Carlos Hidalgo
El genio del ajedrez Gary Kasparov suele decir que los dictadores mienten mucho sobre lo que han hecho, pero que suelen decir la verdad sobre lo que van a hacer. Y el premio Nobel de Economía Paul Krugman la ha recordado a la hora de explicar el impacto que han provocado los absurdos y arbitrarios aranceles que ha decidido poner Trump, basándose en una ley de emergencias que invocó cuando Biden le había dejado unas cifras que ya hubiera querido cualquier otro país del mundo.
Y es que la emergencia económica en la que se basa el presidente estadounidense es tan falsa como su tupé. Es, como otras tantas emergencias que invoca, una excusa para poder ejercer el poder de manera arbitraria y sin rendir cuentas al Senado y a la Cámara de Representantes, pese a que aún dispondría de cómodas mayorías en ambas.
Tampoco existen los “enemigos extranjeros” de la ley que invoca para detener arbitrariamente a extranjeros, incluso a los que tienen los papeles en regla o incluso la nacionalidad, adquirida gracias al servicio militar o al matrimonio. Esa ley, hecha en su día para poder expulsar a británicos cuando el Reino Unido aún trataba de guerrear con su antigua colonia, se usa para detener a niños camino del colegio, para separar a matrimonios en aeropuertos y fronteras y, en general, para expulsar a una mano de obra que mantiene en funcionamiento los tan cacareados cimientos de la economía estadounidense. Sigue leyendo