Negociación colectiva: The end

Jon Salaberría

El próximo día 29, dentro de una semana apenas, las calles españolas volverán a ser el escenario de protestas como lo fueron este pasado domingo. Las grandes centrales sindicales, UGT y CC.OO, ensayarán de nuevo lo que puede ser pórtico de la primera huelga general a la que se podría enfrentar la Administración de Mariano Rajoy, nuestro flamante Presidente del Gobierno. Paradójicamente, el popular comienza mandato enfrentándose a movilizaciones, del mismo modo que su predecesor tuvo que afrontar. Por motivaciones, eso sí, diferentes. Como todos y todas saben, el factor que motiva las movilizaciones es el infumable Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero, de “medidas urgentes para la reforma del mercado laboral”. La ya famosa “Reforma Laboral”, una de las grandes iniciativas “reformistas” que el Partido Popular había avanzado en campaña, como siempre, sin avanzar en su contenido, razón que ha aventado las protestas en cuanto el BOE ha dejado al aire sus entrañas sin pudor.

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Cañas, obreros y estudiantes

Alberto Penadés 

En un mundo más sutil y cardenalicio, cabría pensar que el follón montado por la policía antidisturbios en Valencia es una estrategia medida.  Medida, por ejemplo, para enseñar el cuero ante lo que podría ser una vía importante de oposición en esta legislatura, la protesta pública. Nunca más el nunca más, no al no a la guerra, es lo que parecen tener claro las delegadas del gobierno (la de Madrid también ha advertido de lo que piensa de un Sol-II). Recuérdense los pavores que mostraban bastantes locutores de la derecha a propósito de aquellos llamados indignados,  que el fementido Rubalcaba se temía fuera capaz de encaminar hacia la una irritación más ideológica y más enfocada en ellos mismos.

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Con la policía

LBNL

Claro que sí, con la policía que nos defiende de quien nos ataca, con la policía que es nuestra garantía de que nadie puede cercenar nuestros derechos constitucionales, civiles y políticos. Siempre con la policía democrática. Siempre.

Pero desde luego no con la policía que ataca a los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente, con la policía que agrede innecesariamente a quien protesta legítimamente y que se excede en el uso de la fuerza contra quien no amenaza el orden público. Porque no lo son las molestias que ocasionan grupos de manifestantes que cortan el tráfico momentáneamente. Se les conmina a abandonar su actitud, se les advierte de que van a ser detenidos y se les detiene, recurriendo al uso de la fuerza si es necesario. Pero sólo si es necesario, no cuando se trata de jóvenes, de chavales, que se limitan a manifestarse pacíficamente. A éstos se les esposa y se les carga al furgón. Así es cómo se comporta una policía democrática que merece ser defendida y que es correctamente dirigida.

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Cultura Popular

 

José D. Roselló

Una de las cosas que caracterizan al estudio de las organizaciones empresariales es su óptica práctica e inductiva. Del estudio de casos exitosos, por ejemplo, se obtienen regularidades que lo explican. Por contraposición, otros métodos más característicos de las ciencias sociales, hipotético-deductivos, tratan de concebir teorías cuyo ajuste con la realidad se evalúa después.

Dado que la vida misma es diversa y rica en parámetros esquivos, y el éxito, como el amor, es difícil de describir pero sencillísimo de reconocer, en ocasiones es menos frustrante estudiar al triunfador que tratar de parir una teoría del todo mínimamente exitosa.

A consecuencia de circunstancias tales como la crisis económica y los movimientos de contestación social, se ha asentado como verdad indiscutible que el modelo de partidos políticos está periclitado y que dichas organizaciones estaban condenadas a una muerte lenta por su divorcio con la sociedad. Inmediatamente surgen reflexiones muy negras en torno a la falta de democracia interna, debate y permeabilidad, llegando a la conclusión de que un partido político que pretenda tener una mínima esperanza de calar en capas amplias de la sociedad, se ve obligado a afrontar cambios en su funcionamiento que vayan en la dirección de corregir estos defectos.

Luego llega la realidad y dice lo que dice.

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Apocalipsis zombi

José Saturnino Martínez García

Cine, literatura, cómics, series… los zombis están de moda. ¿Qué podemos aprender de los zombis y a qué se debe su éxito? Aquí van algunas ideas. El mundo zombi como género de terror reciente, podemos decir que fue fundado por George Romero, y su película Zombi, en la que presenta las características básicas: muertos vivientes, muy tontos y más bien torpes, aunque a veces puedan ser rápidos, que se alimentan de seres humanos vivos, a los que suelen atrapar por pillarlos de imprevisto, o bien por superioridad numérica. Previamente ya existían los zombis, pero no con las características que le imprimió Romero. La popularidad de esta forma de entender al muerto viviente ha ido en aumento, especialmente tras el excelente cómic Walking Deads y sobre todo, tras su reciente y exitosa adaptación a la televisión.

