Prometido
El Consejo Europeo de finales de la semana pasada, como ya analizó aquí Roselló, fue un paso en la buena dirección, pero insuficiente. Todas las concesiones que Monti extrajo, con ayuda de Hollande y Rajoy, de Merkel tienen un horizonte de medio y largo plazo. En cambio, ayer el Banco Central Europeo, el único actor que puede suplir la lentitud de actuación de la Unión Europea, dio la de arena.
El otro Mario, Draghi, rebajó el tipo de interés del Euro al 0.75% (por primera vez por debajo del 1%), argumentando que no hay ningún peligro de subida de inflación dadas las dificultades económicas generalizadas por toda la Eurozona y la evolución a la baja de los precios del petróleo, pero añadiendo que no estaba por la labor de acometer nuevas intervenciones extraordinarias, léase más manguerazos de liquidez bancaria y, desde luego, nuevas compras de deuda pública española e italiana en los mercados secundarios (el BCE tiene prohibido comprarla directamente a los Estados).