Próxima estación

Senyor G

En casa me han enseñado cierto escepticismo y algo de descreimiento. Eso no ha impedido la militancia y el tú equivócate como quieras de mi padre, él ya lo hizo a su manera. Pero por eso no ha dejado de tener un ABC claro, llámenlo dogmática o mejor axiomática, que sigue con los valores a la izquierda, y con a mi modo de ver una tolerancia muy humanista, de las propias limitaciones humanas y militantes.

Mi madre es especialmente escéptica. Religión y fútbol son su especialidad, y ante el morro de algunos, más morro y risas le echa ella. En cualquier caso me quedo de cuando más joven y seguidor del Barça me alegraba por aquellos trofeos de Cruyff como entrenador, no sólo yo sino también mi hermano, ella nos decía “¿pero acaso os vais a comer las gambas vosotros?”. Pues no, nosotros no nos íbamos a comer las gambas de aquella celebración, se entendía, aunque a mí me gusta más el pollo al’ast.

Ahora que soy perico, quizás por algún mismo motivo que tuvo mi padre para ser culé desde pequeño en su pueblo manchego, me quedo con otro comentario de mi hijo. A veces, él, culé, viene conmigo a dónde se reúne la peña blanquiazul del barrio a ver los partidos del Espanyol. Los hay muy críticos, en general y no dejan de quejarse de los jugadores. Algún otro peñista les hace recordar que antaño decían lo mismo de otro jugador que ahora dicen echar de menos, o que aquel jugador que ponen a caer de un burro era internacional en las selecciones inferiores de la federación. Igual lo hemos hecho malo nosotros… En ese contexto extremadamente crítico el avispado Senyoret_U que disfruta de nosotros, el público del partido, y nos disecciona, me susurra al oído “¿no deberían criticar más a los del otro equipo y animar al propio?”. Pues quizá sí, la madre que lo parió, que ahora yo pienso en la mía y ni gambas, ni primera… ni alcaldía. Sigue leyendo

El viejo menosprecio de siempre

Carlos Hidalgo

Vais a perdonarme que no hable de la actualidad política española esta vez y es porque la semana pasada, The Economist, publicación de referencia internacional, publicó un reportaje acerca del lento crecimiento de las economías latinoamericanas con el siguiente título: “Una tierra de trabajadores inútiles: ¿Por qué los trabajadores latinoamericanos son tan increíblemente improductivos?”.

Las protestas no se hicieron esperar y en el semanario, lejos de pedir disculpas, se limitaron a cambiar “una tierra de trabajadores inútiles” por “una tierra de trabajadores frustrados”. Y se añadió una nota del editor en la que se especificaba que no era tanto una crítica a los trabajadores, sino a la falta de oportunidades educativas, al desgobierno, etc. Pero el mal ya está hecho.

La prensa económica de referencia ya ha hecho comentarios igual de dañinos en otras ocasiones y no son nada baladíes, porque a la prensa salmón la suele leer precisamente quien la tiene que leer. Y esos prejuicios no sólo condicionan a los agentes económicos, sino que pueden tener consecuencias muy serias. Sigue leyendo

Hacia una solidaridad más informada con Ucrania

Lluís Camprubí

Hoy les invito a leer el siguiente llamamiento de organizaciones de la sociedad civil ucraniana a los movimientos pacifistas y de construcción de paz en todo el mundo. Vale la pena, de verdad, para centrar correctamente la cuestión. No hace falta añadir mucho más.

En este link lo tienen disponible en español y en éste el conjunto de la iniciativa, en inglés.

