La marea que se quedó en charco

Carlos Hidalgo

La esperada “marea roja” en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos no fue lo que esperaban, ni el Partido Republicano, ni la prensa, ni los sorprendidos Demócratas.

Como dijo alguien relacionado con el digital trumpista “Breitbart News”, “la marea se quedó en charco”. La parte más trumpista del Partido Republicano, que aspiraba a afianzar su dominio de la Cámara de Representantes y el Senado, se ha quedado corta. Y sus intentos de dominar el sistema electoral desde dentro, optando a cargos de supervisión de las elecciones, han fracasado estrepitosamente, logrando colocar sólo a uno de los 21 candidatos a Secretarios de Estado de los Estados, que son algo así como los consejeros de Interior de las CC.AA. españolas y supervisan las elecciones en sus respectivos territorios. Sigue leyendo

Mentiras y cintas de vídeo

Arthur Mulligan

Antes de nada les pido que no se adelanten porque falte el sexo en el título del artículo y tiene una explicación en la doctrina queer orientada por el ministerio de igualdad que encabrona con desigual intensidad a todo el arco parlamentario. Es tan serio que hasta el portavoz del grupo parlamentario socialista y ex-lehendakari, Patxi López, contra lo que es su costumbre, no entiende lo que sucede y se le nota. Hasta que se aclaren, lo prudente es esperar doctrina en forma de ley, porque el asunto es otro y lo inspiró ayer mismo la presentación de un libro importante, “Un tal González”, cuyo autor Sergio del Molino se hizo famoso por La España vacía.

En palabras del autor «esto no es un libro de historia, ni una biografía de Felipe González, ni una crónica periodística, ni un ensayo político (…) Aquí se novela una parte de la historia de España a través de quien fue el presidente que asentó la democracia y propició el cambio histórico más profundo y espectacular del país.»

El autor tuvo la generosidad de hablarnos sobre su concepción, tiempo de elaboración y la beca que recibió de la fundación BBVA para abordar 24 meses de documentación y redacción, las entrevistas de varias horas con Felipe, sin ser un libro de encargo y mucho menos una biografía autorizada. Sigue leyendo

La democracia en peligro

LBNL

Ya saben que esta próxima madrugada, probablemente, el Partido Republicano tomará el control del Congreso y quizás también del Senado norteamericano. Siendo uno de izquierdas, que Biden y su administración vayan a tener muchos problemas para llevar a cabo su programa, es una mala noticia. Pero lo es mucho más todavía que gran parte del GOP siga abducido por el psicópata de Trump y le dé cancha a toda la conspiranoia MAGA que es básicamente una rebelión, cada vez más violenta, contra todo lo que sea sospechoso de progresismo.

Hace menos de una semana volvió también al poder Netanyahu en Israel y, de nuevo, que un manipulador egocéntrico sin escrúpulos gobierne es siempre una pésima noticia pero que lo haga de la mano de aliados abiertamente racistas y defensores de la violencia cuando les conviene (recuerden el asesinato de Rabin por un extremista judío) es una amenaza contra la base misma del sistema democrático. Como lo habría sido la reelección de Bolsonaro en Brasil, que ojalá se limite a alentar a sus huestes a que sigan reclamando al ejército que dé un golpe de Estado. Sigue leyendo

No darás falso testimonio ni mentirás

Senyor G

El otro día no sé dónde leí o escuché que es difícil saber qué es la verdad, pero sí qué es la mentira. Al final todo es cuestión de acuerdos empezando por las definiciones. También me es fácil leer todo lo que nos mienten nuestros enemigos. Nosotros somos la Unión Europea y nuestros aliados económicos y militares. Es una cosa que preocupa a nuestro ministro de exteriores europeo sobre todo por el impacto de las mentiras de los otros por eso es de exteriores. Si le preocupasen las mentiras propias sería del interior.

Aquí siempre nos dijeron la verdad, no hubo fake news ni mentiras nunca. A nosotros nuestros gobernantes y aristocracia económica siempre nos han dicho la verdad. Siempre, la mentira y el engaño nos viene de fuera, menos de nuestros aliados. El siempre y el nunca siempre acaban siendo fáciles de ver que son un engaño, solo nos hace falta un contraejemplo. Sigue leyendo

El mal perder

Carlos Hidalgo

En el momento en el que escribo estas líneas, Luiz Ignacio Lula da Silva aventaja por poco más de un punto a Jair Mesías Bolsonaro. El problema está en que Bolsonaro lleva un tiempo afirmando que no reconocerá ningún resultado que no sea una victoria suya, lo cual trae muy malos presagios a todo al mundo, recordando a lo que ocurrió en los Estados Unidos cuando Trump instigó a un montón de paletos armados a asaltar la sede de la soberanía popular. Que la policía brasileña haya impedido activamente el voto en zonas favorables a Lula, hace que los presagios sean más oscuros todavía.

El pasado militar de Bolsonaro hace que automáticamente se suponga que los militares le apoyarán. Lo cual no tiene por qué ser necesariamente cierto, ya que Bolsonaro, en estos cuatro años, ha nombrado a militares para las tareas más ingratas, en las que se han quemado con escasos honores. Así que es posible que los militares estén un poco hartos de su excamarada. Sigue leyendo

Dando tumbos

Arthur Mulligan

El larguísimo episodio que nos martiriza desde Cataluña con sus negociaciones, sus duelos, sus acercamientos, sus reencuentros, sus naderías, sus peticiones de fondo y sus amenazas es agotador y desde luego propongo no entregar un solo euro, y que se arreglen con lo que les corresponde.

