¿Hemos olvidado hacer las cosas?

Carlos Hidalgo

Hace ya unos meses que leí en la revista del MIT un artículo que despotricaba acerca del papel de Silicon Valley en la pandemia. Porque el caso es que ni las aplicaciones móviles, ni Google, ni Facebook, ni Apple, ni el blockchain nos han ayudado para nada con el virus. Eso sí, se han forrado más aún. Mientras tanto, los países del llamado mundo occidental han descubierto que no saben hacer mascarillas quirúrgicas, ni jeringuillas y hasta parece que ni vacunas.

Y las noticias económicas se dividen entre la crisis que está cuarteando nuestro tejido social, ya muy herido por la crisis de 2008, y los culebrones del mundo financiero. Pero es que el mundo financiero hace tiempo que apenas cumple su función de invertir en la economía real y se dedica a invertir en si mismo, inventando productos que valen dinero sólo porque varias personas se han puesto de acuerdo para decir que es así. Mientras, ese dinero imaginado succiona el dinero real y hasta los billones y millones que se inyectan para capear la crisis, desaparecen en la nada de complicados productos financieros y sirven para especular en deuda pública o para apostar porque una empresa se arruine, que se ve que es más rentable que sacarla adelante. Sigue leyendo

La marmota contra Illa

Julio Embid

Ya estamos en mitad de la campaña de las Elecciones Autonómicas catalanas de 2021 y el domingo pudimos asistir al debate entre los nueve principales candidatos en RTVE a través del canal 24 horas. Se agradece que esta legislatura (la XII) haya sido un poco más larga que las anteriores, 3 años y dos meses. Las tres anteriores, la XI (2015), la X (2012) y la IX (2010) duraron respectivamente 2 años y 2 meses, 2 años y 10 meses y 2 años justos respectivamente. Resulta irrisorio que las legislaturas, en Cataluña sean de dos años y cada elección sea “única e histórica”.

Como puntos positivos del debate quiero destacar dos: No fue un debate bronco y a pesar de la dificultad con nueve candidatos, el moderador (X. Fortes) se defendió bastante bien. Sigue leyendo

La movida de las vacunas

LBNL

Hace un par de semanas fue Pfizer la que anunció que tendría problemas para cumplir el calendario de producción y entregas de vacunas contra el COVID-19. La semana pasada fue AstraZeneca la que se descolgó con que no iba a poder cumplir las entregas pactadas. La Comisión Europea, que pre-financió la producción de las vacunas y negoció su compra y entrega en nombre de los 27 Estados Miembros de la UE, no aceptó sus excusas sobre la necesidad de atender también a otros “clientes” y el viernes impuso un sistema de autorización previa para las exportaciones. Es decir, no saldrá una vacuna producida en la UE sin el acuerdo previo de Bruselas, que solo lo otorgará si está satisfecha con el cumplimiento de los contratos, o por motivos humanitarios. Todo esto ha generado mucho ruido y llamadas a la nacionalización de fábricas, expropiación de las patentes y demás porque dado que ya somos todos expertos en virus, podemos igualmente serlo sobre las vacunas, producción y distribución. Lo que me escama es que hayamos dejado de hablar de las limitaciones del programa de vacunación en si, como si el lentísimo ritmo fuera culpa de la escasez de vacunas. Ojalá.

Todavía no sabemos si las tres vacunas aprobadas por la EMA (acrónimo inglés de la Agencia Europea de Medicamentos protegerán por poco o mucho tiempo y mucho menos cómo lo harán las chinas y rusas que no se han sometido al examen de la EMA pero se están comercializando en otras partes del mundo, o las que están en camino, Johnson & Johnson y Curevac, entre otras. Pero sabemos por los ensayos clínicos que protegen en un altísimo grado frente a la variante actual del virus y que no tienen efectos perjudiciales a corto plazo. De ahí que exceptuando a los anti-vaxers, negacionistas y demás iluminados en posesión de la verdad verdadera, todos queramos ponérnosla cuando antes. Lógico pero inviable pese a los tremendos esfuerzos realizados. Sigue leyendo

Acelerar y aumentar la producción de vacunas

Lluís Camprubí

Los problemas iniciales en el arranque de la distribución de las vacunas van dando paso al problema real de la disponibilidad de vacunas, es decir al cuello de botella que es su producción. De hecho, la velocidad de vacunación podría teóricamente aumentar al haber llegado ya significativamente a las poblaciones diana localizadas en hospitales o en residencias (colectivos minoritarios y específicos con una dificultad logística añadida para alcanzarlos) y abrir la vacunación masivamente a la población general (más ágil con la infraestructura de salud pública existente). Afortunadamente parece que la discusión pública va dejando de poner el foco en las ineficiencias e imprevisiones logísticas de cada comunidad (que las hay) y empieza a situar la atención en la escasez de la disponibilidad de las vacunas y, por lo tanto, en la necesidad de aumentar su producción, pensando tanto en la escala europea como global.

