El tamaño de la portería rusa no es igual que la inglesa

Senyor G

Leo en el Periódico de Catalunya de ayer, “El fútbol ruso, condenado al ostracismo”:

Los equipos rusos sufren el castigo de no ir a Europa este año. Ninguno de ellos ha podido optar a formar parte de los elegidos en la Champions League, Europa League o ni siquiera la Conference League. La expulsión de la UEFA es firme: todos los combinados del país euroasiático están vetados de forma indefinida por la ocupación de territorios ucranianos por parte del ejército ruso.

Sigue la noticia con que el veto llegaba incluso en los equipos de videoconsola y habla de la evolución de su liga y del caso incluso de algún jugador ucraniano en la liga rusa. Sigue leyendo

El último soviético

Juanjo Cáceres

Destacaba Pablo Iglesias en una columna reciente que “la URSS no era un régimen defendible, pero que su desaparición alejó a la humanidad de un futuro humanamente viable” (¡valga la redundancia!), lo cual me parece una afirmación muy categórica, pronunciada mientras el cuerpo de Mijaíl Gorbachov estaba aún a la espera de sepultura, tras su fallecimiento el 30 de agosto de 2022. No es que no valga la pena expresarse sobre ello, ya que hacer un balance medianamente riguroso de las consecuencias de la desaparición de la URSS es un ejercicio necesario, pero a menudo nos olvidamos de hacer otro ejercicio previo, más importante y menos hipotético, que es analizar cuáles fueron las consecuencias reales de la existencia de la URSS. No parece inoportuno reflexionar sobre ello al calor de las contrastadas valoraciones que se han hecho estos días sobre el último mandatario soviético.

Posiblemente la historia de la URSS puede dividirse en tres grandes etapas, una primera de carácter revolucionario, durante la cual se ponen patas arriba las estructuras sociales y de poder bajo el fuego de la Primera Guerra Mundial, en un conflicto que también se lleva por delante varios regímenes europeos y que destruye el último gran estado absolutista de Europa: la Rusia zarista. Una segunda de consolidación de un régimen de tipo dictatorial, represor y alejado de la concepción liberal de un estado de derechos y libertades, que madura bajo la dirección de Stalin hasta las tensiones de los años 1930 y la Segunda Guerra Mundial. Y, finalmente, una tercera, en que ese estado se convierte en la otra gran potencia del mundo, gracias al impulso industrial y armamentístico experimentado antes y durante el conflicto y gracias a los avances territoriales y geopolíticos que los soviéticos obtienen de su victoria. Esa URSS que surge en 1945 es la que habría destruido Gorbachov: no la de la primera etapa, que ya se ocupó Stalin de liquidar a fondo, ni la de la segunda. Para entonces, la Revolución de Octubre duerme el sueño de los justos y los cadáveres soviéticos tras 30 años de guerras y violencia -entre 1914 y 1945- se cuentan por decenas de millones. Sigue leyendo

Nuevo curso, nuevos vientos

LBNL

Espero que hayan tenido, o mejor aún, todavía estén teniendo, un buen verano. Por mi parte no me puedo quejar: sol, playa, familia, tiempo con los niños… en fin, lo típico y sin incidencias graves, lo cual es de agradecer porque cuando uno menos lo espera, surge un problema serio y los planes se van al garete, especialmente si los planes son complejos, que lo eran, pero afortunadamente no fue el caso. Toca ahora, pues, descansar de las vacaciones superando la depre de la vuelta al curro, para la que, al menos yo, no he tenido tiempo porque ha sido casi pasar de cero a cien en nada, incluidos vuelos y noches en hoteles de negocios, todo ello siempre interesante pero también cansado. Y encima, se nos echa encima el otoño con el consabido peligro de recesión a lomos de la inflación galopante y la amenaza del corte total del gas ruso.

Especialmente porque, como se esperaba, Ucrania ha lanzado su contra ofensiva y está consiguiendo resultados aceptables, pagando un alto precio pero infligiendo pérdidas todavía mayores al invasor ruso. También buena noticia es que han ido saliendo los primeros envíos marítimos de grano ucraniano, lo cual ayudará a atemperar la grave carestía del pan en otros lares, señaladamente África, reduciendo también el riesgo de inestabilidad y revueltas de las que los más pobres siempre salen peor librados. Sigue leyendo

Interrogantes y fin de curso

LBNL

Se me ocurren varios de calado. ¿Podrá Ucrania de defenderse con la ayuda occidental e incluso recuperar algunos territorios para obligar a Putin a negociar un armisticio duradero? ¿Serán capaces los bancos centrales y las autoridades económicas de capear el chantaje gasístico ruso y las consiguientes tensiones inflacionistas y amenaza de recesión severa? No tengo duda de que Pedro Sánchez apurará la legislatura pero le quedará algún conejo en la chistera para convencer a la opinión pública de que más vale malo conocido y sobre todo, de que los resultados de “lo conocido” no son tan malos en absoluto? Y finalmente, volverá Debate Callejero a la vuelta del verano más allá de una ronda de despedida de los articulistas habituales?