Eric Hobsbawm afirmaba que “la historia era la materia prima de la que se nutren las ideas nacionalistas, étnicas y fundamentalistas, del mismo modo que los adormideras son el elemento que sirve de base a la adicción a la heroína”.

El pasado es imprescindible para los nacionalismos; el pasado legitima, y cuando no hay uno que resulte adecuado siempre es posible inventarlo. Sigue leyendo

Reformas o barbarie

Juanjo Cáceres

Según datos del Ministerio de Trabajo, en los nueve primeros meses del año se han realizado 5.250.437 contratos indefinidos, lo que representa una variación positiva de 3.792.357 respecto a 2021 o, en cifras relativas, un incremento del 260%. Del mismo modo, los 8.921.567 contratos temporales registrados en el mismo periodo, representan una reducción respecto al ejercicio anterior del 27,65% o, lo que es lo mismo, en casi 3,5 millones de contratos temporales nuevos.

El hecho de que en 2021 se dejasen notar con mucha más fuerza los efectos de la pandemia sobre la contratación o el que la reforma laboral haya convertido en una categoría relevante a los fijos discontinuos, no desdibuja el cambio profundo que ha sufrido la estructura del trabajo en España tras esa reforma, cuyas cifras seguirán impactándonos durante lo que resta de año, dados sus potentes efectos sobre el mercado laboral. Tampoco lo hace el freno a la contratación que se ha observado en el históricamente peor trimestre para el empleo, en la medida en que el paro se ha situado en cifras en porcentajes que oscilan entre un 9 y un 12% inferiores respecto al mismo mes del año 2021. Sigue leyendo

¿Mujer tenía que ser?

Carlos Hidalgo

Ayer juró el cargo la nueva Primera Ministra de Italia, Giorgia Meloni. La primera mujer en ocupar el cargo, pero no la primera persona de ultraderecha que lo detenta. Sea como sea, la elección de Meloni deja a España como el único de los cuatro grandes países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Italia y nosotros) en el que ninguna mujer ha encabezado el gobierno. ¿Cómo es posible esto?

La cosa puede explicarse, a grandes rasgos, por dos motivos: uno malo y uno bueno. El bueno es que España ha demostrado ser muchísimo más estable que el resto de los países, por lo que la rotación de candidatos es mucho menor. Aquí sólo se ha derribado una vez al Gobierno por moción de censura, por lo general los grupos parlamentarios son disciplinados y, además, nuestro sistema electoral evita una excesiva fragmentación, pero sin castigar al pluralismo. Por ese motivo, las candidaturas duran más y los gobiernos tienden a ser más estables. Eso, aunque positivo, no deja de hacer que el posible ascenso de una mujer a la candidatura a la Presidencia del Gobierno sea un camino, no sólo trabajoso, sino desesperadamente lento. Sigue leyendo

Poca policía (local), mucha diversión (eventual)

Senyor G

En contra de ciertos tópicos yo también echo de menos más Guardia Urbana por mis barrios. No de cualquier modo, sino paseando y enterándose de las cosas que pasan a pie de calle. No como mucho desde un coche o solo cuando el problema ya está creado. No por temas de seguridad, sino por el incómodo incivismo, aquellos deberían ser más cosa de los mossos, creo, y esto de la Urbana. No voy ahora a dedicarme a hacer balanzas policiales entre barrios metropolitanos y ciertas ciudades y comarcas. No lo haré.

Insisto, no creo que haya una seguridad desbordada en mi ciudad, y me imagino que tampoco en Madrid. No sé,  los 80 fueron duros en esta ciudad y en todo el país. La Modelo está cerca de aquí y aún tenemos la imagen de El Vaquilla detenido en el suelo escapando de allí y todo lo que esa imagen representaba. De los últimos años lo que noto es un pasotismo por el de al lado, y la indiferencia a pie de calle. Llámalo pasar del civismo, o de la convivencia. Pintadas gratuitas en las paredes, bolsas de basura, botellas y latas en las papeleras en vez de en el contenedor que toca; latas por el suelo, muebles en la calle cualquier día y no el habilitado para ello. Cansado de esto y de las motos (mal) aparcadas en las aceras, o directamente delante de paradas de bus, meadas y cagadas de perros (quiero creer) en la fachada de comunidades sin perros, o en los parques, donde al final hay que estabular a los niños y niñas en vez de a las perras y perros. Y porros, algunos de mis conciudadanos huelen a porro y algunas calles y parques también. ¿Podemos hablar de problema de salud pública con pipis y cacas de perro y porro? Perreros y porreros, y a veces son los mismos. No hay parques ya para infantes y jóvenes. Sigue leyendo

El Mundial de la vergüenza

David Rodríguez

 En el año 2010 mucha gente en Doha se echó a la calle para celebrar la designación de Catar como sede del Mundial futbolístico del presente año. Esta elección no estuvo exenta de polémica, pues no se trataba de un país con una gran tradición en el deporte Rey, pero se impuso a otras posibles candidaturas por la influencia de los petrodólares, que además habían de servir para tratar de lavar la imagen de un emirato con palpables problemas en cuanto a la defensa de los derechos humanos.

El 20 de noviembre comienza a rodar el balón, y la controversia se ha hecho mayor cuando se ha sabido que miles de trabajadores inmigrantes han muerto en Catar a consecuencia de las obras de construcción de los estadios, con condiciones infrahumanas en cuanto a jornadas y temperaturas, y con una enorme opacidad en cuanto a las cifras concretas de víctimas mortales, que una investigación de The Guardian cifra al menos en 6.500[1]. Sigue leyendo