En un reciente artículo situaba las limitaciones actuales y la necesidad de que el ámbito público europeo se implicara en aumentar la producción y se movilizasen todas las capacidades productivas existentes y potenciales, ya que estamos en una emergencia sanitaria y también socioeconómica. Una emergencia en la que cada día que pasa sin haber llegado a la inmunización masiva de grupo es un incremento del desastre en morbi-mortalidad y un aplazamiento de la recuperación y la normalización socioeconómica. Sigue leyendo

Ruido, mucho ruido

Alfonso Salmerón

“…mucho mucho ruido

Tanto, tanto ruido

Tanto ruido y al final,

Por fin el fin…”

Joaquín Sabina

Primeros de diciembre, me escribe D, el editor con permiso de J, del maravilloso refugio de debate que es este blog, para pedirme un artículo. Le contesto que en estos momentos no puedo comprometerme, me encuentro en la vorágine de un cambio laboral, cierre de año y algunas turbulencias que, aunque no demasiado graves, sí requieren más energías de las que dispongo en aquellos momentos.

Primeros de año, D vuelve a escribirme y esta vez no sé decirle que no. Anoto en mi agenda la fecha de entrega y reservo algunos momentos en la semana para redactar el artículo. Me invade una sensación de agobio. Llevo días bastante espeso, abrumado por la información sobre la pandemia, la ansiedad que percibo en mi entorno y la que me trasladan mis propios pacientes. Las elecciones catalanas como una nueva capa que cubre de niebla la realidad. Sigue leyendo

Iñaki, puedes descansar

Carlos Hidalgo

Hace un par de semanas recibimos todos con consternación y como gran noticia que Iñaki Gabilondo dejaba de comentar la actualidad en su sección habitual en el programa “Hoy Por Hoy”, de la Cadena SER. El veterano periodista confesaba su hartazgo del panorama político y se decía “empachado” del circo mediático montado por los gurús de la comunicación, que dan mucho envoltorio y poca sustancia, como una colonia cara.

Pero, tras los abundantes artículos sobre su hartazgo e innumerables manifestaciones de apoyo y solidaridad a Gabilondo, resulta que no se iba, que no se retiraba, sino que ahora tenía una sección aún más larga en las mañanas de la SER en la que se dedicaba a investigar asuntos de interés humano. Y las pocas veces que le he podido escuchar, he tenido la sensación de que nos quería relatar la invención de la pólvora. El otro día, sin más, trajo el testimonio de una chica que ha perdido su trabajo y todas sus perspectivas de futuro con la pandemia. Como si nadie hubiera estado haciendo eso, desde que empezó la crisis. La propia SER acumula numerosos testimonios, de multitud de personas de casi todas las edades y sectores económicos. Y es que, sin desmerecer en absoluto el enfoque de Iñaki y sus nobles intenciones, yo creo que hace tiempo que Iñaki Gabilondo no está en el mismo mundo que el resto de los seres humanos. Sigue leyendo

Es la correlación de fuerzas, estúpidos

Pedro Luna Antúnez

La entrevista que hace una semana le hizo Gonzo a Pablo Iglesias en La Sexta ha generado varios debates y alguna que otra polémica. Sus declaraciones sobre el exilio de Carles Puigdemont comparándolo con el de los republicanos españoles en 1939 ha suscitado los últimos días un terremoto mediático y de opiniones en la prensa y en las siempre hiperventiladas redes sociales. Creo que Iglesias se equivocó, no por afirmar que Puigdemont es un exiliado por motivos políticos sino por considerar que su caso es equiparable al exilio sufrido por Antonio Machado, Manuel Azaña, Lluís Companys y al de miles de republicanos que cruzaron a pie la frontera con Francia huyendo del avance de las tropas franquistas. Es un error político e histórico. Pero el objetivo de este artículo no es hablar sobre la controversia de los exiliados, entre otras cosas porque Carlos Hidalgo ya escribió un texto sobre la cuestión en esta misma página. No, mi pretensión es centrarme en una parte del discurso de Iglesias que no ha motivado tantos desacuerdos pero que bien merecen cierta refutación. Porque no es la primera vez que Iglesias utiliza la muletilla de la correlación de fuerzas para exonerar a Unidas Podemos de una parte de la gestión del gobierno central. Sigue leyendo