Ucrania: Hace algunos meses la OTAN autorizó la entrega a Ucrania de armamento nivel OTAN – y el consiguiente entrenamiento – muy superior al ex soviético entregado hasta ahora. Se supone que con las nuevas remesas que ya le están llegando, el ejército ucraniano va a poder poner en dificultades al ruso invasor, incluso recuperando algunas poblaciones estratégicas, señaladamente Jersón. El reciente bombardeo de Odesa el día después de alcanzarse un acuerdo para la salida de grano por dicho puerto ha demostrado – para quién aún tuviera dudas – que Putin no es confiable. Putin solo negociará si le ve las orejas al lobo, es decir, si su cálculo coste/beneficio deja de salirle rentable, especialmente de cara a su opinión pública, a la que no le importan las bajas ucranianas, civiles incluidos, pero sí las rusas, sobre todo si dejan de ser, como hasta ahora, mayoritariamente de reclutas de regiones lejanas. Pero es posible – incluso probable – que la contra ofensiva ucraniana no sea tan exitosa como sería de desear y que Putin siga apostando al desgaste – de Ucrania y Occidente – y a una crisis de suministro energético en la UE y a la victoria de Trump en 2024. Sigue leyendo

¿Seguidismo europeo de EE.UU.?

LBNL

Tengo dos buenos amigos que últimamente me escriben criticando el seguidismo de la UE respecto de Estados Unidos a propósito principalmente de Rusia. Y la verdad es que no sé muy bien qué contestarles porque les aprecio – también intelectualmente – pero no consigo entender de qué se quejan. Me corrijo: entiendo que les parece mal que la UE actúe de la mano de EE.UU. frente a Rusia pero no entiendo por qué opción alternativa optarían ellos. Ni por qué.

Conozco el tema de primera mano y, por primera vez, la coordinación EU-EE.UU. es verdaderamente tal en vez de subordinación. Es decir, en muchas ocasiones en el pasado, los americanos les decían a los europeos lo que consideraban estaba pasando, lo que pensaban hacer y lo que esperaban hicieran los europeos. El caso más flagrante fue la invasión de Irak, que dividió traumáticamente a la UE porque Francia y Alemania se negaron – afortunadamente – a aceptar el diktat norteamericano. Y pudieron celebrarlo después cuando hasta el entonces Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, lamentó haber sido engañado con las supuestas pruebas de armas de destrucción masiva (qué diferencia con Ansar, by the way, que hasta el día de hoy sigue en el mantenella y no enmendalla). Sigue leyendo

Debería ser obvio pero…

LBNL

Debería ser obvio que el único responsable de la guerra es Putin, de la guerra y de todos los males que está trayendo con ella, incluido el elevado coste de la energía, la escasez de trigo en el tercer mundo y la recesión del próximo otoño. Debería ser igualmente obvio que el gobierno de España, como todos los demás, puede hacer muy poco para contener los graves efectos económicos de la guerra si Putin persiste en su empeño. Y que no es admisible – ni sensato: pan para hoy, hambre para mañana – dejar de ayudar a Ucrania para que obligarla a rendirse y volver así a la normalidad anterior a la invasión, que ni era tal – el coste de la energía ya estaba desatado – ni va a volver jamás, porque Rusia ha dejado de ser un proveedor fiable. Y debería ser obvio, por último, que por muy mejorable que sea la acción del gobierno de España, cualquier alternativa factible – incluida la de un gobierno “popular” con mayoría absoluta – sería mucho peor a la actual. Y aún así no son pocos los que insisten…

Empezando por el principio, no falta quién – también en este blog – ante el desastre de la guerra incide en la crítica a la política exterior imperialista norteamericana, o en la expansión – gradual y voluntaria – de la OTAN hacia el Este en las últimas décadas. Ambas son perfectamente criticables, pero en modo alguno responsables de la guerra, decidida unilateral y exclusivamente por Putin porque consideró que era lo más conveniente a sus intereses, dejando de lado cualquier escrúpulo moral, legal, político o social, como si invadir otro Estado fuera algo potestativo. Sigue leyendo

Algo pasa con Boris

 

Carlos Hidalgo

Ayer dimitieron dos ministros del gabinete de Boris Johnson, Primer Ministro del Gobierno de Su Majestad británica. Concretamente los ministros de Sanidad, Sajid Javid y el de Hacienda y Finanzas, Rishi Sunak. ¿Los motivos? Según Sunak, “el pueblo espera, con razón, que el Gobierno se comporte con corrección, seriedad y de manera competente” – y añadió – “puede que esta sea la última vez que esté en un ministerio, pero creo que merece la pena luchar por esos valores y es por ello que dimito”.

