José D. Roselló
En este final del mes de junio se están escuchando abundantes valoraciones acerca del posible desempeño de la economía española en el segundo tramo del año. Al deseo, compartido por todos, de dejar atrás la crisis que nos atenaza, se une la intención del Gobierno y resto de autoridades españolas, de mandar un mensaje optimista. Es oportuno observar con desapasionamiento los datos de los que disponemos hasta el momento para tratar de aquilatar el pronóstico.