Millán Gómez
En la madrugada de ayer comenzó oficialmente la campaña electoral. Como siempre, oficiosamente llevaba tiempo inaugurada. Con la tijera de los recortes, concretamente. Estamos ante, quizás, la campaña más descafeinada pues el resultado electoral es muy previsible y la incógnita radica en conocer hasta dónde llegará la mayorÃa absoluta del Partido Popular. Las previsiones más catastrofistas para los socialistas indican que incluso podrÃa ser la de Rajoy una victoria mayor que la de Felipe González en 1982, con todo lo que ello supone. También sabremos en qué medida le beneficia al resto del arco parlamentario el voto perdido del PSOE. Lo lógico es que IU, ERC, BNG, etcétera mejoren sus resultados pero las decisiones de los electores son inescrutables por el bien de la emoción y, por supuesto, de la democracia. Un ascenso de CiU tras alcanzar el poder en la Generalitat y el Ajuntament de Barcelona parecen también coherentes. Eso sÃ, la protesta social en Catalunya les afectará sin duda y la izquierda recibirá votos de castigo a CiU y no tanto por méritos propios.