Teniendo en cuenta que Boris Johnson llegó a la jefatura de Gobierno el 24 de julio de 2019 y que lo hizo tras una campaña por el Brexit llena de descaradas mentiras, que fue alcalde de Londres igualmente mintiendo y marulleando, que cuando fue periodista le despidieron porque se inventaba las noticias… diría que Sunak y Javid han tardado mucho en darse cuenta. Si además pensamos en que ambos ministros defendieron a Johnson hace menos de un mes de una moción de censura, alegando que era “una imparable máquina de ganar elecciones”, pues uno no tiene claro que los motivos sean tan nobles. O no los que nos están contando. Sigue leyendo

La pregunta olvidada

Juanjo Cáceres

«Te has embrutecido de tal manera, bebiendo vino añejo, desabrochándote después de cenar y durmiendo sobre los bancos desde mediodía, que te has olvidado hasta de preguntar lo que quieres realmente saber” (William Shakespeare. Enrique IV)

Referirse directamente a las cosas entraña a veces dificultades insuperables. Al no hacerlo se le puede llamar autocensura y yo acepto que así sea, porque cualquier palabra puede desencadenar, tras pronunciarse, nuevas realidades y eso es algo que me propongo evitar. Podría desear lo contrario y buscaría entonces palabras mágicas, transformadoras, pero no es el momento, ni el contexto idóneo, ahora que la madeja se desenreda y empieza a mostrar lo que se oculta bajo tanto hilo.

Desde que se contó el último voto de las elecciones andaluzas, los baños de realidad se suceden incesantemente. Un IPC que supera el 10% durante el mes de junio en España, mientras el presidente del Instituto Nacional de Estadística presenta su dimisión, fruto aparentemente del desencuentro entre los que las estadísticas oficiales dicen y lo que el Gobierno preferiría que contasen. Subidas confirmadas de los tipos de interés. Previsiones de recesión derivada del aumento de tipos y de la coyuntura general. También alertas apocalípticas respecto a la disponibilidad de gas el próximo invierno. Naturalmente prosigue de forma persistente la guerra y no hay indicio alguno de que se acerque a su fin. La coyuntura es manifiestamente adversa. Sigue leyendo

Biden, bájate los pantalones

LBNL

La guerra de Ucrania es un horror, para los ucranianos en primer lugar, pero también para el resto del mundo. Porque la inflación está desatada, las previsiones de crecimiento económico post COVID se reducen drásticamente, las dificultades de abastecimiento son patentes – un año de espera para comprar un coche nuevo… – y el hambre es una amenaza concreta en grandes zonas del mundo, tanto por la imposibilidad ucraniana de exportar trigo como por las restricciones a la exportación de fertilizantes rusos y bielorrusos, en parte impuestas por las sanciones, en parte voluntarias. Pero es una falacia pensar que un alto el fuego en Ucrania lo resolvería todo. Una falacia total.

En primer lugar, porque los problemas económicos son preexistentes a la invasión de Putin. Fue el COVID quien estranguló las cadenas de suministro globales y sigue limitando la capacidad exportadora china. Y fue la lucha contra el cambio climático la que hizo subir drásticamente el precio del gas al prescindir del carbón, sustancialmente al hacerlo China, cuyas ciudades se ahogaban por la contaminación. En segundo lugar, porque forzar a Ucrania a pactar con Putin es pan para hoy y hambre para mañana. Putin no es un occidental racional que se rija por nuestros criterios y valores. Me da igual si para él prima más el nacionalismo y la recuperación del imperio ruso o si lo que manda es el mantenimiento del poder y la pasta. Lo que está claro es que ha apostado todo al negro en la ruleta y no tiene vuelta atrás. Lo cual es lo más preocupante porque tiene el arsenal nuclear detrás. Sigue leyendo

“Este país es maravilloso”

Marc Alloza

Este mediodía andando por la calle he escuchado de pasada una conversación entre dos en el que uno le contaba a otro:

– “Este país es maravilloso” – le decía con acento sudamericano un hombre al otro.

– “Allá si no tienes seguro médico ni te atienden y te mueres. ¡Pero aquí no! – Argumentaba mientras la conversación seguía entre los dos hombres de mediana edad mientras avanzaban en sentido opuesto al mío.

Creo que a todos se nos encogió el corazón el pasado viernes cuando nos enteramos que al menos 23 personas (37 o más según ONGs de la zona) fallecieron al intentar entrar masivamente en España saltando la valla de Melilla en busca de un futuro mejor en nuestro maravilloso país. Centenares de heridos algunos de ellos graves entre los inmigrantes quedaron a la espera de ser atendidos en Marruecos. 49 agentes de la Guardia Civil heridos leves, un número indeterminado de gendarmes marroquíes también heridos no graves. 32 personas fueron detenidas en Marruecos y 133 lograron cruzar la valla y se encuentran ahora en cuarentena en el CETI de Melilla. De estos 133 el 80% son de Sudán por lo que la travesía les ha podido llevar meses e incluso años. Sigue leyendo