PermafrostÂ
Se acaban las sesiones del juicio y, hasta que se dicte sentencia, los fotógrafos de hadas, vendedores de flogisto, remendadores de virgos y demás perillanes de cálamo especioso, verbo sibilino y mente aviesa, seguirán alhajando sus tenderetes en un postrer intento por agotar las últimas existencias de una mercancÃa que no oculta su hedor ni bajo un manto de ácido bórico. Hoy iniciaré una reflexión sobre las conexiones entre algunas de las hipótesis conspirativas manejadas por los «buscadores de la verdad» y el discurso milenarista de los más conspicuos chamanes polimediáticos de nuestro graderÃo patrio. Disculpen la profusión de citas, pero algunas iniquidades deben ser cumplidamente documentadas para cuando, a toro pasado, las furias del Averno sólo recuerden haber planteado «dudas» y «discrepancias» legÃtimas.