¡Qué gozada!

 

Padre de familia

 

Lo siento pero estoy en racha. Primero lo más importante: mi niña muy bien, gracias. Ya ha cumplido seis meses y ninguna enfermedad en su debe. Además come bien, es muy buena y todavía más lo es cariñosa. Duerme largo y tendido y es tremendamente observadora, así que no hay un solo motivo de queja. Al contrario, uno, que de natural va de objetivo por la vida, se sorprende argumentando racionalmente que en verdad es una niña excepcional. Suena típico pero, ay, si la conocieran…

 

En fin, centrémonos. O al contrario, demos rienda suelta al desenfreno porque últimamente están pasando muchas cosas buenas antaño impensables. No hablo sólo del baño de juego y resultado del Barça en el Bernabeu (conste que resisto a la tentación de teclear Cuernabeu). Sin duda lo mejor fue el homenaje a la estética que supuso la victoria del buen juego frente al resultadismo. Los que seguimos el “furbo” cada semana sabemos bien del mérito del “Madrí”, perseguidor incansable del mejor Barça de la Historia, que no acababa de materializar la distancia del juego en puntos. El sábado se acabó la Liga y se demostró aquello de que no hay contradicción entre jugar bien, jugar bonito, y ganar. Como debe ser. Esperemos que mañana por la noche la justicia estética se imponga también sobre el Chelsea en Stamford Bridge. Y nosotros que lo veamos…

 

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Las Venas abiertas de Latinoamérica

Melinda 

Era el verano de 1976. Mochila a la espalda, recorría con mi novio parte de las Américas: de Nueva York a Denver, Arizona, luego San Francisco; de allí a San Diego y, por fin, nos adentrábamos en la península de Baja California por la siniestra Tijuana. El autobús se detuvo en Loreto a las 2 de la madrugada y de repente nos invadió un calor húmedo tremendo que casi te impedía respirar. Descansamos unos días y continuamos, vía La Paz, hasta llegar al bellísimo Cabo San Lucas, en la costa del Pacífico, desde donde, después, atravesamos en un ferry hasta Puerto Vallarta, y, así, entramos de nuevo en el continente por el oeste de México. 

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Promesas cumplidas

Millán Gómez

Se cumplen cien días desde que Barack Obama accediera a la presidencia de Estados Unidos. Durante ese tiempo existe una regla escrita que impide criticar a los presidentes y gobiernos elegidos. Ya sabemos que en otras ocasiones no se cumple. Independientemente de esto último, es un período prudencial que ya nos permite analizar y reflexionar sobre la gestión llevada a cabo por Obama hasta este momento.

 

Apenas cuarenta y ocho horas después de ser investido presidente anunció oficialmente el cierre de la vergonzosa cárcel de Guantánamo. Fue toda una declaración de intenciones. La decisión fue simbólica pero efectiva. Cuando se producen momentos de cambio político los ciudadanos desean de los políticos electos un golpe de timón que siembre esperanzas y permita a sus votantes e incluso a quienes no le apoyaron comprobar que no iban de farol. Es una forma de comunicar que sus promesas no van a caer en saco roto. El cumplimiento de una iniciativa electoral al poco de alcanzar el poder es necesario. Además, aborta así cualquier mínima etapa de transición que produce un gran hastío en los ciudadanos cuando llegan a la conclusión de que en política todo marcha excesivamente despacio. Poner una marcha más revitaliza al electorado y le insufla una ilusión necesaria. Sirve para reactivar a la opinión pública y acortar vacíos de poder.

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Garbeo por Tierra Santa

Padre de familia

 

Cuando lean estas líneas, estaré dándome una vuelta por Israel, tras los pasos del Ministro Moratinos y del Enviado Especial del Presidente Obama, George Mitchell, para tratar de valorar in situ, de primera mano, la situación tras la reciente formación del Gobierno liderado por Netanyahu con Lieberman como Ministro de Asuntos Exteriores.

