Acabarán dimitidos y algunos en la trena

Padre de familia

Y si no, tiempo al tiempo. Mucho se ha comentado – también aquí– sobre las elecciones europeas, la victoria (corta) del Partido Popular y sus implicaciones políticas. Las invitaciones a que el PP presente una moción de censura (Durán) y la sugerencia de que Zapatero presente una moción de confianza (PP) empiezan a decaer, sin embargo, ante la realidad de que el juego de fuerzas en el Parlamento de la nación permanece inalterado: un Gobierno de minoría que tiene más apoyos, o menos enemigos, que su alternativa potencial. Sin embargo, es posible que las europeas sean relevantes con una perspectiva más larga, pensando ya en las elecciones municipales y autonómicas de 2011 y en las generales de 2012.

 

Además de las dos elecciones citadas, la única cita electoral adicional serán las elecciones catalanas de… bueno, quién sabe cuándo, pero no más tarde del año que viene. En este sentido, supongo a Zapatero ocupado con Chaves en la finalización de las largas y complejas negociaciones para poner al día la financiación de la Generalitat catalana. Es en verdad una cuestión de vida o muerte para la Generalitat, lo cual no ha sido percibido en su plenitud por la opinión pública española debido a la insistencia del Tripartit en plantear las cosas desde la errónea perspectiva de que Cataluña contribuye más de lo que recibe. Eso es verdad también, como lo es para Madrid y para alguna otra Comunidad. Pero no es ese el problema. El problema es que, después del cálculo de ingresos generados y transferencias recibidas, Cataluña no tiene lo necesario para hacer frente a sus gastos “obligatorios”, es decir, para costear los servicios públicos a los que, por ley, tiene que hacer frente. 

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