Uno de los clichés más conocidos de la lengua inglesa es el que traduce de mala manera el título de esta página. La palabra “box” significa no tanto caja, como traduzco arriba por molestar, cuanto un marco o cuadro en algún esquema gráfico. “Think out of the box” es por tanto una de aquellas frases que se invocan para querer decir que creatividad e innovación son requeridos cuando el problema a solucionar parece insoluble por las vías normales o aceptadas como tales por cierta comunidad. Como es habitual, empero, esta admonición se ha convertido ella misma en una caja donde metemos todo lo relacionado con pensar diferente, antes una cárcel que una incitación a la libertad creativa, un modo de pensar menos, no más. En esto no se diferencia de cualquier otro cliché, aunque pretenda instigarnos a salir de los marcos usuales. Siempre hay algo de verdad en la mayoría de clichés, pero su repetición, su manoseo excesivo los convierten en modos de fijación cognitiva o de pereza mental. Después de todo, los seres humanos tenemos menester de orden, de categorías claras y definidas, algo que nos permite pensar, pero que a la vez puede impedírnoslo. Por ello dijo alguna vez el viejo Mairena que había que huir del cliché verbal, pues anunciaba a menudo el cliché mental.
Pensar fuera de la caja
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