 

La ortodoxia indica que las perspectivas para la paz en la región no pueden ser peores. Netanyahu no llego a ganar las elecciones (se quedó a un escaño del Kadima de Livni) pero la derecha sí lo hizo cosechando una amplia mayoría entre el Likud, la derecha extrema rusófila y los partidos ultraortodoxos, que todos juntos forman el nuevo Gobierno. La entrada en el mismo de Ehud Barak y su cada vez más escuálido Partido Laborista no es tampoco un signo esperanzador. Fue Barak quien, como Primer Ministro, no supo aprovechar la mejor oportunidad de alcanzar la paz con los palestinos y sirios en los últimos años noventa y fue también él, como Ministro de Defensa, quién lideró la reciente ofensiva israelí en Gaza.

 

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Y no contento con eso…

Padre de familia

 

ahora la va a montar en Cuba! Lo de Barak Obama es la milk, dicho clara y llanamente. Decíamos anteayer que su primera gira por Europa iba a marcar un antes y un después, al menos frente al pasado reciente y de cara al futuro previsible, que yo auguro – creo que es una apuesta facilona – durará más bien ocho años antes que cuatro.

 

Hubo algunos que respondieron a mi artículo de hace quince días – no sin razón – argumentando que la realidad es más dura, que los cambios, por necesarios y deseables que sean, llevan tiempo y que las Cumbres diplomáticas, en el mejor de los casos, son una terrible pérdida de tiempo. Pero oigan, Obama está empeñado en darme la razón, o más bien, en permitirme seguir soñando. Porque en su primer periplo por el viejo continente el jovencito recién llegado ha lidiado con la más guapa y la más fea y todas se han ido contentas. Y él también.

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Os recibimos con alegría

 Alberto Penadés

Si en algo podían ponerse de acuerdo, en España, un voluntario de la división azul y un estalinista era para escribir un guión (maravilloso) que pusiera en solfa a los “americanos”  y a su manco plan Marshall para España. En toda Europa, y con bastante menos gracia, se diría que el antiamericanismo es el lenguaje en el que todos los intelectuales se entienden. Y mucha gente normal y corriente,  no sé si como reflejo, oscila entre el desprecio y la hostilidad. En todos los planos, desde lo cultural a lo político.

 

 En un interesante ensayo aparecido en Public Interest, James Ceaser hace una “Genealogía del antiamericanismo” reseñando algunos de los hitos fundamentales de este producto intelectual europeo. Resulta especialmente iluminador su muestrario de citas de autores alemanes, incluyendo poetas, filósofos y, naturalmente, teóricos del III Reich. Es interesante observar cómo, mucho antes de la explosión de la cultura popular americana, Nietzsche ya podía desdeñarla con el tono con el que hoy hablamos del rap o las hamburguesas. Heidegger fue uno de los más furiosos y, a su modo, políticamente consecuentes. El filósofo nazi dejó dicho que “el americanismo es una variante del bolchevismo”, y  advirtió que se proponía “la destrucción de Europa”. Americanismo es culto a la mediocridad, a la tecnología, es ausencia de alma, es cristianismo de clase media, es insensibilidad a la historia (al menos, el marxismo tenía eso), le hace a uno avergonzarse de pertenecer a una nación de poetas, es consumismo (“hoy, ser es ser reemplazable”) es…

 

 

Por si creen que esto ya mueve a risa o es patrimonio de la derecha, lean la “Defensa del antiamericanismo” del progresista filósofo Augusto Klappenbach (Público 9/2/09), con sus paridas sobre la supuesta concepción protestante del progreso material, su alegato contra el individualismo, y hasta sus resabios heideggerianos (un nuevo presidente, dice, no cambia el modo de “estar en el mundo” de un país).

