Julio Embid
El pasado fin de semana me lo pase con mi padre recogiendo almendras en el pueblo. En mi pueblo como en tantos otros del interior, llevamos recogiendo almendras cada otoño desde mucho antes de que guardásemos ayuno por Ramadán, y por mucha fibra óptica y megas de ADSL que uno tenga, las almendras no se recogen solas. Si se coge a tiempo, en septiembre, las almendras siguen en el árbol, se extiende la manta, se varea con un palo, las almendras van a la manta y de la manta al saco. Si se espera demasiado, en octubre, las almendras van al suelo y si las quieres coger las tienes que replegar del suelo doblando el riñón, postrado en postura coránica y poniéndote perdido los pantalones de tierra. Al final las almendras también terminan en el saco, pero con mucho más esfuerzo y muchas más agujetas al día siguiente.