La paradoja de nuestra forma de vida

Oscar L. González-Castán

Desde que comenzó a nivel mundial la pandemia del SARS-CoV-2 y los gobiernos de muchos países urgieron a sus ciudadanos a tomar medidas que han alterado, con distintos grados de extensión y profundidad, su vida cotidiana, ha aparecido una nueva forma de vida para muchos de ellos. Es la forma de vida que surge como consecuencia de la necesidad y conveniencia de que permanezcamos en casa todos los que podamos y durante todo el tiempo que podamos mientras dure la pandemia. Dado que la duración de esta última es indefinida, esta nueva forma de vida también es indefinida. Esta es una de sus características. Muchos de estos ciudadanos van a tener que vivir así sin saber por cuánto tiempo van a tener que hacerlo. Tampoco saben sí va a ser una forma de vida “permanente discontinua”, como lo son muchos contratos basura. Cuando las cosas vayan bien dejarán de vivir así, cuando no lo hagan porque la pandemia rebrote, volverán a vivir así. Sigue leyendo

¿West Wing o House of Cards?

LBNL

Permitanme separar, desde el principio, dos vertientes de la misma cuestión: la gestión “técnica” de la pandemia y su gestión política. En cuanto a la primera, son muchos los que piensan, y están en su perfecto derecho de pensarlo, que el Gobierno ha gestionado fatal la pandemia: imprevisión inicial, medidas exageradas después, pésima comunicación pública… Y aducen las más de 25 mil víctimas frente a cifras muy inferiores en la mayoría de países del mundo, como prueba irrefutable. Yo discrepo. Creo que el Gobierno podía y debía haber reaccionado antes pero que reaccionó con valentía cuando apenas nadie se lo reclamaba. Que la imposición de uno de los regímenes más duros de confinamiento es absolutamente proporcionada a la mayor magnitud de la pandemia en España frente a otros lares. Y que la comunicación podía haber sido más clara pero no cabe queja por la falta de transparencia: al contrario, yo me quejo de demasiadas ruedas de prensa. Pero este artículo va de la otra gestión: la política. Y ahí creo que Gobierno y oposición pecan, gravemente, de lo mismo. A mí me encantaría poder argumentar que la oposición es desleal, rechaza los ofrecimientos de diálogo y no colabora porque está instalada en el cuanto peor mejor para nosotros. Y lo hago porque lo percibo así. Pero también entiendo a quiénes se quejan de que el Gobierno ha ninguneado a la oposición. No me refiero a los Presidentes Autonómicos, que no son oposición aunque sean del PP. Me refiero a los líderes de PP y Ciudadanos. No puedo con ellos y no me fío tampoco un pelo. Pero el Gobierno tiene la responsabilidad de hacerles partícipes de sus decisiones en una situación tan grave como la que atravesamos. Y una de dos, o lo hace a la chita callando y la oposición miente como bellaca, o no lo ha hecho, en cuyo caso Moncloa también peca de jugar con fuego. Que Ciudadanos decidiera anoche apoyar la prórroga del estado de alarma después de que el Presidente llamara a Arrimadas (¡tras 18 días sin hablar!) y se comprometiera a informarla regularmente de la evolución, apunta a la segunda opción. Sigue leyendo

Manifestantes armados contra las medidas de confinamiento irrumpen en las Cortes de Aragón

Julio Embid

Docenas de personas, algunos llevando armas de fuego, irrumpieron el pasado jueves dentro de las Cortes de Aragón durante un pleno para protestar contra el Presidente de Aragón y contra las medidas de confinamiento y la extensión del Estado de Alarma. Portando banderas de España y pancartas, los manifestaron en el exterior del Palacio de La Aljafería de Zaragoza pidiendo entrar. «Queremos entrar» cantaban algunos. Daniel Meseguer, de 66 años, de Alcañiz (Teruel), comentó a este periódico que el protestaba por otros motivos y no porque estuviera preocupado por el COVID-19. «Yo amo la libertad» afirmó. «En España deberíamos ser libres y no dejar que otros nos protejan de nosotros mismos». La diputada autonómica socialista Diana Poleñino, tuiteó una foto en la que comentaba como hombres armados le estaban gritando mientras les apuntaban. Algunos de los diputados tuvieron que vestirse con chalecos antibalas dentro del edificio del parlamento autonómico. Sigue leyendo

Desde fuera no entienden cómo somos tan mastuerzos

LBNL

Por ser uno de los países más visitados del mundo – siempre entre los tres primeros desde hace años – España se ha visto más afectada y antes que otros por la pandemia y sufrirá más que otros el impacto masivo sobre el turismo. Pero por serlo, nos conocen en el mundo mucho más que a otros países. Y generalmente nos admiran. Los muchos cientos de miles de extranjeros que deciden jubilarse en España no lo hacen solo por nuestro benevolente clima. Cuenta, y mucho, nuestro carácter vital, nuestra espontaneidad, nuestra gastronomía, nuestra manera de disfrutar de la vida en suma. Y también nuestras infraestructuras, nuestra sanidad, la seguridad que impera en las calles pese al bullicio y la ausencia de policía… En fin, siempre estamos quejándonos de lo mal que va todo pero los que nos visitan se van generalmente con una imagen muy positiva. Lo cual no invalida nuestras quejas. Simplemente las contextualiza porque en todas partes cuecen habas. Y en no pocos sitios, no ya del mundo sino también de Europa, cuecen muchas más que en España. Por eso mismo, nuestros visitantes no entienden en absoluto el clima guerra-civilista que impera en nuestra política. En sus países sus representantes democráticos confrontan sus postulados también a cara de perro pero luego asumen las consecuencias de la votación y conforman gobiernos de coalición, incluso con adversarios ideológicamente acérrimos . No les resulta fácil pero es factible. Así que no entienden cómo nosotros, tan abiertos, tan simpáticos y tan amantes del buen vivir, somos tan garrulos en este menester. Yo tengo varias explicaciones “políticas” – las guerras civiles, el caudillismo heredado del franquismo, la ausencia de cultura democrática tras cuarenta años de dictadura – pero creo que hay una más sencilla. Sigue leyendo

