Juanjo Cáceres
Una de las mejores enseñanzas para los que ven la guerra desde fuera es comprobar cómo, una vez iniciada, destruye certezas y contamina todos los debates. En primera instancia, la guerra hace debatir sobre la guerra, cosa que no sucede en ausencia de ella. También sobre sus efectos colaterales, que no son solo las víctimas civiles y militares o los refugiados, sino, asimismo, sus consecuencias económicas, sociales y sin duda, energéticas, como la cuestión del gas ilustra a la perfección. De todo ello estamos oyendo consideraciones de forma incesante estos días, no sin incurrir en ciertas paradojas y contradicciones aparentes.
Se habla mucho de la guerra y la seguridad. Uno de los primeros logros de la guerra en Ucrania fue suscitar la revisión de la política de seguridad europea. Ello ya ha conducido a los estados miembros a decantarse por elevar el gasto armamentístico y sobre la mesa se sitúa cada vez con más intensidad la necesidad de hacer de la UE un actor militar diferenciado de la OTAN. Se dice que Europa ha de ser más autónoma y más responsable de su propia defensa. Sigue leyendo