LBNL
Se me ocurren varios de calado. ¿Podrá Ucrania de defenderse con la ayuda occidental e incluso recuperar algunos territorios para obligar a Putin a negociar un armisticio duradero? ¿Serán capaces los bancos centrales y las autoridades económicas de capear el chantaje gasístico ruso y las consiguientes tensiones inflacionistas y amenaza de recesión severa? No tengo duda de que Pedro Sánchez apurará la legislatura pero le quedará algún conejo en la chistera para convencer a la opinión pública de que más vale malo conocido y sobre todo, de que los resultados de “lo conocido” no son tan malos en absoluto? Y finalmente, volverá Debate Callejero a la vuelta del verano más allá de una ronda de despedida de los articulistas habituales?
Ucrania: Hace algunos meses la OTAN autorizó la entrega a Ucrania de armamento nivel OTAN – y el consiguiente entrenamiento – muy superior al ex soviético entregado hasta ahora. Se supone que con las nuevas remesas que ya le están llegando, el ejército ucraniano va a poder poner en dificultades al ruso invasor, incluso recuperando algunas poblaciones estratégicas, señaladamente Jersón. El reciente bombardeo de Odesa el día después de alcanzarse un acuerdo para la salida de grano por dicho puerto ha demostrado – para quién aún tuviera dudas – que Putin no es confiable. Putin solo negociará si le ve las orejas al lobo, es decir, si su cálculo coste/beneficio deja de salirle rentable, especialmente de cara a su opinión pública, a la que no le importan las bajas ucranianas, civiles incluidos, pero sí las rusas, sobre todo si dejan de ser, como hasta ahora, mayoritariamente de reclutas de regiones lejanas. Pero es posible – incluso probable – que la contra ofensiva ucraniana no sea tan exitosa como sería de desear y que Putin siga apostando al desgaste – de Ucrania y Occidente – y a una crisis de suministro energético en la UE y a la victoria de Trump en 2024. Sigue leyendo