Sobre la amistad en tiempos de incertidumbre

Lope Agirre

La historia de Isaak Babel, autor de Caballería Roja, ilustra de alguna manera la verdadera naturaleza del régimen soviético. Poco después de publicar el citado libro, los defensores del orden, en la literatura lo tacharon de ser “un libro insultante contra el glorioso Ejercito Rojo”. Tan sólo Máximo Gorky salió en defensa de Babel. Los demás, incluso los que pasaban por ser íntimos, miraron a otro lado, asintieron y callaron, aunque no fuera en ese orden. Babel, asimismo, enmudeció. “He inventado un género nuevo, el silencio”, escribió, presintiendo quizá, que el silencio es lo que queda, tras el peso de los seres sobre la tierra. En mayo de 1939 fue hecho preso. Luego se supo que la orden de arresto se redactó treinta y cinco días más tarde. Al año siguiente fue juzgado. El juicio duró veinte minutos. Durante la misma el autor confesó que había cometido crímenes contra el estado soviético, que había tenido contactos con enemigos troskistas, que supo de un complot en contra de Stalin, pero que no lo denunció. También denunció, en un alarde dignidad, que era falso todo lo que había confesado. Lo fusilaron la misma noche, en el patio de la Lubianka. Su mujer se enteró quince años después del suceso.

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