Frans van den Broek
Alguna vez dijo Octavio Paz que los pueblos de América (México y Perú, en especial, en cuanto paÃses donde florecieron civilizaciones de gran extensión), eran pueblos antiguos, con una larga y compleja historia que aún continuaba. Si esto es cierto de los pueblos americanos, cuanto más lo será de un pueblo como el chino, cuya historia se remonta a miles de años atrás, durante muchos de los cuales fue el paÃs más avanzado de la tierra. Es un pueblo, en todo caso, con un agudo sentido histórico, que no se detiene en los tumultuosos años de la revolución cultural o la Gran Marcha, sino que se extiende hasta los primeros emperadores y, sobre todo, no olvida los años aciagos en que tuvo que doblegarse ante otras potencias imperiales. Dicha conciencia histórica le sirve para consolidar una identidad nacional que ha encontrado una nueve fuente de orgullo, el crecimiento económico y el enriquecimiento, pero también puede deslizarse hacia el resentimiento y el deseo de venganza en determinadas circunstancias.