Putin: autoritario sin escrúpulos y corrupto hasta la médula

LBNL

Rusia tiene algunos argumentos válidos para quejarse del trato recibido por Occidente desde la caída del muro de Berlín. Pero Putin, que reprime duramente y roba a su pueblo, no tiene ninguna legitimidad para defenderlos. Como tampoco su legión de acólitos, que ha colonizado las principales empresas rusas, tanto estatales como privadas, en beneficio propio y del zar supremo, por supuesto. Todo ello ha quedado claramente expuesto en el documental que publicó Alexei Navalny antes de volver a Rusia (aquí la noticia en español) hace una semana, a sabiendas de que iba a ser detenido por, agárrense, violar su libertad condicional al no haber comparecido regularmente ante la autoridad competente durante los cinco meses que pasó en Alemania recuperándose del envenenamiento que sufrió a manos de los servicios secretos rusos (la confesión de uno de los envenenadores no deja lugar a dudas sobre la autoría). Según el Kremlin, Navalny es un agitador a sueldo de la CIA sin ningún predicamento entre la población rusa. Por lo que no se entiende en absoluto que el pasado sábado fueran detenidas más de 2.000 personas de entre las decenas de miles que se manifestaron por toda Rusia contra su detención. El G-7 y la Unión Europea también han reclamado su liberación inmediata. Pero tras el documental sobre su palacio en el que Navalny acusa a Putin de haber robado desde siempre y afirma que ha perdido la cabeza, el Zar no puede liberarle sin más. Reza el adagio que los rusos quieren a un líder fuerte y liberar a quien le insulta y ofende de tal manera, sería una muestra de debilidad. Puede ser pero seguro que los rusos no quieren a un ladrón y la corrupción de Putin ha quedado más al descubierto que nunca. Y la prisión indefinida de Navalny le puede convertir en el Mandela ruso. Por no hablar de su posible muerte en prisión: una nueva batería de sanciones contra el régimen de Putin sería inevitable. Sigue leyendo

En la despedida de Trump

Arthur Mulligan

“Los prejuicios son mallas de hierro o de oropel. No tenemos el prejuicio republicano ni el monárquico, no tenemos el prejuicio católico, socialista o anti socialista. Somos cuestionadores, activistas, realizadores. Me he convencido de que la primacía le corresponde a la acción, aún cuando esté equivocada. Lo negativo, el eterno inmóvil, es condenación. Yo estoy de parte del movimiento. Yo soy un marchista.”

(Mussolini)

“Perón me ha enseñado -proclama Eva Duarte- que para conseguir algo no es necesario, como cree la mayor parte de la gente, hacer grandes planes. Si los planes existen tanto mejor, pero si no existen, no importa: lo que importa es comenzar a actuar. Los planes vendrán después.”

(Eva Perón) Sigue leyendo

Culer democracy

Senyor Barba

En el momento de escribir estas líneas, la Junta Gestora del F.C. Barcelona, presidida por Carles Tusquets i Trias de Bes (apellidos de empaque de la zona alta de Barcelona), extesorero del Club en la etapa de Núñez, ha decidido aplazar las elecciones a la presidencia previstas inicialmente para el 24 de enero dado que el estado actual de la pandemia no ofrece las garantías sanitarias adecuadas. También en este momento, se han validado ya las firmas presentadas por los precandidatos para ver cuántos de ellos tenían los apoyos suficientes para ser oficialmente candidatos. A priori, cuatro precandidatos habían presentado avales suficientes para pasar el corte y convertirse oficialmente en candidatos: Joan Laporta, Víctor Font, Toni Freixa y Emili Rousaud. Rousaud, que fue miembro de la Junta Directiva durante la última etapa de Josep Maria Bartomeu hasta que, en maniobra nunca vista, se bajó del barco justo a tiempo de preparar una candidatura “no continuista”, y que llevaba como vicepresidente deportivo a Josep María Minguella, exagente de futbolistas que lleva 50 años vinculado al Club desde dentro o desde fuera, acaba de anunciar su renuncia tras detectarse entre sus avales una buena cantidad de firmas no válidas, e incluso un impreso de otro precandidato.

Y es que es este de las elecciones a la presidencia del F.C. Barcelona un submundo y un espectáculo que, si se sigue de cerca, es fascinante para los culers muy cafeteros, y especialmente para aquellos con cierta adicción a la vergüenza ajena. Sigue leyendo