Educación y buena letra

Lobisón 

En 2008 incluso los gobernantes conservadores lanzaban proclamas por la refundación del capitalismo, la regulación de los mercados y la necesaria actuación pública para recuperar el crecimiento. La música era de izquierda, incluso si los cantantes no eran los adecuados. Pero dos años después la austeridad se ha convertido en la ideología dominante en Europa, y en Estados Unidos Obama está a la defensiva ante una derecha exaltada y unos electores que no han visto mejoras significativas en el empleo.

Cuando se ve obligada a retroceder la izquierda tiene tendencia a parecerse al ejército de Pancho Villa, y oscila entre la desbandada y una furiosa excitación donde lo mezcla todo. A la espera de la llegada del ‘discurso’ que devuelva coherencia y sensación de propósito a sus ideas y actuaciones, habría sin embargo ciertas normas a observar, y que se resumirían en no perder la educación y mantener una cierta claridad analítica.

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A la defensiva

Lobisón

Ha sido muy malo, pero podía haber sido peor. Los demócratas conservan el control del Senado y los gobiernos de Nueva York y California. Y, aunque sea sólo una anécdota, no han entrado en el Senado ni la inefable Christine O’Donnell (Delaware) ni Carly Fiorina, que no contenta con haber hecho una pésima gestión en Hewlett-Packard pretendía representar a California.

En las elecciones a mitad de período el partido que está en la Casa Blanca sufre siempre un castigo, y de hecho ésa era la intención ‘moderadora’ de los padres fundadores al manufacturar el invento. Pero en esta ocasión, como en otras, es evidente que ha habido cierta saña por parte de los electores en el castigo.

La participación ha sido más baja que en las elecciones presidenciales de hace dos años, y eso nos habla probablemente de desmovilización del electorado demócrata. La razón más obvia es que la economía no ha remontado, y el desempleo sigue siendo alto. Pero esta respuesta abre más interrogantes. ¿No podía haber hecho más Obama por la recuperación de la economía? Sigue leyendo

Obama: entre la ira de unos y la desilusión de otros

Barañain

El ambiente político que recientemente he podido percibir,  recorriendo como turista California, desde la liberal San Francisco hasta la conservadora San Diego, dista mucho de la ilusión progresista que palpaba hace un par de años en Nueva York cuando encontrar algún signo de activismo prorepublicano era francamente difícil y la “obamamanía” parecía imparable. Aquel entusiasmo por el cambio se ha transmutado en una cierta desilusión entre el electorado demócrata, quizá  más escéptico que contrariado y, en todo caso, bastante pasivo en contraste con el histérico activismo de la base más ultraconservadora de los republicanos. Muchos de los candidatos oficiales de este partido han sido desplazados por los del Tea Party en sus primarias. En las librerías, por ejemplo, es desolador asomarse a los títulos que llenan sus escaparates y listas de bestsellers. Lo más pacífico resultan ser las biografías o los compendios de ocurrencias de la inefable  Sarah Palin. Por doquier, libros sobre los peligros que se ciernen sobre América en manos de Obama, tiranía y colectivismo incluidos. Y eso por no hablar de los programas y anuncios en algunas cadenas de TV especialmente incendiarias.

Lo de nuestros ultras de Intereconomía y compañía resulta un juego de niños al lado del ambiente allí desatado por la extrema derecha. Uno casi puede respirar aliviado al ver que despunta como posible estrella republicana para 2012 el candidato por Florida Marco Rubio, oriundo cubano y casado con una colombiana y, pese a ello, partidario de la línea dura con la inmigración y contrario a la cooficialidad de la lengua española; podría ser peor si llega a presentarse en un Estado más grande la candidata Christine O´Donell que, en el pequeño Delaware, se impuso a un “tibio” correligionario republicano en sus primarias, a base de propuestas extremistas abogando por las armas,  el fin de los impuestos, la liquidación de todo el aparato estatal y la abstinencia sexual, llegando a preconizar el  castigo penal de la masturbación como una forma de adulterio.  Reconozcamos que ni nuestro Rouco habría sido  capaz de igualar algo así.

