Sahara

Jelloun

Los recientes viajes de autoridades españolas a Marruecos primero y a Argelia posteriormente –con la primera vista del rey a ese país en casi un cuarto de siglo-, han vuelto a poner de actualidad, para la opinión pública española, la cuestión del Sahara Occidental. Cierto es  que en esta ocasión, la cuestión apenas ha podido asomar a las primeras planas en mitad del fragor de la batalla desatada por el PP sobre el caso De Juana. Pese a ello,  han vuelto a manifestarse viejos fantasmas, los que vienen caracterizando el modo en que los españoles, mayoritariamente, abordamos esta cuestión. Un abordaje que a partir de un extraño complejo de culpa y de una visión un tanto simplista del origen y naturaleza de la disputa sobre el Sahara Occidental, suele resumirse en la invocación de fórmulas rituales con ingredientes inamovibles: el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, el apoyo  humanitario a los refugiados en los campos instalados en el Tinduf argelino, la idealización del Polisario y su monolítica República Arabe Saharaui Democrática, la denuncia de la represión que ejerce Marruecos. Y un no-ingrediente: el silencio sobre el papel que juega en esta historia Argelia.

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Kosovo: ¿y ahora qué?

GCO

Ayer se cumplió un año de la muerte de Slobodan Milosevic en su cárcel de Holanda. Como con Pinochet, el “carnicero de Belgrado� no llegó a escuchar su sentencia, esa que hace pocas semanas le condenaba y responsabilizaba por crímenes de guerra, contra la humanidad, torturas y genocidio durante las guerras de Croacia, Bosnia- Herzegovina y Kosovo. Este aniversario pasó casi desapercibido para la prensa, pero lo cierto es que en Belgrado, algunos miembros del Partido Socialista Serbio, el mismo que él dirigió, y simpatizantes suyos rindieron homenaje a tan monstruoso líder. El presidente Serbio, Boris Tadic, recordó para la ocasión que su país aún sigue en un proceso de transición delicado y señaló a la brutal política desarrollada por Milosevic como causa de muchos de los males de la actual Serbia. Porque, aunque el nacionalismo recalcitrante que predicó Milosevic ha desaparecido, ha dejado algunas pústulas ideológicas. Con todo esto, Serbia hace frente a una delicada transición que además se está complicando con el problema del estatuto de Kosovo, un asunto cada vez más enconado. Más...
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Los nuevos Ejes de Oriente Medio

GCO

Es la primera visita oficial del presidente iraní, Mahmud Ahmedinayad, a Arabia Saudí, y se ha resaltado con importancia. Y es que, no en vano, los dos países son grandes rivales desde la llegada de los Ayatollahs en 1979. El régimen ideado por Khomeini supuso una revolución no sólo en la antigua Persia, sino en todo el mundo musulmán, un cambio de mentalidad para la comunidad Chií. Por primera vez en mucho tiempo, tomaba iniciativa y buscaba su pretendida influencia, algo que a los custodios de la Meca no les hacía gracia. Desde entonces, las tensiones han estado y siguen estando a la orden del día, y ambos han liderado espiritualmente, y también económicamente, las campañas ideológico-religiosas de Oriente Medio. Ahora Irán se ha convertido en una sub-potencia económica, militar y política en la región. Su influencia es cada vez mayor en un contexto en el que, en ocasiones, como en Iraq desemboca en una guerra sectaria entre Chiíes y Sunníes. Para encontrar un acuerdo y poner fin a todo esto el Rey Abdullah y Ahmedinayad se reúnen en Ryad, fundamentalmente con dos temas sobre la mesa: Iraq y Líbano. Toda una declaración de buenas intenciones. O eso pretende simular, porque históricamente Oriente Medio siempre ha estado cargado de grandes leyendas sobre intrigas de palacio.

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El dilema de Afganistán

MCEC

¿Nos quedamos y fracasamos con el resto o desertamos de nuestros aliados y nuestras responsabilidades? El reciente fallecimiento de una soldado española en Afganistán ha vuelto a poner sobre el tapete político la conveniencia de incrementar, mantener, reducir o terminar nuestra presencia militar en dicho país. Nuestros soldados fueron allí para contribuir al esfuerzo internacional (ONU, OTAN) de apoyar la normalización política y la reconstrucción física del país tras la caída del régimen talibán, provocada por la ofensiva conjunta de la Alianza del Norte y las tropas americanas en respuesta al 11-S. Las tropas americanas se desplazaron al sur para perseguir a los talibanes huídos por lo que la OTAN aceptó hacerse cargo de la seguridad de Kabul y alrededores, protegiendo así el proceso político -mezcla de tradiciones locales (loya yirga) y estándares internacionales (elecciones)- diseñado por la ONU para constituir un nuevo Estado afgano democrático. En paralelo, la comunidad internacional se volcó en ayuda al desarrollo (Conferencia de Bonn).

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Uribe y el Paragate de Colombia

GCO

Al presidente colombiano, Ã?lvaro Uribe, últimamente le crecen los enanos. Todo iba bien con el desarrollo de su Ley de Justicia y Paz, esa que permite la desmovilización y “reinserción de los grupos paramilitares a la sociedad civilâ€? a cambio, de una “rebajaâ€? de las penas. Las autoridades colombianas estaban contentas por el desarrollo de los acontecimientos. Cacareaban los hombres – y alguna mujer- del equipo de Uribe que casi 31.000 Paras, los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, se habían desmovilizado. Todo parecía un éxito pese a las quejas de las miles de víctimas que se atrevieron a cuestionar por qué los autores intelectuales y materiales de las masacres, torturas y expolios pasearían tranquilos por las calles. Cierto es que había voces que acusaban a su gobierno de relación con los Paras y de ser indulgente con ellos, pero no pasaba de meras acusaciones informales. Así las cosas, de golpe, todo cambió.

