Aitor Riveiro
Unos dÃas antes de las elecciones europeas, escribÃa aquà mismo que el gran problema que se deriva para el PP del ‘caso Gürtel’ no es su ramificación valenciana y los trajes de Camps, sino que la raÃz de la corrupción del mayor partido polÃtico de España esté en su sede de Génova,13 y que el tronco del asunto parte de las plantas bajas que cobijan a la sección regional de la formación y llega hasta las plantas nobles donde acude cada dÃa a trabajar su tesorero nacional, Luis Bárcenas.
Pasado el trance de las europeas, Rajoy debe comenzar a tomar decisiones. El PP ha conseguido el primero de sus objetivos, ganar los comicios gracias a Valencia y Madrid, pero no el más importante: generar en el paÃs un estado de ingobernabilidad tal que tape, aunque sea de forma temporal, el que puede ser el mayor escándalo de corrupción, en términos de repercusión mediática y polÃtica, desde la Filesa del PSOE.
La oportunidad de Rajoy pasaba por una debacle del PSOE que ‘ayudara’ a CiU y PNV a apoyar una moción de censura contra el Gobierno de Zapatero y por eso apoyó con todas sus fuerzas a Camps, que dirige uno de los mayores graneros de votos del PP y donde partidos de nuevo cuño como UPyD poco daño pueden hacer hoy por hoy. CiU, ansiosa por recuperar el gobierno de Cataluña, lanzó la carnaza, pero los tiburones del PP no están ahora para que se les atragante un festÃn, por muy rico que aparente en la foto.
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