Frans van den Broek
Por uno de esos caprichos que tienen las conversaciones informales, recalé el otro día en un tema que de común evito o que más bien ha dejado de formar parte de mis preocupaciones intelectuales, aun cuando tenga su lugar en el repertorio de mis obsesiones neuróticas: el arrepentimiento o, mejor dicho, lamentar haber hecho cosas en el pasado que uno preferiría no haber hecho. La verdad, dado que la conversación se llevó a cabo en inglés, usamos el término «regret», cuya traducción español no es tan fácil como pareciera a simple vista. Alguno de los usos de la palabra inglesa no se acomodan bien a una traducción directa y requieren frases y contorneos semánticos poco elegantes o confusos, pero a fin de cuentas la idea que originó la discusión es conocida y tiene una muy vieja raigambre.