Cosas de la prensa

Carlos Hidalgo

Voy a dejar un momento de lado la crispación imperante en la política, que me preocupa (y mucho), por otra cosa que también me ha llamado mucho la atención. La revuelta de las redacciones. Las soluciones a la crisis financiera de 2008 solucionaron las cosas muy desigualmente. De hecho, la mayor parte de los trabajadores españoles -por poner un ejemplo- tienen ahora menos poder adquisitivo que en 2008. Pues bien, dentro de los sectores más castigados aún hoy por aquella crisis está el del periodismo. Si los bancos fueron rescatados y si los precios inmobiliarios subieron un 32% desde 2014, los medios siguieron igual de precarizados, igual de vulnerables y la profesión más devaluada todavía.

La crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus provocó que la publicidad, fuente principal de ingresos para la mayoría de los medios, cayera de golpe entre un 75% y un 90%, dependiendo del caso. Hubo publicaciones en papel que, literalmente, se quedaron sin anunciantes antes de ser impresas. Y no llegaron a imprenta, claro. Sigue leyendo

Quizá a la próxima

Meritxell Nebot

No sé cómo no me había dado cuenta antes. Tantos días dándole vueltas al asunto y resulta que la respuesta estaba justo ahí, pero no podía verla. Quizá sea porque andaba yo absorta leyendo, contrastando, tratando de comprender cada debate estéril que se iniciaba a mi alrededor presa de ese defectillo que padecemos algunas mortales que es el informarse antes de hablar. O quizá sea porque no quería verla, sin más. A veces las cosas son tan evidentes que las descartamos por simples cuando después resultan ser de una certeza aplastante.

Siempre me ha fascinado nuestra especie: Ahí, erguiditos mirando por encima del hombro a los demás compañeros del reino animal, con las manos libres para crear, con esos cerebros tuneados al milímetro preparados para las más complejas empresas. No dejan de sorprenderme la cantidad de cosas que podemos emprender y destruir en cuestión de semanas sin siquiera despeinarnos. Me atrae irresistiblemente el curioso comportamiento humano capaz de las más brillantes obras y las respuestas más idiotas a la vez. Pero sobre todo me alucina la capacidad que tenemos para complicarnos las cosas las unas a las otras y para repetir una y otra vez los mismos errores como si no los hubiéramos vivido nunca antes. Y no es que no considere que la duda, o la confusión sean características inherentes a nuestra condición, que lo son. No es eso. Sigue leyendo

Tal vez se pueda

  1. Alfonso Salmerón Muñoz

El periodista Enric Juliana escribía en su cuenta de twitter el pasado día 10 que la aprobación del Ingreso Mínimo Vital sin votos en contra era la mayor victoria política de la izquierda en España en muchos años. Es ésta una afirmación que comparto plenamente y que me ha llevado a reflexionar acerca de algunas cuestiones.

En primer lugar, me parece una espléndida imagen que resume la inconsistencia de la derecha española al contrastar vastamente con las palabras gruesas de la oposición feroz que viene realizando, especialmente salvaje desde el inicio de la crisis del coronavirus. Sigue leyendo

Semanita movidita en Bruselas

LBNL

Todas lo son pero esta que viene quizás un poco más de lo habitual. No todos los lunes se reúnen los Ministros de Exteriores (por videoconferencia) y menos aún con el Secretario de Estado norteamericano como invitado estrella, con el que debatirán temas tan poco espinosos como la retirada de EE.UU. de la Organización Mundial de la Salud, la anunciada anexión israelí de partes de Cisjordania o las sanciones adoptadas por EE.UU. a finales de la semana pasada contra la Corte Penal Internacional. No todos los martes se reúnen tampoco (también por videoconferencia) los Ministros de Defensa y, sobre todo, no lo suelen hacer sobre la base de una serie de ambiciosas posiciones conjuntas puestas sobre la mesa por los cuatro grandes (Alemania, Francia, Italia y España) frente a las reticencias de una gran parte de los Estados Miembros más orientales – que recelan de que la UE pueda llegar a ser autónoma de la OTAN – y más pequeños – muy cómodos con su neutralidad. Y, desde luego, no todos los viernes se reúnen los Jefes de Estado y de Gobierno – también cada uno desde su capital – para abordar una primera discusión a su nivel del novedoso plan financiero puesto sobre la mesa por la Comisión para hacer frente a los brutales efectos económicos de la pandemia y encarar las indispensables revoluciones verde y digital durante los próximos cuatro años. Tan movidita como trascendental para nuestro futuro a medio y largo plazo. Sigue leyendo

Mis aplausos particulares

David Rodríguez Albert

Uno de los fenómenos más destacados durante los momentos más duros del confinamiento ha sido ese gran aplauso colectivo que a las ocho de la tarde de cada día se dispensaba al personal sanitario de nuestro país. Una ovación popular más que merecida para una inmensa mayoría de trabajadores y trabajadoras que, en condiciones extremadamente difíciles, han estado en primera línea de la batalla contra la pandemia. No diré nada que no se haya dicho ya sobre este ingente esfuerzo, tan solo me gustaría añadir que el agradecimiento debe ir acompañado a partir de ahora de más y mejores recursos para la asistencia sanitaria. Sigue leyendo

