Ignacio Sánchez-Cuenca
Discúlpenme, pero hoy quiero contarles una anécdota pirrónica personal, más que nada porque muestra el nivel de degradación política e intelectual que hemos alcanzado en España en la discusión sobre terrorismo. Creo que la historia puede ayudar a entender mejor la proliferación de sandeces (motivadas por la mala fe) que se ven constantemente en los medios de comunicación tras la ruptura del alto el fuego. No es que antes no se dijeran idioteces, pero en estos días parece que todos los necios de este país se han coordinado para disparatar al unísono.Hace unos cuantos años, en 2001, publiqué un libro titulado ETA contra el Estado (Tusquets). En aquel libro utilizaba, de manera muy genérica, algunos conceptos de teoría de juegos para explicar las estrategias de ETA. Por cierto, en el libro critiqué con dureza, por aquello de ser sectario, los intentos del Gobierno de Felipe González de negociar con ETA y elogié en términos bastante explícitos la política antiterrorista del PP. Pero esa es otra historia.