Mimo Titos
Impactado estoy todavÃa por las varias pintadas que asà rezaban y que tuve ocasión de encontrarme conduciendo por los aledaños de Salamanca esta Semana Santa. Lo malo de la pintada es que la realidad evoluciona pero la pintura permanece. Seguramente el autor no repetirÃa semejante desfachatez hoy, después de que la sentencia de la Audiencia Nacional desactivara la teorÃa de la conspiración y tras la reválida electoral de Zapatero, cuyo legitima su mandato incluso a ojos de quiénes han pasado los últimos cuatro años considerándolo “accidentalâ€. La victoria electoral también ayuda a soslayar la ofensa de semejante calumnia. En un primer momento caà en la tentación del ladran luego cabalgamos: que digan misa, el pueblo ha dictado sentencia y tocan cuatro años más de gobierno de izquierdas. Pero el aparentemente inevitable embotellamiento de la carretera de La Coruña (¡pese a volver la vÃspera de la vuelta masiva!) me obligó a darle una vuelta adicional a la cuestión, que no pudo sino concluir lamentando la cantidad de energÃa malgastada en debates estériles y pugnas artificiosas ¡Ni siquiera el PP ha pescado nada en el rÃo que tanto ha revuelto! La Cope y El Mundo, que esta semana ha vuelto a las portadas a propósito del 11-M, son los únicos que han ganado audiencia y dinero con la deslegitimación de las instituciones; partidos polÃticos, judicatura y fuerzas de seguridad incluidos. Los demás, hemos perdido todos. SÃ, a poco que se me pinche me apunto al argumento de que las culpas no son compartidas a partes iguales, como a lo de que para bailar un tango hacen falta dos. Pero tampoco deja de ser cierto que dos no riñen si uno no quiere, especialmente si el que ha querido durante los últimos cuatro años ha sido castigado y la debilidad en la que se encuentra puede empujarle a colaborar, aunque sea mÃnimamente.