¿Cambio de régimen?

Lobisón

Se ha extendido el sentimiento de que asistimos al final de un ciclo. La austeridad que nos ha impuesto Bruselas como condición para frenar la especulación de los mercados contra nuestra deuda ha provocado un intenso malestar social, frente al que los escándalos de corrupción se han hecho intensamente visibles (‘vuestros sobres, nuestros recortes’). Y estos escándalos, a su vez, aumentan el descrédito de la ‘clase política’, un descrédito cuya raíz es la incapacidad de los poderes democráticos españoles para hacer lo que los ciudadanos querrían, que era además lo que los gobiernos habían prometido a los votantes. El origen del mal, por decirlo así, está en el sentimiento de que vivimos en una democracia intervenida, en la feliz expresión de José Fernández-Albertos.

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