La autodeterminación quizás no sea la solución (aquí y ahora)

Lluis Camprubí

Hace un tiempo la discusión sobre el «referéndum de Catalunya» centra o condiciona buena parte de las polémicas de las diversas izquierdas, tanto catalanas como del conjunto del estado. Aunque no es explícito, y la mención a referéndum o consulta es polisémica, lo que activa el debate es que casi todo el mundo asume que se está hablando de un referéndum de autodeterminación binario (independencia si/no). Si no es pues en este sentido, parecería recomendable clarificar o adjetivar al proponerlo. De hecho, la invocación a la autodeterminación como principio para abordar y solucionar las más diversas cuestiones, hechos y conflictos nacionales es y ha sido la propuesta habitual en una parte significativa de las izquierdas en/para muchas realidades. No es pues ninguna propuesta fuera de lugar, y en abstracto, metodológicamente, puede ser una buena herramienta.

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¿No a esta guerra?

Lluis Camprubí

A raíz del horror de los atentados terroristas de París, y aún en medio de un shock emocional colectivo,  las izquierdas han explicitado y concretado sus propuestas para derrotar a DAESH. Ello –en los países europeos-  en un contexto de preocupación por la tentación securitaria y post-democrática que pueden asumir algunos gobiernos, por el posible recorte de libertades civiles, por la extensión del odio al diferente y por la posible eliminación de garantías y protección especial que merecen los refugiados y los solicitantes de asilo.

Hay un cierto consenso en la necesidad de entender y abordar las causas de las causas de la extensión de DAESH en Oriente Medio:  Desigualdad socioeconómica, exclusión social, falta de perspectivas, esperanzas y libertades, relaciones neocoloniales entre países, imperialismo e intervencionismo extranjero militar recurrente, inflamación interesada de las tensiones religiosas, incapacidad funcional de algunos estados en algunas de sus propias regiones,  y manipulación instrumental por parte de actores regionales y globales.  Parece también que en la vertiente logística hay multitud de propuestas que pueden ayudar a su ahogo operativo, tanto en su proto-estado como en los países dónde quiera atentar: incrementar el intercambio de información entre países, mejorar la inteligencia -militar allí y policial aquí-, bloquear y monitorear sus recursos financieros (incluidas sus diversas fuentes de financiación, como es el comercio de petróleo), entre otras.

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8 falacias del independentismo sobrevenido de izquierdas

 Lluís Bardolet

Hay personas, grupos y organizaciones (o partes de ellas) de izquierdas en Catalunya que en los últimos tiempos han pasado a ser defensoras de un proyecto independentista. Al analizarlo conviene distinguirlo del independentismo sobrevenido de derechas, que responde a otras razones y que merecería separadamente otro artículo. Ejemplos se pueden encontrar en algunos de los abajo-firmantes de las “esquerres pel sísí” (sí+sí es la opción independentista en la consulta que estaba planteada para el 9 de noviembre). En el caso que nos ocupa es algo que puede ser entendible en un contexto de repliegues nacionales en distintas partes de Europa, de hartazgo hacia las instituciones estatales (especialmente hacia sus mayorías de gobierno actuales), de acomodo intelectual con el “todo es culpa de Madrid”, de búsqueda urgente de alternativas y de preeminencia y movilización del debate “nacional”.  Puede ser que estos cambios – individuales o colectivos- sean activos, voluntarios y entusiastas o bien sean forzados por el deseo de no quedar desconectado del desplazamiento social habido. Lo que resulta más chocante es que esta evolución/despertar político-ideológico se justifique, se vista, se venda o se proyecte como un instrumento para construir una sociedad más justa y con mayor bienestar a coste cero (sea socioeconómico o convivencial, a modo de “apretar un botón”). Estos sectores deberían participar de un debate intelectualmente más riguroso y no prometer cosas que o no tienen que ver con la articulación territorial o se basan en pretender construir un “nosotros” más pequeño en un territorio relativamente más rico. Vistas las principales razones instrumentales (o de beneficio socio-económico) argumentadas se puede concluir que son falaces y/o en algunos casos no de izquierdas (en especial las relativas al “soberanismo fiscal”). Intentaré explicar estas falacias a partir de algunas de las consignas y frases hechas que más se oyen por estos lares:

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