Verano de Coronavirus

Juanjo Cáceres

Los efectos de la pandemia causada por la COVID-19 han sido colosalmente visibles. Muchos miles de personas han fallecido en nuestro país como consecuencia del virus y sus efectos se han dejado sentir sobre una economía obligada a un paro forzoso, que ha supuesto también el paro temporal de millones de trabajadores. En las semanas álgidas de la pandemia, las consecuencias económicas y sociales fueron consideradas por lo general como un mal necesario, pero tras ellas se ido vislumbrado poco a poco hasta qué punto han generado problemas graves en miles de familias, que han visto desaparecer sus ahorros y en algunos casos, han sido incapaces de atender sus necesidades básicas. Lo mismo sucedió con la atención sanitaria: el coronavirus no dejaba otra alternativa que dirigir el esfuerzo hacia la atención a las personas afectadas, pero a medida que ha pasado el tiempo se ha ido manifestando el coste humano de haber reducido el ritmo de trasplantes y de pruebas diagnósticas, entre otras cuestiones desatendidas, en un sistema sanitario con amplias listas de espera. Sigue leyendo

Ucronías

Carlos Hidalgo

La ucronía es un género literario en el que se cuenta una historia alternativa, que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente. Ya sabéis, historias sobre un futuro en el que el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial, como Patria, la de Robert Harris, o El Hombre en el Castillo de Philip K. Dick. Hay ucronías de mayor y menor calidad, pero en general siguen la norma literaria conocida como “Revelación de Sturgeon”, que afirma que cuando se trata de literatura de género, “el noventa por ciento de todo es mierda”.

El profundo impacto que la crisis sanitaria del Covid-19 ha tenido en todos nosotros y a nivel mundial, hace que muchos se pongan a practicar con mayor o menor éxito la ucronía. Lo que desde las filas próximas al gobierno se denomina con ánimo despectivo ejercer de “Capitán A Posteriori”. Así, parece que ahora hay momentos clave que nos pudieron haber evitado al mismo tiempo sufrir la pandemia y la crisis económica derivada de ésta. Desde la derecha, la ultraderecha y los que se dicen de centro, se sitúa la manifestación feminista del 8 de marzo como la causa de todos los males. Sigue leyendo

¿Sarasola? Ayuso y Rivera. ¿Y Felipe?

Senyor-G

Justo cuando empezó esta pandemia surgieron otra vez informaciones sobre el rey emérito Juan Carlos y sus trapicheos. El diario El País se hizo el sorprendido como si nunca hubiesen estado en aquellos tiempos para verificar los rumores que ya a finales del siglo pasado era mucho más que meros rumores. Para lo de dar esta noticia ahora ya estarían los historiadores. Al final parece que todo aquello que se decía desde las posiciones más radicales de la política española de entonces, si no era verdad era porque se quedaba corto.

Sobre los políticos de la transición, o sobre las figuras de la política de poder que más nos han marcado a los de mi edad parece que se han ido cumpliendo los más sórdidos rumores. Ya pasó con Jordi Pujol – seguimos con los juicios pendientes – y con el rey. Nos explicaron muchas sobre el Pujol hombre de estado cuando empezó a apoyar el proceso independentista, más de las que se rumoreaban o podíamos llegar a pensar los más malpensados aunque de buen corazón. Una vez aquel Pujol era cosa de la historia, grandes periodistas sacaron todo tipo de arsenal y hechos de los armarios que dejaban en muy mal lugar su tarea de contraste y servicio a la sociedad. Desde corruptelas familiares a entrevistas autohechas por el interesado. Y ahí siguen como tótems. La noticia ahora aún sería cómo ese Pujol tuvo carta blanca para todo hasta el momento procesista. ¿A cambio de qué? Pactos con la corona, con la UCD de Suárez, con el PSOE de Felipe y Guerra y con el PP de Aznar, e incluso ofrecimientos de ayuda a un Barrionuevo condenado por los GAL. Ahí hay periodismo todavía, ahora, no dentro de 10 años. Sigue leyendo

Polarización y aceleración

Lluís Camprubí

Mucha gente en España se está preguntando las razones de -y a dónde nos lleva- esta estrategia de crispación y polarización que está siguiendo el tronco central de la derecha y la extrema derecha. Y más cuando este nivel de tensión no parece lo habitual en países de nuestro entorno. De hecho, parecería necesario más que nunca un clima político consensual para afrontar el gigantesco reto para la crisis sanitaria y para la socioeconómica. Además, no parece positivo, en un tiempo con tantas incertidumbres, ansiedad y preocupación hacia el futuro, añadir tensión política a toda la vivencia dramática que experimenta el grueso de la población. En este sentido, Enric Juliana citando a Narciso Michavila (en su rol de sociólogo electoral de referencia para los conservadores), destaca que la estrategia de crispación tan desacoplada de la necesidad de sosiego que demandan amplísimos sectores de la sociedad y que no es reflejo (de momento) de la tensión social existente, puede ser contraproducente para los intereses de la derecha. Sigue leyendo