Frans van den Broek
De común, noticias sobre el mundo eclesiástico eluden mi conciencia sin daño alguno para nadie, puesto que ni voy a misa ni soy acólito de religión alguna, y la Iglesia católica habrá olvidado mi nombre sin pena ni gloria en los polvorientos registros de bautismos y comuniones, pero la noticia de la abdicación del Papa actual logró inmiscuirse en mi atención lo suficiente como para provocar un par recuerdos y otras tantas reflexiones sin hilación ni concierto que paso a compartir en estas páginas.