Andrés Gastey
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Algunos le han reprochado al ex Vicepresidente verdescente de los Estados Unidos, Al Gore, la supuesta falta de consonancia de su prédica ecologista con sus comportamientos cotidianos; otros le achacan que haya transmutado la relativa pasividad de sus mandatos en activismo vacuo cuando ya no tiene más poder que el de su palabra persuasiva; no falta, por último, quien le acuse de haber manipulado los datos de la realidad para forzar las interpretaciones que están en la base de su oscarizado documental “Una verdad incómodaâ€. Por mi parte, yo le tengo simpatÃa a Gore; me basta con imaginarme lo diferente que hubiera podido ser el mundo de hoy si se hubiera resuelto de manera distinta el contubernio de Florida en las presidenciales estadounidenses del año 2000.