Julio Embid
Hace unos años estuve en el Madrid Arena en la entrega de unos premios deportivos. Me pareció el típico pabellón de deportes, para eventos pequeños, y mal situado, en mitad de la Casa de Campo, lejos del Metro y con malos accesos para vehículos. Nunca pensé que iba a ser utilizado para una macrofiesta como si fuera una discoteca.