 

No soy capaz de discutir aquí la conexión entre el antiamericanismo y la izquierda. Sí diré que, si bien ser anti-imperialista (supongo que yo también lo soy) puede haber sido un fundamento adecuado para oponerse a cierta política exterior de EEUU, el persistente antiamericanismo de la izquierda me parece herencia indirecta de ese gran e inexplicable logro educativo del estalinismo que fue enseñarnos a mirar sólo a un lado. Lubricado por nuestro engreimiento acerca de la superioridad de las sociedades europeas en varias dimensiones positivas, como la solidaridad, la protección social y, con todo, el refinamiento. (No es que no sea así, es que eso no tiene por qué conducirle a uno a ser antiamericano)

 

Entre los países europeos, lo dicen las encuestas, España es uno de los más “antiamericanos” (sólo Turquía lo es mucho más). Francia también lo es, lo ha sido siempre, y de nada parecen haber servido los cientos de miles de jóvenes estadounidenses que dieron su vida para liberar el país. Se diría que España tiene sus razones, especialmente por el apoyo a la dictadura de Franco. Pero hasta eso habría que repensarlo un poco, ¿habría sido el franquismo un régimen mejor, o más breve? Quién lo sabe, fíjense en Cuba. A mi me produce bascas la foto (algunos dicen que fotomontaje) de Franco en brazos de “Ike”, pero también por entonces comenzó el programa Fulbright (1958) que es el tercero en importancia en el mundo (tras Alemania y Japón). Echando un vistazo a las universidades españolas, se diría que nos cunde poco. Pero me pregunto cómo habría sido sin ello. En algunas disciplinas (no por casualidad, la economía), una saludable conexión intelectual con las universidades americanas comenzó entonces. En otro orden de cosas, por ejemplo, alguien debería estudiar el papel de la presencia miliar americana en España en los primeros pasos hacia la aparición de altos mandos del ejército verdaderamente profesionales.  Y, en general, ese consumismo que tanto molestaba a Heidegger, solo podía tener un efecto liberador en la España de los catecismos. Los EEUU tal vez alargaron la vida del franquismo, como lo hicieron otros contra los que no nos revolvemos, pero posiblemente también acortaron la vida de su versión más fascista. El mal era Franco, no América. (Como el mal es Gadaffi, y no España, y así cientos de ejemplos).

 

Europa va a enviar 5000 soldados a Afganistán. La prensa americana lamenta lo exiguo de la cifra y el hecho de que la mayoría de las tropas (como los 450 españoles) no van a combatir sino a cumplir una misión limitada: proteger las elecciones y vuelta a casa. A mí me parece que tienen razón para lamentarse, pues si concordamos en que la guerra de Afganistán es importante para el mundo, tenemos que hacer nuestra parte. Y si no es así, entonces qué hacemos allí. El gobierno afrontó las pasadas elecciones europeas retirando las tropas de Irak (demos gracias) y en cierta clave que podría ser “anti-Bush” pero también antiamericana. Le valió el voto de la izquierda y revalidar su victoria en las generales. A mí me gustaría que afrontara las siguientes elecciones con un refuerzo importante de la colaboración militar con EEUU y los demás aliados en Afganistán. Así me convencería, entre otras cosas, de que el problema sólo era Bush.

 

Se es anti-Bush como se es anti-Aznar y otras muchas cosas pero no se es antiamericano. Personalmente, creo que la Revolución Americana, la menos revolucionaria de todas, es la única que sigue realmente en pie y avanzando. Al menos eso sentí en noviembre.

Mirando a Europa

Millán Gómez

El Consejo de Ministros aprobó ayer el Real Decreto por el que quedan convocadas las elecciones europeas para el próximo domingo 7 de junio. Estos comicios serán la quinta ocasión donde los españoles puedan elegir sus representantes en el Parlamento Europeo. Además de España, otros veintiséis estados europeos están llamados a las urnas.

