Guridi
Jaime Lissavetzky no se ha retirado de la carrera para ser el candidato socialista a la alcaldía de Madrid porque lo viese todo perdido, sino porque había cierta posibilidad de ganar. Casi todo el grupo municipal y casi la mitad de los secretarios generales de Madrid le prometieron su apoyo. Y en las reuniones en las que Jaime preparaba su candidatura, veías cosas tan inverosímiles, como a Juan Barranco sentado a la misma mesa que históricos enemigos suyos -aquellos que se llamaban “renovadores” cuando Lissavetzky fue secretario general de la PSM-. También, pese al apoyo apenas disimulado de Pedro Sánchez, veías a algún líder madrileño del “pedrismo”, como el ex-concejal Daniel Vicente Viondi, que mandaba emisarios a presentar sus respetos.