Vergüenza ajena

LBNL

Por avatares del destino, hace tres semanas salí de España y ahora resido y trabajo en un país cercano. A algunos les cuento que me quedé en paro y tuve que escapar de la crisis. A otros que estaba harto de la situación político-institucional-social de España y que me he exiliado. Y a los menos, que tenía una oferta irrechazable para un puesto soñado. No son versiones incompatibles, al contrario, las tres son ciertas. He tenido la inmensa suerte de que me ofrecieran un trabajo ideal para mi experiencia y deseos pocas semanas después de quedarme en paro en un país que me estaba provocando un asqueo creciente.

En mi nueva ciudad, asediada por la nieve casi desde que llegué, apenas se oye hablar de la crisis o de la prima de riesgo pese a que cierran algunas fábricas y hay rumores de recortes salariales. Los políticos no son jauja pero los periódicos no están centrados en los escándalos que provoca su mal hacer. Y la gente vive con mayor o menor fortuna pero centrados en sus quehaceres diarios y sus familias. Como debe ser.

Sigue leyendo