Escuálida victoria

Millán Gómez 

Las elecciones del pasado domingo consolidan el liderazgo de Rajoy al frente del PP. Le permiten mantenerse al frente del principal partido de la oposición hasta las generales de 2012. Asimismo, la victoria conservadora refuerza en paralelo al sector más disidente de la línea oficial (encarnado en la figura de Mayor Oreja) y que quedó relativamente apartado del Congreso de Valencia de junio pasado. Es un triunfo del PP, por supuesto, pero simbólicamente insuficiente porque no consigue abrir con el PSOE una brecha suficientemente importante como para presentarse ante la opinión pública como el favorito para las próximas generales. Difícilmente se va a encontrar el PP en una situación mejor con la que está cayendo económicamente. Por este motivo, las expectativas eran máximas y no se han cumplido las mejores previsiones. No hay derrotas dulces ni victorias agrias pero sí hay grados en la victoria y en la derrota. Todo depende del contexto.

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