Ceci n’est pas un catalaniste

Senyor G

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Un votante catalán desconectado de Catalunya y una tradición política.

Con lo del “català emprenyat” y la desconexión de los catalanes se acertó bastante hay que reconocerlo. No sé si fue Pasqual Maragall, José Montilla o Enric Juliana o todos a la vez como un intelectual colectivo. Una descripción muy buena de la reacción Cataluña versus España. ¿Y ahora qué? Por que yo ya llevo tiempo que también he empezado desconectar de Cataluña y soy legalmente y a todos los efectos ciudadano de Cataluña; punto. No voy a hablar de los otros ni ser portavoz de los otros, hablo de mí y voy a poner a un lado cierta prudencia política que creo que acostumbro a tener. Si el procesismo, esa variante del catalanismo, está desatada, yo no tengo porque amarrarme.

Vengo, o me inserto en una tradición en Cataluña determinada, la de es catalán quien trabaja y vive en Catalunya, la de “un sol poble”, la de partido “nacional i de classe”, la de inserción en cierto catalanismo y sus símbolos decimonónicos y renacentistas… pero lo siento, me siento cansado y me aparto. No me va el rollo ni el sacrificio que me comporta, me desvinculo del pacto que sentía que me obligaba. No me siento catalanista y me da igual si me consideran catalán o no a efectos nacionales. Me da igual, para ellos la perra gorda, ahora mi voto seguirá contando en Catalunya. Mi sentimiento es claramente español. Mi idioma es el castellano y tengo claras mis selecciones, mis historias y los sentimientos vinculados a ellas. Sigue leyendo

¿Hacia una nueva transición?

Alfonso Salmerón

El pasado lunes, día de la hispanidad, me ocurrió algo que me ha dado pie a una reflexión sobre el momento actual que estamos viviendo. Sucedió en uno de esos grupos de whatsapp que se crean para celebrar algún evento y luego quedan ahí en tu teléfono, más o menos silenciado, sin dejar de vomitar toda suerte de memes y otros tipos de spam. Uno de los miembros del grupo, excompañero de la EGB, había enviado una foto en absoluto malintencionada, invitando a celebrar el día de la Hispanidad, a lo que yo respondí sin mayor acritud, que le agradecía la invitación pero que, en mi caso, consideraba que no tenía nada que celebrar, haciendo gala de mi consabida, en el grupo me conocen desde hace varias décadas, desafección con las patrias y banderas.

Hasta ahí, todo más o menos normal. Lo que ocurrió después fue que mi comentario suscitó toda una serie de respuestas más o menos molestas que tenían como denominador común el alegato a la libertad de expresión a la que presuntamente parecía haber yo atentado al expresar mi opinión sobre el día de marras. El debate se zanjó, sin que llegara la sangre al río, con la intervención de una compañera, que con actitud conciliadora vino a recordar cuáles eran los objetivos del grupo, a la vez que hacía un llamamiento a que por el bien de la concordia y la convivencia, los miembros del grupo nos abstuviéramos de expresar nuestras convicciones ideológicas. Sobra decir que el comentario de esta compañera fue recibido con un aplauso unánime por los miembros del grupo. Sigue leyendo

Ojalá todo sean faroles

Carlos Hidalgo

Lo que hoy parece ocupar a propios y extraños es la reacción de la coalición del Gobierno al bloqueo que el PP mantiene desde 2018 a la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Este consejo, que todavía hoy refleja las elecciones de la mayoría absoluta de Rajoy en 2013, está en funciones desde hace dos años, sin que ello le impida nombrar y cesar jueces en cargos de responsabilidad y actuar como si su presidente, Carlos Lesmes, tuviera un apoyo parlamentario que hoy no posee.

Al PP obviamente le conviene que se mantengan las mayorías actuales. Con un montón de flecos de sus casos de corrupción llegando al Supremo, como Gürtel o Púnica, creen que la actual composición del Gobierno de los jueces será más benévola a la hora de tratar estos asuntos. Esta anomalía ya nos ha servido para que nos llegue un tirón de orejas desde Bruselas, donde se nos ha señalado diplomáticamente que esto es una “anomalía” que no puede perdurar más en el tiempo. Sigue leyendo

Adama Traoré, Ansu Fati y el fútbol como refugio

Pedro Luna Antúnez

Hace unos años en los Bloques de La Florida de l’Hospitalet había una pista de fútbol sala en la que jugaban los chavales del barrio al salir del colegio. Para ellos el barrio se limitaba a esos bloques que se construyeron en la década de los 50 para realojar a la familias de etnia gitana que vivían en las barracas de la playa barcelonesa del Somorrostro, una barriada que llegó a albergar a más de 15.000 personas en 2.400 chabolas y que, por ejemplo, vio nacer a la legendaria bailaora Carmen Amaya. En los años 60 y 70 el barrio creció más allá de los Bloques con la llegada de la emigración andaluza y de otros rincones de la geografía española.