Subiendo por las ramas de la izquierda

Arthur Mulligan

A la fecha en que esto escribo la gestión de la pandemia en España ha alcanzado un nivel de conflicto, un grado de desacuerdo, un marasmo de órdenes y contraórdenes que a nadie satisface y solo a trancas y barrancas se va haciendo posible con la ejemplar disciplina de un país confinado -en base a una dudosa legalidad gubernamental – más por ese tipo de hipnosis deslumbrante y temible que ejerce la cobra sobre la inquieta mangosta que por un sentido histórico de orden social. En lo inmediato, debemos destacar la urgencia de acertar con un control estadístico de la pandemia en nuestro país, algo que se revela imposible si seguimos cambiando cuatro veces de metodologías en la medición de las series (un clásico al utilizar la estrategia Tezanos para el CIS) absolutamente desprestigiadas para lo que se necesita el suministro masivo de test que una gestión sanitaria opaca, muy cara, desorganizada e ineficiente, impide con su contumacia habitual, agravando la crisis económica y el desempleo para hacernos cada día más pobres. Sigue leyendo

Depre confusa

LBNL

Supongo que es normal sentirse aturdido pero es un gran fastidio. Comparado con los 900 muertos de hace muy poco, los casi menos de 300 de estos días son una gran noticia pero siguen siendo muchísimos. Comparado con uno de los regímenes de confinamiento más severos del mundo, el anuncio de que vamos a empezar a desescalar es una gran noticia. Pero no hay ninguna garantía de que no vayamos a tener que dar marcha atrás. Las noticias desde Bruselas son muy positivas – ayudas multimillonarias para financiar el seguro de desempleo, la liquidez de las empresas, al turismo… – pero solo van a paliar parcialmente la magnitud del desastre económico que la pandemia ha ocasionado. Y va y se muere el bueno de Michael Robinson, que para muchos era casi como de la familia. Ya podía haber escogido otro momento el pobre para evitar darnos la puntilla cuando apenas estamos superando la muerte de Calleja. Saldremos de esta, seguro, pero magullados seriamente. Es evidente. Aunque quizás no tanto, quién lo sabe… Este es uno de los aspectos más complejos de la situación: nadie tiene ni pajolera idea de cómo será el futuro, ni siquiera a corto plazo. Lo cual, al menos para mí, es una fuente importante de ansiedad. Prefiero tener al menos una idea fiable de a lo que me voy a tener que enfrentar. Y leo, veo, hablo y chateo sin cesar y me recojo todavía más confuso que antes. Sigue leyendo

Por fin domingo de niños

Senyor_g

Pues antes de ayer, domingo, fue el día de en el que pudieron salir una hora a pasear los niños como el mío. Mulligan dirá que no, pero en casa tenemos claro que la entrevista al Senyoret_U aquí en Debate Callejero fue la espita que movió la bola que dio a la rueda que lanzó al gobierno a buscar alguna mejora en la situación de los niños en este confinamiento agravado para ellos, que ni siquiera podían hacer algún pequeño recado, o acompañarnos para comprar el pan o tirar la basura. Por medio, una semana con dudas en la decisión final y la propuesta llevada a cabo. Primero el gobierno y el presidente con una primera aproximación ilusionante, luego la portavoz Montero parece que aportando tu reinterpretación para finalmente un acuerdo de una hora de paseo de un máximo de 3 niños con un adulto en un radio de un kilómetro. Ya dije que a mí lo que proponía Montero de salir a hacer recados ya me daba aire, la verdad, pero mucho mejor la propuesta final. Sigue leyendo

El fallo de los gurús

Carlos Hidalgo

En la última etapa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quienes estábamos en primera línea de comunicación en el partido y en el Gobierno recibíamos lecciones todos los días acerca de la mala política de comunicación que estábamos ejecutando. Quienes nos daban esas lecciones aludían, como ahora, a la serie política de moda, que en ese momento era “El Ala Oeste De La Casa Blanca”. Mientras PSOE y Moncloa lidiaban a la vez con la crisis económica, la Ley Sinde, el tormentoso relevo de Zapatero y el 15M, estos expertos hacían clubes de lectura e impartían charlas donde daban sus recetas mágicas, que venían a ser algo así como imitar en todo a Obama y adoptar los modos y manera de su serie de televisión favorita, pese a que en la realidad nadie seamos tan listos y no tengamos a un benevolente guionista que controle a la oposición y a los medios de comunicación. Sigue leyendo