En resumen, lo que nos piden y recuerdan es algo muy básico pero que a veces se nos olvida. En esta guerra de agresión e invasión es importante evitar equidistancias entre invasor e invadido.  Hay que saber distinguir el rol de cada uno: las fuerzas progresistas, los movimientos de solidaridad y paz deben ser solidarias a todos los niveles con la sociedad ucraniana y no deben pretender ser ni mediadores, ni asépticos analistas, ni árbitros; eso llegado el momento corresponde a otras instancias, organismos y equipos técnicos. Sigue leyendo

Sobre lo de celebrar

Juanjo Cáceres

El pasado 24 de mayo lanzaba algunas profecías sobre ciertas cosas que pasarían en este proceso electoral en mi aportación anterior. Por sintetizar, me autocito:

El próximo 28M, los resultados electorales de municipios y comunidades autónomas evidenciarán que todo aquello que comenzó en la década pasada y que nos dio nuevas formas de hacer y entender la política, se ha hecho añicos… Lo que digo es que el impulso del cambio político dado por las plazas del 15M y concretado en su momento en la explosión electoral de Ciudadanos y Podemos, toca a su fin... La vieja política vive un proceso de restauración acelerado, aupado en las buenas expectativas del centro derecha de controlar importantes feudos peninsulares, con el apoyo de la extrema derecha o sin él.

Pues dicho y hecho: la ola azul y verde ha arrasado todos los territorios sometidos a asedio electoral, sin excepción. El destrozo en el poder institucional del PSOE ha sido enorme, pero también ha dejado para el arrastre la representación institucional autonómica de Ciudadanos y Podemos. La envergadura del daño la ponía de manifiesto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el lunes siguiente, al optar por la convocatoria anticipada de elecciones generales para el próximo 23 de julio. Una decisión que ha sido analizada intensamente por medios y opinadores, a los que les ha parecido mayoritariamente de lo más natural, pero que en mi opinión va a facilitar un nuevo éxito de las olas antes mencionadas. Sigue leyendo

Sin tiempo para pensar

Carlos Hidalgo

Pues cuando aún estábamos sacando conclusiones acerca de lo sucedido en el domingo 28, resulta que el próximo 23 de julio hay elecciones generales. Poco tiempo ha quedado para reflexionar sobre los resultados de las elecciones municipales y autonómicas. Y menos aún para mucha parte del PSOE de lamentar las pérdidas sufridas. Y para pensar, como dijo Eduardo Madina, si las derrotas sufridas por Guillermo Fernández Vara, Ximo Puig o Francina Armengol, por nombrar solo a unos pocos, han sido merecidas o no. Y si no, a qué se han podido deber.

Sánchez ha decidido que el PSOE tiene que apretar los dientes y que ahora no hay tiempo para la reflexión. Una reflexión que en el PSOE muchas veces conduce a la melancolía o a la cólera. Pero habrá que ver si tanta acción y sobreesfuerzo no conducen al agotamiento. Sigue leyendo

Rehenes del diccionario. Antimodernos progresistas y radicales reaccionarios.

Arthur Mulligan

La pobreza del lenguaje caracteriza las conversaciones sobre dos de las pasiones tan diferentes que animan la conversación pública española, la política banderiza y el fútbol.

Si en la segunda el insulto es rey, el bloque de conceptos que cristaliza en adoquín para mejor lanzarlo pertenece a la primera y pasa de mano en mano como la falsa moneda.

Afrentas y agravios que pudieron acontecer hace siglos conviven alojados dentro del presente en abigarrada promiscuidad con nuevos ultrajes que se acaban de cometer, siempre realizados con el propósito de vengar los primeros.

Empeñarse en reglamentar con leyes la memoria puede acabar dando lugar a «dictaduras de la nostalgia», lo contrario de lo que persiguen los legisladores. Sigue leyendo

Apoderado en unas elecciones que duran menos que un tuit

Senyor G

Una vez más he vuelto a hacer de apoderado, hasta cierto punto la mejor en cuanto a más tranquila y menos quehacer para mí: las mesas fueron muy autónomas en el recuento y hubo un joven compañero muy pendiente de recoger actas. Sorprendido además de que de BComú en un colegio con nueve mesas, cubierto por TVE de Catalunya por cierto, éramos cuatro apoderados; quitando la hora de comer que sólo había una persona, durante el resto por lo menos tres. El PSC en cambio no tuvo durante gran parte del día a nadie, en algún momento solo una persona, y dos hacia el final y para el recuento. El recuento de votos es lo importante, y no la posesión fuera de la urna del espacio.