Pero en los Bloques ya existía ese sentimiento de pertenencia por el cual “ser del barrio” era ser de los Bloques. Un sentimiento que se ha mantenido inalterable hasta la actualidad en una zona castigada por la pobreza, el paro estructural, la infravivienda y los desahucios. Hoy los Bloques de La Florida son mucho más diversos y multiculturales que los de hace 60 años. En ellos conviven las familias gitanas que llegaron en los 50 con las oleadas migratorias del sur de España y las más recientes procedentes del norte de África, de Centroamérica, del sur de Asia o del este de Europa. Según las estadísticas, los barrios del norte de l’Hospitalet, especialmente ese núcleo urbano formado por La Florida, Torrassa y Collblanc, es el área con más densidad de población de Europa. Sigue leyendo

Daguerrotipos durante la Gran Crisis

Arthur Mulligan

II. El cerco del populismo institucional

Radicalidad institucional

que fue ayer cuando la clase media veía con simpatía a sus hijos sentados en las plazas y frustrados principalmente porque en el ascensor social colgaba un letrero de avería. Acampaban con sus ordenadores portátiles mostrando un nuevo espíritu de autonomía y aversión a los partidos tradicionales, vigilando la pureza del movimiento respecto a todo intento de manipulación y, en resonancia, con cuanto ocurría en otras ciudades, principalmente de occidente.

Se denunciaba el espíritu de casta y su exclusión de facto de un mundo laboral en plena reconfiguración mundial en el que ocupaban el papel de nuevos parias. Sigue leyendo

Alarma máxima

LBNL

En Madrid y también en las playas españolas, alarmadísimas ante la horda de madrileños que se apresta a aprovechar el puente desde hoy mismo. Con el aval del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, a instancias del gobierno de la Comunidad, ha tumbado el decreto de aislamiento perimetral de la Comunidad del gobierno central. Las decisiones judiciales se acatan se compartan o no y es posible que el decreto no estuviera tan bien fundado como debiera pero lo que es indubitado es que el Tribunal no habría intervenido de no haber recurrido Díaz Ayuso. ¿Por qué lo hizo? Esgrimió que el decreto suponía «una agresión a las competencias» (…) que «en realidad supone la aplicación de unas limitaciones propias del estado de alarma». Estado de alarma que, por otra parte, la Comunidad de Madrid podría haber pedido al gobierno central, como el Presidente del Gobierno le ofreció. Pero no, para el PP la lucha contra la pandemia en Madrid es secundaria; lo principal es evitar el marrón de tener que tomar medidas que seguirán ocasionando daños económicos a los ciudadanos y a las empresas. En otras palabras, que las caceroladas del barrio de Salamanca, Pozuelo, las Rozas y Majadahonda, municipios todos ellos caladeros electorales del PP y exentos de restricciones distritales bajo las “zonas básicas” de IDA, se las coman ellos. El gobierno central podría recurrir la decisión del tribunal y, en caso de que se ratificase, recurrir al Tribunal Supremo, subsanando entretanto las posibles deficiencias jurídicas del Decreto. Pero todo ello llevaría días, quizás semanas, y no hay tiempo. El puente empieza hoy y el éxodo de madrileños, asintomáticos incluídos, sería catastrófico para el país entero. Por eso hoy el gobierno decretará el Estado de Alarma para la Comunidad de Madrid, asumiendo el coste político de la protección del resto de España. Para que luego digan que los políticos son todos iguales y siempre anteponen sus intereses personales y partidistas al interés general. Sigue leyendo

¿Cuánto vale una vida humana?

drodrialbert

Uno de los debates que se está produciendo en torno a la pandemia del coronavirus es el del difícil equilibrio entre salud y economía. Durante los momentos más duros de la crisis institucional en Madrid, la presidenta Ayuso afirmaba que hace falta conjugar “salud y economía”1, dando por hecho que se establece un conflicto entre ambos elementos. Sin embargo, somos muchos los economistas que denunciamos que esta dicotomía es falsa2, ya que los criterios sanitarios han de ser los protagonistas a la hora de afrontar la situación, y además el seguimiento de los mismos debería llevar a una mejor situación económica a medio y largo plazo, como muestra la situación en países que han apostado por una estrategia de maximizar la erradicación del virus, por ejemplo en Nueva Zelanda, Corea del Sur, China, Japón o Islandia.

