Ricardo Parellada
Me propongo evocar una forma antigua de concebir la actividad política, porque me parece que sigue teniendo gran fuerza y relevancia para comprender la naturaleza de esta noble ocupación. Esta forma de concebir la actividad política hunde sus raíces en la psicología y la filosofía moral antigua y medieval y utiliza el lenguaje arcaico y precioso de los hábitos y las facultades del alma. El ser humano posee el lenguaje y la razón. La actividad racional admite dos usos principales: teórico y práctico. En su uso teórico o especulativo, la razón tiene por objeto las cosas que no pueden ser de otra manera. Su misión es indagar lo que las cosas son, esto es, reflejar o especular sus características principales. De ahí el nombre de razón especulativa. Son objeto de ciencia o razón especulativa, por ejemplo, las leyes del movimiento de los astros, las leyes de las metástasis del cáncer, las leyes del mercado y la estructura de los espacios no euclídeos.