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Macabra coincidencia, unidos en el ordenador de un asesino

Erika Fontalvo Galofre

Alfredo Correa de Andreis era un hombre tan leal a sus principios como testarudo.Por eso ni las persecuciones más humillantes ni las crecientes amenazas de sus verdugos quebrantaron su férrea voluntad, tan firme e impactante como su misma figura que, imponente, alcanzaba casi los dos metros de altura. Anteponiendo la justicia y la verdad, las únicas armas que llegó a conocer durante toda su vida como catedrático universitario e investigador en temas de conflicto, Alfredo se defendió como pudo de los macabros tentáculos de la extrema derecha que lo cercaban sin piedad. Convencido de su inocencia, jamás consideró el exilio como una opción, no huiría, no tenía razones para hacerlo, pero otros no pensaban lo mismo. Alfredo Correa de Andreis fue asesinado el 17 de septiembre de 2004 en medio de una calle de su natal Barranquilla, causando una conmoción nunca antes vista en la región.

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¿Avanza el multilateralismo?

MCEC

En la mañana del martes la edición digital del Financial Times informaba del éxito diplomático que representaba el acuerdo alcanzado en las «Conversaciones a Seis» por EEUU, China, Rusia, Japón y las dos Coreas, para poner fin a la crisis provocada por el desarrollo del programa nuclear norcoreano que culminó con su primer ensayo nuclear en octubre del año pasado. En cambio la edición en papel del mismo periódico abría su portada con el titular «. Demasiado tarde para parar la bomba nuclear iraní», refiriéndose a un informe de Javier Solana a los ministros de la UE que estimaba que Irán sería capaz de producir suficiente combustible para una bomba nuclear en el plazo de 2 ó 3 años y concluía que las sanciones económicas impuestas por el Consejo de Seguridad recientemente no bastarían por sí solas para parar el programa nuclear iraní. La contradicción se me antoja evidente: la diplomacia parece haber encaminado la crisis norcoreana incluso después de un ensayo nuclear, mientras que para Irán se apunta a la necesidad de emplear otros medios aunque queden al menos un par de años – seguramente más – antes de que pueda producir una bomba y unos cuantos más para que lograra instalarla en sus misiles con alguna probabilidad de que funcionen.

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Oh, Jerusalén

GCO

En la fachada del Santo Sepulcro, el lugar donde millones de cristianos creen que está enterrado Jesús de Nazaret, hay una pequeña escalera de mano, hecha en madera y de no más de cinco peldaños. Está a la altura de un primer piso, en una cornisa y dicen que lleva allí más de un siglo. No pertenece a nadie, y nadie puede tocarla. Si alguna de las comunidades cristianas encargadas de custodiar el Santo Sepulcro, la católica, la ortodoxa griega o la ortodoxa armenia, la retiraran rompería el frágil Statu Quo que se mantiene, el que permite el reparto por zonas del Templo más importante para los cristianos. Un acuerdo al que llegaron después de siglos de intrigas entre distintas confesiones cristianas, y luchas de influencias entre imperios. Aquél acuerdo implicó hacer un inventario completo del templo y repartirlo por confesiones. Dice la leyenda que alguien olvidó incluir esa escalera y que por eso nadie se atreve a retirarla: porque no es de nadie. La paz entre comunidades religiosas en toda Jerusalén depende de detalles tan insignificantes como éste.

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Una vuelta de tuerca en la Revolución Bolivariana

GCO

Nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste el «socialismo del siglo XXI» que tanto cacarea Hugo Chávez. Sólo una cosa parece clara: Venezuela se dirige directa y sin frenos hacia él. La Bolivariana es una revolución constante y permanente. Chávez, todo un maestro en el manejo de los símbolos, en una de sus múltiples y recientes salidas de tono, y quizás para terminar de desconcertar a los analistas que intentan descifrarle, dijo que él era trotskista. Ni más ni menos que trotskista. Obviamente, no es que siga los designios ideológicos del histórico líder bolchevique. Pero sí es cierto que la venezolana es una revolución permanente, una revolución en constante cambio, reinventada con cada nuevo mandato de su singular presidente.Su contundente victoria electoral le permite ahora tomar un nuevo impulso en su proyecto que a veces parece que se improvisa sobre la marcha. Y es que en Venezuela se dan cambios de timón casi a cada minuto.

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Los fantasmas de Kosovo

GCO

Las alarmas han vuelto a saltar en los Balcanes. La pírrica victoria – un 28% de los votos- en las pasadas elecciones serbias del ultra nacionalista Partido Radical de Tomislav Nikolic ha hecho que la Unión Europea vuelva centrar su mirada en la conflictiva zona balcánica. Pero esta victoria tampoco era algo que cogiera por sorpresa. Casi todo el mundo tenía en cuenta la posibilidad de que en Serbia el partido más votado volviera a ser el más radical. Digo volviera porque ya en 2003 el partido ultra nacionalista se convirtió en el partido más votado. Aunque todo indica que se volverá a repetir la misma historia de entonces, es decir, el partido más votado y la vez el más radical no gobernará pese a su victoria – parece ser que lo más probable es una coalición pro-europeísta- lo cierto es que hay una cuestión que parece complicarse: El futuro estatuto de Kosovo.

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