¿Qué opciones tiene?

Carlos Hidalgo

Vladimir Vladimirovich Putin, presidente de la Federación Rusa, llamó ayer a filas a todos los ciudadanos rusos de entre 18 y 65 años con experiencia militar. Esto es alrededor de unos 300.000 hombres. Una gota de agua dentro de los 144 millones de habitantes que tiene Rusia. Pero los suficientes como para que, a ojos de la población, la “operación militar especial” de Ucrania se parezca más a una guerra.

Dicen que precisamente por eso Putin no ha hecho una movilización general, para no alarmar a una población cuyos índices de popularidad controla minuciosamente. El pacto social en la Rusia postsoviética es algo así como “nosotros os dejamos robar y mataros entre oligarcas y vosotros nos dejáis más o menos en paz”. Y una movilización general podría quebrar esa paz social tan duramente conseguida por Putin a base de corrupción, nacionalismo y violencia. Sigue leyendo

Un ejemplo para todos: nacionalización exprés

Senyor G

De un tiempo a esta parte me miro bastante el fútbol sala, es uno de los pocos deportes en los que l’Hospitalet tuvo un equipo en primera, la última temporada antes de fusionar las dos ligas que había en la actual y dejar solo a la Real Federación Española de Fútbol. Por otra parte, es un fútbol muy dinámico, no se puede dar un partido por cerrado hasta que pita el árbitro, y que se puede ver gratis por la televisión. Así que en casa estuvimos atentos a la Eurocopa de selecciones hace ya varios meses, y con colegas reíamos de los chistes sobre ciertas selecciones del Cáucaso o del este que daban al campeonato un aire de campeonato con la Brasil B, la Brasil C, y…

Soy bastante de la diversión con banderas y me gustan estos campeonatos de selecciones junto con sus dinámicas. Eso de que haya una selección española con jugadores que el resto del año juegan unos contra otros y que en estos campeonatos se juntan con un objetivo deportivo común siempre me ha gustado. Cada vez más soy un hombre de otros tiempos, también en esto. Sigue leyendo

La disparatada subida de los tipos de interés

David Rodríguez

El Banco Central Europeo acaba de acordar la mayor subida de tipos de interés de su historia, con el objetivo de contener la inflación, y basando su decisión en las teorías monetaristas que se han demostrado más que fracasadas. Por un lado, los precios no están subiendo por un exceso de dinero en circulación, por lo que un encarecimiento del precio del mismo no tendrá el efecto deseado sobre la inflación. Además, esta medida reducirá el consumo y encarecerá todo tipo de préstamos a empresas y particulares, con el consiguiente efecto recesivo y de mayor concentración de la riqueza en manos del capital especulativo.

Pero las contradicciones en las políticas de los países occidentales son manifiestas cuando se observa que los gobiernos están tratando de incrementar el gasto público con inyecciones multimillonarias de recursos, ya sea a través de los fondos europeos o de los planes acordados por los ejecutivos británico, alemán o estadounidense. Por consiguiente, mientras el BCE intenta contener la demanda, los gobiernos occidentales plantean su expansión, en uno de los mayores disparates de incoherencia económica que podemos haber observado en los últimos tiempos. Sigue leyendo

El Poder Judicial

Arthur Mulligan

«Montesquieu ha muerto». La frase es ya histórica y se le atribuye a Alfonso Guerra. Según parece, la pronunció en el año 1985, cuando el partido socialista aprovechó la mayoría parlamentaria que poseía para reformar la Ley del Poder Judicial. Se habían cargado la independencia del poder judicial y se jactaban de ello, enterrando a Montesquieu, el filósofo que defendió la independencia de los tres poderes del Estado.

El Consejo General del Poder Judicial había sido reiteradamente acusado de corporativismo y los socialistas, siempre fieles a la voluntad popular, decidieron que fuese el parlamento quien eligiese a los vocales del Consejo. Una fórmula que, inevitablemente, politizó dicho órgano. El «pacto por la justicia» acometido después por los populares, a través de una fórmula de elección mixta, ni acabó con el corporativismo, ni garantizó la independencia del poder judicial. Sigue leyendo

El primer otoño

Juanjo Cáceres

Es sabido que este mes de septiembre se ha iniciado un curso político que marcará el devenir del Gobierno de España, pues desde el mismo se convocarán unas elecciones municipales y autonómicas y quizás, de producirse un adelanto, también unas elecciones generales. Obtener el privilegio de gobernar el país durante los próximos años es el objetivo de una guerra preelectoral que ya ha comenzado y que hasta el momento se disputa en los estudios demoscópicos, en el hemiciclo del Congreso y del Senado y en los medios de comunicación, pero que con el paso de los meses se trasladará cada vez más a los territorios peninsulares.

