Millán Gómez
En las pasadas elecciones generales, a diferencia de anteriores comicios, la ilegalizada y camaleónica Batasuna pidió a sus conmilitones que se abstuvieran. Con esta medida, su objetivo era intimidar a la sociedad vasca para que se quedara en casa. La socialización del miedo. El miedo como contrapoder de los valores democráticos. El terror frente a la libertad. La coacción frente a la paz. La extorsión frente al pluralismo.
En otras elecciones, el entorno polÃtico de eta pedÃa el voto nulo como forma de demandar que la izquierda abertzale debÃa participar en las elecciones pero, al no poder concurrir, este sufragio era un buen modo de visualizar su poder e influencia real. En la coyuntura actual, con el hastÃo de un sector importante de antiguos votantes abertzales, Batasuna pidió la abstención como forma de atribuirse todo el porcentaje del electorado que no acudiese a las urnas, el que ya existÃa antes (en 2004 fue de un 25,03 %) más el tanto porcentual de simpatizantes de Batasuna que obedecieron la misiva de sus lÃderes espirituales.