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España ante el bicentenario de la emancipación de América Latina

Antesala 

Si uno tiene la suerte de visitar Machu Pichu camuflado entre un grupo de visitantes de algún país de Latinoamérica y es capaz de reprimir su deseo de dirigirse al guía, para evitar que su acento le delate como español, asistirá a una descripción de la historia diferente a la que escucharía cualquier grupo de compatriotas que visitara el lugar. Para evitar enfrentarse a la posible susceptibilidad del turista llegado de la madre patria, en el discurso que escucharán se habrán omitido de forma selectiva las referencias a la esclavitud y servidumbre a la que estuvieron sujetos los indígenas, el exterminio de pueblos nativos que se resistieron a la ocupación, así como el expolio generalizado al que la Corona española sometió al Nuevo Mundo. 

Quizás sea una exageración manifestar que todas las calles de las ciudades de América del Sur podrían haberse cubierto con el oro y la plata que los españoles extrajeron de sus minas, pero la cantidad de metales preciosos que llegaron a los puertos de Cádiz y Sevilla procedentes de las canteras de las Indias Occidentales, arrancados de la tierra por los nativos en condiciones de esclavitud, fue suficiente como para generar una inflación de base monetaria en Europa durante al menos dos siglos. Quizás no se orquestaron exterminios de pueblos indígenas desde la metrópoli, pero tampoco fueron infrecuentes las matanzas indiscriminadas para sofocar sublevaciones o eliminar la resistencia a la ocupación. Y es un hecho fuera de discusión que la colonización supuso una destrucción de las estructuras sociales, de los usos culturales y de las prácticas religiosas locales, para ser reemplazadas por las de la potencia ocupante.

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¿Qué pasó con la paz entre Israel y Palestina?

Magallanes 

Cuando Obama decidió que una de sus principales prioridades internacionales era formar una sólida coalición para detener a Irán en su proceso de fabricar una bomba atómica, pensó que conseguir que avanzara el proceso de paz entre Israel y Palestina le daría una ventaja moral para convencer a los europeos, rusos, asiáticos  y otros, de la necesidad de tejer esa coalición. También pensaba, al igual que  muchos expertos estadounidenses e israelíes, que a largo plazo Israel no puede ser una DEMOCRACIA judía si continúa ocupando  militarmente a su vecino. Un vecino que actualmente tiene casi tres millones de palestinos. Pero sabiendo la insistencia de Israel en escudarse en su necesidad de seguridad para no ceder en nada, ordenó al General James Cartwright que dirigiera un equipo militar estadounidense para dar una asistencia  de gran calado al ejército israelí, de modo que  su superioridad militar sobre sus vecinos sea todavía mayor que la actual.

Sin embargo, la reacción de muchos israelíes es considerar que Obama es un anti-israelí que quiere acabar con la privilegiada situación de “el mejor aliado de EEUU”.

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Sebta, Mililla: realismo

Teoura 

España no tiene ya que vigilar sus fronteras terrestres.

Históricamente, la frontera ha sido muchas cosas: límite de demarcación del poder soberano del Estado, línea de defensa, fuente de negocios legales e ilegales, casus belli.

Las rayas que delimitaron lo que hoy es España se han ido moviendo a lo largo de los siglos en todas direcciones, dando origen a algún caso curioso, como el de Llivia (Gerona), un exclave español en territorio francés: la Paz de los Pirineos (1659) había otrogado a Francia todos los pueblos del Vallespir, el Capcir, el Conflent, el Rosellón y la Alta Cerdaña, pero no se cedió Llivia porque no era un pueblo, sino una villa. (Si a estas alturas alguien necesitase todavía una ilustración sobre lo arbitrario que resulta el negocio éste de las fronteras, el caso de Llivia sirve que ni pintiparado).  

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Predator

Teoura 

Los ingenieros que diseñan aviones de combate tienen una secreta inclinación por la poesía: crean metáforas.