El pasado mes de agosto, el Gobierno actual dejó los deberes hechos para acabar de sacar adelante las medidas estrellas del próximo otoño que todos conocemos. La cuestión es si le premiarán electoralmente o si las circunstancias actuales le llevan por un camino donde el cambio de gobierno es prácticamente inevitable. Solo el tiempo lo dirá. Es cierto que nada ocurre por estar escrito, que hasta a los peores escenarios se les puede dar un giro y que desde luego puede haber y habrán un sinfín de situaciones imprevistas o no tan imprevistas, cuyo impacto está por determinar. Sigue leyendo

No echemos las campanas al vuelo… todavía

LBNL

Lo digo a propósito de la contraofensiva de Ucrania en Jarkiv, empujando a las tropas rusas en desbandada. El logro ha sido mayúsculo y moralmente tremendo y podría ser un punto de inflexión en la guerra, pero la realidad es que Ucrania “solo” ha recuperado unos tres mil kilómetros cuadrados de los más de cien mil que ha invadido Rusia desde que Putin tomó la fatídica decisión de lanzarse a la guerra el 24 de febrero. Lo esperanzador es las razones por las que Ucrania ha sido capaz de recuperarlos, o más bien, por las que Rusia los ha perdido.

Desde antes del verano se sabía que Ucrania estaría preparada para lanzar una contra ofensiva a finales del mismo, cuando finalizara el entrenamiento entonces en curso para la utilización del armamento moderno – no ex soviético sino estándar OTAN – que Occidente le estaba proporcionando. Lo malo es que Rusia también lo sabía, como demostraba que hubiera paralizado sus avances y estuviera fortificándose en las posiciones conquistadas. De ahí que solo hace diez días “los expertos” predijeran que no habría avances significativos por ningún bando – “Jarkiv no caerá pero Jersón tampoco será liberado” – antes de que cayera el invierno y consolidara el frente. Sigue leyendo

De nuevo especulando sobre Rusia

Carlos Hidalgo

Pues parece que las fuerzas armadas de Ucrania han logrado algo que parecía increíble, que es que reconquistar casi todo el terreno ganado por los ejércitos rusos al principio de la invasión en el noreste del país. Pese al apagón informativo decretado por Ucrania, las imágenes que han ido apareciendo en redes sociales, sobre todo en Telegram, han podido ir siendo confirmadas independientemente y casi parece que se esté rechazando a los rusos a las fronteras existentes antes de la invasión.

Lo que parece más sorprendente de todo esto es que tras una primera resistencia inicial, las posiciones rusas se han derrumbado como un castillo de naipes. Yo no soy ningún experto en estrategia, pero lo que me enseñaron en su día de la doctrina militar soviética (la cual es aun ampliamente empleada por el ejército ruso) es que consiste en fortificar lo máximo posible el terreno ganado y en resistir lo máximo posible mientras llegan refuerzos. Sin embargo, lo que ocurre es que las posiciones abandonadas por los rusos parecen chamizos llenos de basura y que los rusos, lejos de aguantar, huyen sin ni siquiera molestarse en llevarse sus equipos, entre ellos puestos de mando, materiales clasificados, blindados, municiones y materiales antiaéreos y de guerra electrónica. Sigue leyendo

Diesel gustazo, dieselo

Marc Alloza

¿Qué hubiera pasado si la tecnología híbrida que empezó a fabricarse y venderse notablemente en 1997 hubiera sido adoptada en alguna de sus formas por la mayoría de fabricantes como sucede ahora? ¿Se hubiera desarrollado antes la tecnología para un vehículo puramente eléctrico?

