obligados y no los motivados.
Luego se extrañarán si siguen retrocediendo en Madrid.
Pero no tengo ni idea, por lo que estoy escribiendo sin saber. Cruzo los dedos y ya comentaréis mis aciertos o mis fallos en los comentarios.