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El intervencionismo del PP

Gopher

Al PP siempre le ha gustado presumir de que no intervienen las empresas, los organismos reguladores o las instituciones, sobre todo las que tienen que ver con la economía, para que haya una continuidad en la gestión y una mayor seguridad juridica en el mundo de las tomas de decisión. Hasta aqui la teoría. Perfecta. Pero la práctica deja mucho que desear. El PP, cuando llega, suele «entrar con el cuchillo». Y lo curioso es que nadie parece criticárselo.  En otras ocasiones tenían que hacerlo  porque había que colocar a amigos que se habían quedado descolgados del reparto de puestos. Pero, ¿y ahora?  ¿Es que no han tenido suficiente con prácticamente todas las CCAA, Ayuntamientos, Congreso, Senado y Administracion Central? Hay centenares de casos, pero yo voy a recordar aquellos puestos que el gobierno del PSOE respetó cuando ganó en 2004 y que el del PP ha cambiado a menos de 2 meses de su toma de posesion. Como la Directora del Tesoro, fulminada en una semana. El PSOE la mantuvo mas de un año, y eso que entonces no había crisis de deuda soberana. La Presidenta del INE, que elabora las cuentas de la nacion, y las del paro. El PSOE la mantuvo hasta 2009. Al Presidente de SEOPAN, el PSOE nunca lo cambió. Enrique Aldama murió en 2007, en su puesto. Tampoco al Presidente de CORES, una empresa privada que gestiona las reservas estratégicas de petróleo y que se jubiló en 2010. Y seguro que veremos más casos. Y nadie dirá nada. Quizás porque ya nos hemos acostumbrado a que el PP es muy liberal en Génova, pero muy intervencionista en Moncloa.

Ruptura y potencial

Millán Gómez

El nacionalismo gallego oficial se ha roto. Después de un sinfín de rumores de escisión, el sector de Xosé Manuel Beiras (Encontro Irmandiño) anunció oficialmente que rompe con el BNG por desavenencias con la dirección actual. EI le dio una oportunidad a la UPG y esperó a la última Asemblea Nacional. Las tornas no mudaron. En un proceso exquisitamente democrático, la fuerza predominante venció por escaso margen. La votación fue transparente y la redefinición de la estructura de cargos también. No así los gestos de los viejos coroneles de la UPG, tan predispuestos siempre a que la realidad no les estropee su titular. Se abre un nuevo tiempo en el nacionalismo gallego. Este movimiento político estuvo atomizado hasta la famosa asamblea de Riazor en 1982 donde se fundó el actual BNG. Después, se sumaron nuevas facciones y se expulsó otra por su entendimiento con Herri Batasuna.

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Siria en la espiral

Lobisón 

Los rumores sobre la posible anuencia de Rusia a una nueva resolución contra el régimen de los Asad, en la Asamblea General de Naciones Unidas ya que no en el Consejo de Seguridad, implican que la diplomacia rusa es cada vez más consciente de que su posición es insostenible. Lo que es otra manera de decir que comienzan a creer que el régimen no tiene salvación. Eso, como diría Robert Redford en The Hot Rock, es bueno y es malo.

Es malo porque significa que están perdiendo la confianza en una salida negociada, y que ven inevitable el agravamiento del conflicto hacia una guerra civil. Perece que los hermanos militares bloquean la posible voluntad del hermano oftalmólogo —al que el azar convirtió en presidente— de llegar a una solución política. Falta aún ver lo que sucederá con el referéndum sobre la reforma en un sentido pluralista del régimen, pero casi nadie, comenzando por la oposición, parece creer en ese cambio.

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Maastricht, ¿febril la mirada?

LBNL

Tras el tremendo avance que supuso el Acta Única que en 1987 sentó las bases para la creación del mercado único, el Tratado de Maastricht o Tratado de la Unión Europea, firmado el 7 de febrero de 1992, constituyó un hito en el proceso de integración continental al transformar la comunidad económica en un proyecto de unión política dotada de una serie de competencias en áreas inéditas como las relaciones exteriores o justicia e interior.

La ampliación de 12 a 15 y luego a 27 Estados (pronto 28, con la incorporación de Croacia) y las continuadas dificultades institucionales enfrentadas por las sucesivas reformas del Tratado(Edimburgo, Amsterdam, Niza) y no suficientemente resueltas con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre de 2009, fueron haciendo decaer el ímpetu “federalizante” de Maastricht.

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El debate de nunca acabar

Magallanes

En Inglaterra, al comienzo de 1931, el gobierno tenía que enfrentarse al creciente desempleo provocado por la Gran Depresión y, a la vez, mantener el valor de la Libra Esterlina, que los mercados estaban devaluando. El Premier Ramsay MacDonald encargó a un comité de economistas que dictaminaran lo que había que hacer. Los economistas del Comité, fieles a  las enseñanzas de los grandes economistas Marshall, Ricardo y Adam Smith, decidieron en junio de 1931 que, dado que los ingresos impositivos se estaban reduciendo, para evitar agrandar el déficit había que reducir  los salarios de los empleados del sector público y hacer recortes  en otros capítulos del gasto público. Entre estos se citaba las ayudas a los desempleados. Estaban convencidos de que ello reduciría las exigencias salariales de la clase obrera y devolvería el optimismo de los empresarios que se atreverían a iniciar nuevas inversiones. Ello haría crecer nuevamente la economía. MacDonald impuso dicho dictamen, lo que le costó la dimisión de todos los ministros del Partido Laborista, a los que sustituyó por miembros del Partido Conservador.

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