Los automóviles eléctricos arrancaron fuerte en el siglo XIX. A pesar de la dificultad de no haber una red eléctrica muy extendida, a principios del siglo XX en Estados Unidos se habían registrado 33.842 vehículos eléctricos que suponían el 38% de parque automovilístico norteamericano. Del resto de vehículos, el 40% eran a vapor y el 22% restante a gasolina. Ya por los años 20, con las nueva redes de carreteras cambiaron las necesidades de alcance y velocidad de los automóviles. En ese punto, la evolución técnica de los vehículos a gasolina empezó a marcar la diferencia para acabar imponiéndose a los demás. Los motores eléctricos si se consolidaron en trenes, tranvías… Desde los años 50 del siglo pasado el vehículo eléctrico pasó a ser un estándar como carro de golf. En los años 70, las misiones Apolo 15, 16 y 17 dejaron estacionados en la Luna 3 venerables Rovers Lunares precursores de los rovers marcianos Spirit, Opportunity, Curiosity y Perseverance Mars. Estos dos últimos todavía andan por ahí. Eso si, en ambos casos, el sistema de tracción funciona con un pequeño generador nuclear que en el caso del Perseverance pesa unos 45 Kg, alimentado por 4,8 kg de dióxido de plutonio que le proporciona una autonomía de 14 añitos. La fuente no es renovable pero es igual de “verde” según la UE. Sigue leyendo

El tamaño de la portería rusa no es igual que la inglesa

Senyor G

Leo en el Periódico de Catalunya de ayer, “El fútbol ruso, condenado al ostracismo”:

Los equipos rusos sufren el castigo de no ir a Europa este año. Ninguno de ellos ha podido optar a formar parte de los elegidos en la Champions League, Europa League o ni siquiera la Conference League. La expulsión de la UEFA es firme: todos los combinados del país euroasiático están vetados de forma indefinida por la ocupación de territorios ucranianos por parte del ejército ruso.

Sigue la noticia con que el veto llegaba incluso en los equipos de videoconsola y habla de la evolución de su liga y del caso incluso de algún jugador ucraniano en la liga rusa. Sigue leyendo

El último soviético

Juanjo Cáceres

Destacaba Pablo Iglesias en una columna reciente que “la URSS no era un régimen defendible, pero que su desaparición alejó a la humanidad de un futuro humanamente viable” (¡valga la redundancia!), lo cual me parece una afirmación muy categórica, pronunciada mientras el cuerpo de Mijaíl Gorbachov estaba aún a la espera de sepultura, tras su fallecimiento el 30 de agosto de 2022. No es que no valga la pena expresarse sobre ello, ya que hacer un balance medianamente riguroso de las consecuencias de la desaparición de la URSS es un ejercicio necesario, pero a menudo nos olvidamos de hacer otro ejercicio previo, más importante y menos hipotético, que es analizar cuáles fueron las consecuencias reales de la existencia de la URSS. No parece inoportuno reflexionar sobre ello al calor de las contrastadas valoraciones que se han hecho estos días sobre el último mandatario soviético.

Posiblemente la historia de la URSS puede dividirse en tres grandes etapas, una primera de carácter revolucionario, durante la cual se ponen patas arriba las estructuras sociales y de poder bajo el fuego de la Primera Guerra Mundial, en un conflicto que también se lleva por delante varios regímenes europeos y que destruye el último gran estado absolutista de Europa: la Rusia zarista. Una segunda de consolidación de un régimen de tipo dictatorial, represor y alejado de la concepción liberal de un estado de derechos y libertades, que madura bajo la dirección de Stalin hasta las tensiones de los años 1930 y la Segunda Guerra Mundial. Y, finalmente, una tercera, en que ese estado se convierte en la otra gran potencia del mundo, gracias al impulso industrial y armamentístico experimentado antes y durante el conflicto y gracias a los avances territoriales y geopolíticos que los soviéticos obtienen de su victoria. Esa URSS que surge en 1945 es la que habría destruido Gorbachov: no la de la primera etapa, que ya se ocupó Stalin de liquidar a fondo, ni la de la segunda. Para entonces, la Revolución de Octubre duerme el sueño de los justos y los cadáveres soviéticos tras 30 años de guerras y violencia -entre 1914 y 1945- se cuentan por decenas de millones. Sigue leyendo