Magallanes
La ocupación de un parque por ecologistas y enemigos de la paulatina destrucción del perfil urbano de Estambul, fue contestada por la policía mediante un brutal ataque con palos y gas lacrimógeno, ataque que incitó a miles de manifestantes inundaran el parque y la plaza contigua al parque en los días siguientes. Fue una gran sorpresa ya que en el resto del mundo se percibía a Turquía como una democracia en la que no habría razones para que ocurriera nada semejante a las revoluciones primaverales árabes al estilo de las acontecidas en Túnez y Egipto.
Además, las mencionadas surgieron, al menos en parte, al albur del descontento popular por la falta de perspectivas de empleo fruto de un estancamiento económico prolongado. Nada más lejos de la realidad turca. La economía de Turquía lleva creciendo como media un 5% anual desde hace más de una década, con el consiguiente boom inmobiliario. El déficit y deuda pública están respectivamente por debajo del 2% y del 50% del PIB. La inversión extranjera es cuantiosa, aprovechando la elevada rentabilidad que proporciona la construcción de rascacielos y superficies comerciales. Durante el gobierno de Erdogán, decenas de miles de turcos han prosperado, también los procedentes dela Turquíarural y religiosa que constituyen el caladero electoral privilegiado del partido islamista gobernante Justicia y Desarrollo.