Sigue lloviendo

 Barañain

 Sigue lloviendo. Ayer ha llegado el verano, pero por aquí sigue lloviendo. Y no metafóricamente, como en la balada de Maná (a ellos les llovía en el corazón, por un mal de amores), sino muy realmente. Sigue cayendo agua, mucha agua,  de día y de noche (¿pero en España lo pertinaz no era la sequía?), de manera inclemente, inasequible a las evidencias de que los pantanos rebosan y los montes siguen su deshielo, como si la cosa no fuera con ellos (y bien que lo están sufriendo en algunos valles pirenaicos).

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