 

Estas elecciones constituirán una auténtica prueba de fuego para los dos principales partidos españoles, el PSOE y el Partido Popular. Ambos se juegan su credibilidad y su apoyo social ante la situación de crisis económica que estamos sufriendo. De hecho, el Partido Popular utilizará estas elecciones como un plebiscito sobre la gestión de  Zapatero y enfocará los comicios en clave española como si se tratase de un ensayo para las generales de 2013. Es más, lo han reconocido públicamente estableciendo los dos ejes fundamentales en los que se va a basar su estrategia electoral: la gestión de Zapatero y la crisis económica. Llama poderosamente la atención que ya oficialmente obvien por completo su programa y alternativas para Europa, que es realmente lo que está en juego. Era previsible que dejasen en un segundo plano esta cuestión pero lo realmente preocupante es que ya lo digan con total contundencia.

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7 días cruciales

Padre de familia

 

El mes de abril que empieza mañana viene cargadito, cargadito de veras, su primera semana en particular, con un carrusel de cumbres internacionales en las que se abordarán los problemas más urgentes que afronta la comunidad internacional.

 

El Presidente Obama en el que tantos hemos depositado buena parte de nuestras esperanzas de corregir los muchos y graves desmanes de lo que va de década, viaja a Europa por primera vez. El jueves día 2 participará en la segunda Cumbre del G20 en Londres. Los días 3 y 4 asistirá a la Cumbre de conmemoración del sesenta aniversario de la OTAN que tendrá lugar en Estrasburgo y las vecinas ciudades alemanas de Baden Baden y Kehl. El domingo día 5 viajará a Praga para la Cumbre bilateral UE-EEUU, desde la que partirá de vuelta a Francia para conmemorar el 65º aniversario del Desembarco de Normandia. Finalmente, visitará Turquía con la incógnita de si finalmente clausurará, tal y como anunció hace un par de semanas un portavoz norteamericano autorizado, la segunda edición del Foro de la Alianza de Civilizaciones que tendrá lugar en Estambul el lunes y el martes de la semana que viene.

 

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¿Quién le pone el cascabel al gato?

Aitor Riveiro

El diario El País publicó ayer un artículo de Barack Obama en el que el presidente de Estados Unidos desgrana su estrategia para acabar con la crisis económica mundial: qué se ha hecho, qué se va a hacer y cómo habría que organizar, en su opinión, el sistema financiero mundial para evitar que una situación como la actual se vuelva a repetir.

Obama hace en el artículo una defensa no muy contundente de las medidas que su administración y otros gobiernos del mundo han tomado hasta ahora. Pese a asegurar que van en el camino correcto y que no había otra cosa que se pudiera hacer en un primer momento, el presidente de EE UU deja claro que queda todavía un largo camino por recorrer no sólo para salir de la recesión mundial en la que estamos inmersos, sino para, como decía, evitar que se repita.

El artículo de Obama es el preludio a la cumbre del G20 que en los próximos días reunirá a los líderes mundiales para decidir los pasos a seguir en esa nueva refundación del capitalismo en la que, según parece, estamos inmersos. Pese a asegurar a lo largo del texto que su país está preparado para “tomar la iniciativa”, Obama asegura que “el éxito de la economía estadounidense está inextricablemente unido a la economía mundial”. Todo el artículo es, en resumen, un canto al multilateralismo y un aviso a navegantes: morir solos, sobrevivir juntos.

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El solar de los antepasados

Andrés Gastey 

Es posible que todo empezara en el Gran Valle del Rift hace, tal vez, tres millones de años.

 

Ella no se llamaba Lucy. Ese nombre se lo dieron los paleontólogos que desenterraron los restos fosilizados de su cadera acariciándolos con un pincel de pelo de ardilla, dibujando sobre la tierra roja sus contornos con el mismo primor que guió la mano de Goya al redondear la cadera de la Maja sin ropa.

 

En el campo de excavación, bajo el sol inclemente que hacía hervir la sesera de los científicos polvorientos y de los peones africanos, el casete que más se escuchaba era aquel delirio psicodélico que Lennon y McCartney dedicaron al Sargento Pimienta; sobre todo, la canción que ensalza el LSD, “Lucy in the Sky with Diamonds”.

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