No es mala su estrategia quizás, a la vista de sus resultados y los nuestros en Barcelona. Bien es verdad que en Sants-Montjuïc fuimos primeros, el único distrito. Y quién sabe qué pasaría si no estuviéramos. La gente nos preguntaba por qué llevas un letrerito y en algunos casos nos ven más o menos jóvenes e incluso con gafas; algo deben saber aquí si van identificados. Sigue leyendo

Cuántos se sientan a la mesa

Carlos Hidalgo

Escribo esto recién llegado de un colegio electoral, donde los votos han terminado por confirmar lo que decían las encuestas a pie de urna contratadas por las televisiones públicas.

Podemos y Ciudadanos desaparecen casi por completo del mapa electoral y el mapa en general parece virar al azul del PP. Varias autonomías cambian de manos y desde luego varias capitales que el PP consideraba como estratégicas han sido ganadas por el partido de Feijóo. Ahora vendrán los análisis acerca de si esto puede leerse o no en clave nacional, pero tiene toda la pinta de que ese va a ser el sentir general.

Toca también ver las causas de todo esto, que es un trabajo tan complicado que no tengo claro si entra dentro de mi capacidad de análisis. Pero por lo que parece el electorado ha castigado a Pedro Sánchez en las costillas de los candidatos locales y autonómicos. Sigue leyendo

Vinicius, puto nazi

Julio Embid

Si el pasado domingo 21 en Mestalla, durante el partido de Liga entre el Valencia y el Real Madrid, hubieran llamado “Puto Nazi” al futbolista brasileño del Real Madrid Vinicius Junior, probablemente el campo hubiera sido cerrado. Hay precedentes, cuando en 2019 cuando en el partido de Segunda División entre el Rayo Vallecano contra el Albacete, una parte de la grada del Estadio de Vallecas se puso a llamar al jugador ucraniano Roman Zozulya “Puto Nazi” y el árbitro decidió suspender el partido en el descanso y cerrar el campo.

La RFEF aplicando el Código Disciplinario contra la violencia decidió multar económicamente al Rayo Vallecano con una multa de 18.000 euros (para un club de fútbol es simbólica) y con la reanudación del partido en su segunda parte sin público en la grada unas semanas después. Sigue leyendo

Una campaña para olvidar con algunas cosas que celebrar

Juanjo Cáceres

Este 2023 asistimos al desmoronamiento de una trascendental etapa política que ha marcado nuestro país. El próximo 28M, los resultados electorales de municipios y comunidades autónomas evidenciarán que todo aquello que comenzó en la década pasada y que nos dio nuevas formas de hacer y entender la política, se ha hecho añicos. Pero el momento definitivo tendrá lugar a finales de año, con la celebración de las elecciones generales. Con eso no digo que Pedro Sánchez vaya a perder la presidencia, porque eso es algo que todavía ha de verse. Lo que digo es que el impulso del cambio político dado por las plazas del 15M y concretado en su momento en la explosión electoral de Ciudadanos y Podemos, toca a su fin.

El ambiente viene cargado de malas noticias. La vieja política vive un proceso de restauración acelerado, aupado en las buenas expectativas del centro derecha de controlar importantes feudos peninsulares, con el apoyo de la extrema derecha o sin él. Hoy no puedo discernir si el PP conquistará plazas clave como la Comunidad Valenciana y Baleares, u ayuntamientos relevantes como el de la propia ciudad de Valencia. Pero lo que está claro es que las mejores expectativas del lado opuesto del hemiciclo consisten meramente en contener ese avance, sin que parezca plausible que todas las murallas se mantengan enteras en los numerosos territorios sometidos al asedio electoral de la derecha. Sigue leyendo