Jelloun
Escribo esto en el dÃa del Orgullo Gay, que se conmemora cada 28 de junio, mientras se ultiman los preparativos para las manifestaciones que el próximo fin de semana recorrerán numerosas ciudades europeas. Y en fecha tan señalada, no se me ocurre mejor asunto para abordarlo en este blog de debate polÃtico. ¿Tiene sentido hoy, se preguntan muchos a menudo cuando se acerca esta fecha, mantener una Marcha del Orgullo Gay, el Gay Pride, y, más aún, darle ese realce internacional? Sabido es que estas marchas expresan un deseo de afirmación colectiva de orgullo, como su nombre indica, que tienen sentido como contraposición combativa a la ocultación y estigmatización en que gays y lesbianas han vivido –y, en buena medida, viven aún-, la sexualidad propia, diferente de la norma dominante. Quienes marchan, festivos o reivindicativos o de ambas formas a la vez, defienden y celebran el derecho de ser lo que son, sin tener que esconderse ni pedir permiso para expresar públicamente su condición.