Luciendo impecables batas blancas con la tarjeta de su nombre en la solapa, trajinan entre laboratorios y talleres albergados en edificios ecológicos, de no más de tres alturas, que se distribuyen en espacios generosos separados por grandes praderas de césped y viales por los que transitan coches eléctricos: ningún motor ruidoso perturbará la serenidad que los poetas precisan para su labor.

En esos remansos de ciencia y de paz, situados casi siempre junto a los campus universitarios, han nacido durante las últimas décadas algunas de las creaciones más admirables de la humanidad: los hornets, skyhawks, nighthawks, fighting falcons, mirage, eagles, typhonns o rafales.

Uno comprende la emoción que deben de sentir los ingenieros cuando, tras largos años de sacrificios, vean al fin sus esfuerzos coronados por el éxito del vuelo inaugural del prototipo. Alguna lagrimilla se les escapará cuando eche a volar su metáfora, la máquina a la que habrán dado un nombre que evoca la libertad del aire o la fuerza de la naturaleza, el instrumento al que habrán dedicado sus desvelos para lograr, porque de eso se trata, una mayor eficiencia en el homicidio.

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Algo va mal

Lobisón

 A comienzos de agosto murió Tony Judt, un historiador británico asentado en la New York University desde 1988. Llevaba dos años paralizado por una esclerosis lateral amiotrófica, y en los últimos meses había escrito lúcidas reflexiones sobre lo que suponía sobrevivir con esta enfermedad, unos textos bastante impactantes que en España publicó El País.

Judt adquirió notoriedad en España con la publicación de Posguerra (Taurus, 2006), una monumental historia de la Europa posterior a 1945 en la que superaba la habitual tendencia a pensar tan solo en términos de Europa occidental. A diferencia de buena parte de su generación Judt había establecido contactos con la oposición de Europa oriental, lo que entre otras cosas le permite poner en evidencia las limitaciones de la nueva izquierda (occidental) de los años sesenta, que no supo asumir como propia la lucha por la libertad en los países comunistas, pese al espectacular ejemplo de la Primavera de Praga de 1968.

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¿Gitanada?

H2S3

El título es obviamente provocador, recurriendo a un calificativo que es tan deleznable como común en el uso en nuestro país. Y por supuesto, viene a cuento del lamentable escándalo de la expulsión de gitanos desde Francia a Rumanía.

Aunque suene chocante, Sarkozy tiene la ley de su parte. La libre circulación de personas en la Unión admite algunas limitaciones, especialmente para los ciudadanos de los nuevos miembros como son Rumanía y Bulgaria. Todos tenemos derecho a movernos libremente por el territorio de los 27 estados de la Unión, pero no a permanecer en el territorio de uno de ellos por más de tres meses ininterrumpidos, desde luego no lo tienen los ciudadanos de los estados miembros más jóvenes, todavía afectados por cláusulas de salvaguarda temporales. Se estima que un trimestre es el tiempo máximo para hacer turismo o para encontrar trabajo, un régimen equiparable al que se aplica a los ciudadanos extracomunitarios para los que no se exige visado de entrada. Por tanto, la ley asiste a Francia para expulsar a todo ciudadano rumano o búlgaro que lleve más de tres meses en su territorio y no tenga un contrato de trabajo.

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Esperanza para Cuba

Alberto Penadés 

Fidel Castro ha dicho que el sistema cubano no funciona ni en la misma Cuba (no me pregunten dónde sí). El hombre que dijo que no daría un paso atrás ni para coger impulso, no se refiere con ello al sistema político-policial que permite gobernar a su camarilla, lógicamente, sino a la presencia del estado en la economía. Hay que suponer que se refiere a lo que él llamaría socialismo, si se tratara de mantenerla y no enmendarla.

Los cambios en Cuba han venido siempre muy forzados por las circunstancias. Sólo tras el hundimiento provocado por la desaparición de la URSS, a la que la economía cubana estaba intubada, se avinieron a celebrar, al menos, simulacros electorales. La disidencia existe de forma semiorganizada, en pequeños grupos, justo desde entonces. Como señal de que algo también cambiaba en la economía puede tomarse el dato de que la proporción de empleados públicos empezó a retroceder desde casi el 100% al 75% aproximadamente.

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