Hace unos días se tomaba la controvertida medida de reducir la cuarentena de 14 a 10 días, comenzando por Cataluña3. Algunos expertos han afirmado que esta política es correcta4, ya que el beneficio económico de acortar en cuatro días la ausencia al puesto de trabajo compensa un riesgo de contagio que es menor durante ese lapso de tiempo. Una apuesta descabellada en España, uno de los países con mayor tasa de incidencia del virus, y que es contestada por otros expertos y por la propia OMS5. Otros gestores han alegado que así es más fácil el cumplimiento del confinamiento, hecho que denota una lamentable falta de control sobre las instrucciones que debe seguir la ciudadanía. En todo caso, ese supuesto análisis coste-beneficio no existe, y cualquier economista sabe que no puede llevarse a cabo de manera simplemente intuitiva. Sigue leyendo

Y… ¿qué pasa con Ciudadanos?

Carlos Hidalgo

Hace mucho tiempo que la Comunidad de Madrid no es protagonista para bien en las noticias. Demasiado. En parte es por tener al frente de la Comunidad a una Torra castiza, Isabel Díaz Ayuso (IDA) que, como Torra, cree tener una misión cuasi divina. Y, como Torra, se creen enviados de Dios, cuando realmente son algo más parecido al asesino de la motosierra.

Pero la responsabilidad aquí no es sólo del Partido Popular, el partido que colocó a IDA pensando que no iba a gobernar y que se le había acabado la racha. IDA gobierna merced a un pacto con la ultraderecha de Vox y los autodenominados centristas de Ciudadanos, liderados por Ignacio Aguado. Sigue leyendo

Economía real

Julio Embid

El domingo fui a un centro comercial a mirar y comprar cosas. Soy de esos afortunados de clase media-alta que libran los sábados y domingos, que el fin de semana se dedica a gastar en bienes y servicios lo que le ingresan a primeros de mes en la nómina por el trabajo que realiza de lunes a viernes. Y no me quejo en absoluto. Otras personas por el contrario trabajan los fines de semana o a turnos para que una parte de la sociedad disfrute durante dos días. Soy de esas personas que está a favor de los horarios amplios (muchos días hacemos la compra de la cena en un hipermercado pasadas las 21:30 de la noche) y de la apertura de establecimientos los fines de semana. La izquierda verdadera te dice que no, que los fines de semana nada, que si los centros comerciales están matando al pequeño comercio y que si es mejor todo cerrado y a pasear por el bosque. La verdad es que yo creo que es casi como ponerle puertas al bosque (o al Amazon), ya que a través de internet uno puede comprar cualquier cosa a cualquier hora del día en cualquier lugar del mundo. Y que, desde luego, el pequeño comercio tampoco vota a la izquierda verdadera. Sigue leyendo

La mentirijilla como arma en la batalla del motor de Barcelona

Senyor G

Hace unos años, me sorprendió que el cura del funeral de mi tío dijese que mis abuelos habían decidido incorporarlo al nacer a la santa madre iglesia mediante el sacramento del bautismo y esas cosas. Me pareció que al cura le iba bien para hilvanar su discurso y alguna cosa más, y aunque podría decir que no era verdad me tenía que callar. ¿En los años 40 podrían mis abuelos haber decidido otra cosa? Mi abuelo el que estuvo en un batallón de trabajadores después de haber perdido la guerra.

Y he vuelto a pensar últimamente con los artículos de los temas de moda en los medios y debates: ocupaciones de viviendas, la defensa de la monarquía y los cambios en el urbanismo y la movilidad en ciudades como Barcelona. Muchas veces entroncando con las “fake news” y desde medios serios y publicados en papel.

No sé si les están llegando y de qué manera los “debates” en torno a los cambios en la movilidad en la ciudad de Barcelona. Lo que parece una necesidad de salud y de sostenibilidad: volver a darle al peatón más espacio en nuestras ciudades y por consiguiente ir quitando el espacio a motor, está desatando todo tipo de noticias, artículos y opiniones contra el gobierno de la ciudad de Barcelona. Sigue leyendo