Alternativa verbal

Millán Gómez

“¡Vaya país!”, exclamó indignada una periodista al término de una nutrida rueda de prensa este pasado jueves. No le falta razón. Los argumentos son innumerables. Vivimos en un país donde un juez que investiga los crímenes de una dictadura va directamente y sin escalas al banquillo de los acusados, donde Gobierno y oposición son incapaces de llegar a acuerdos en tiempos de crisis económica o donde los procesados por corrupción no devuelven un solo euro y sus conmilitones miran hacia otro lado ante la impasividad de la sociedad civil.

Rajoy acudió a una reunión en La Moncloa. Lo peor de todo no fue que no llegaran a más de un acuerdo sino que era lo previsible. Tenemos una confianza en nuestros dirigentes que roza lo esperpéntico. Tampoco podemos caer en la maniquea expresión de “todos los políticos son iguales” porque eso tampoco es así. Gracias a la clase política hemos vivido una Transición modélica, gracias a la clase política Barcelona se ha modernizado y organizado unos Juegos Olímpicos, gracias a la clase política se defiende la libertad y la deslegitimación del terrorismo en las calles de Euskadi y gracias a la clase política Estados Unidos ha avanzado hacia una Sanidad para todos. Son simplemente algunos ejemplos, clavos a los que agarrarnos en tiempo de vacas flacas.

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La Universidad, foco libertario

Millán Gómez

La Universidad es un laboratorio de ideas destinado a formar ciudadanos para un futuro. Tiene un talante inequívocamente académico pero, asimismo, sólo es libre quien más conocimientos tiene y quien recibe los diferentes puntos de vista posibles para formarse su propia opinión ante una realidad concreta. La educación, ya sea universitaria o de modo autodidacta, es la base del futuro. Cuanto más se prepare uno y más se informe, más libre es.

A lo largo de la historia, las facultades universitarias han sido lugares fundamentales en la lucha por las libertades y los derechos civiles. En España, también. No en vano, el oscuro poder autoritario siempre ha sentido alergia a la educación. Es mucho más fácil construir una dictadura monolítica cuando la ignorancia de la opinión pública es más acusada. Para quienes no aceptan más que su verdad, lo más sencillo es cerrar los salvoconductos que permiten al ciudadano acceder a la información. En una dictadura, al igual que en una guerra, la primera víctima es la verdad. Como decía el filósofo griego Epícteto, la verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita complicidad. Hay demasiados imbéciles y oscuros que son cómplices, pero la historia es un triunfo lento aunque progresivo de la libertad y, por ende, de la educación.

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El cuento de nunca acabar

Millán Gómez

De aplazamiento en aplazamiento hasta colmar la paciencia de la opinión pública, los medios de comunicación y todo ser viviente. El siempre cercano y nunca culminado fallo del Tribunal Constitucional a cuenta del Estatut de Catalunya ha sufrido un nuevo atraso y, a día de hoy, es imposible conocer cuándo conoceremos si lo que decidió el Parlament de Catalunya, el Congreso de los Diputados, el Senado y el electorado catalán es legal o no. Ya han pasado más de tres años desde su aprobación en la cámara catalana y, desde entonces, no sabemos absolutamente nada. Normal que luego la opinión pública critique la excesiva lentitud burocrática de la Justicia. Lo cómico es que siempre hay quien se sorprende. ¡Ni que no hubiera motivos!

Lo deseable es que la resolución se conozca antes de las elecciones catalanas previstas para final de año. Sería contraproducente que la sentencia se diera a conocer poco antes o incluso después de los comicios autonómicos interfiriendo en el debate electoral y en la agenda política. Si una campaña electoral es un aldabonazo para mirar al futuro no sería lógico que algo aprobado por la mayoría social catalana hace casi cuatro años se convierta en motivo de disputa en pleno 2010. Tiene su punto irónico que si el Estatut de 2006 se gestó, según la clase política catalana, para actualizar su norma institucional básica y adecuarla a los tiempos que corren, a no ser que el TC se apure un poco, la resolución llegará cuando ya se necesite promulgar otro.

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El mundo al revés

Millán Gómez

El período de falta de libertades y persecución al disidente conocido como franquismo tiene a su primer acusado ante la Justicia. Y no, no se va a sentar ni Franco ni Carrero Blanco ni Fraga ni ningún otro dirigente franquista. No. El primero será el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, prueba irrefutable de que en este país algo funciona mal. Garzón, otrora modelo profesional para la derecha española, se sentará en el banquillo de los acusados por un presunto de delito de prevaricación por declararse competente para investigar los crímenes cometidos durante la dictadura. Al magistrado se le acusa de prevaricar, es decir, dictar una resolución a sabiendas de que es injusta.

Una acusación formada por símbolos democráticos del calibre del sindicato ultraderechista Manos Limpias, Falange Española de las JONS, etc. conseguirán su tan ansiada foto: por fin verán a Garzón sentarse en el banquillo de los acusados. Todo un triunfo propagandístico para ellos y una derrota en toda regla de la democracia española y de la dignidad de una sociedad moderna. El rencor hacia Garzón por compañeros suyos de profesión y el odio que le profesan ciertos dirigentes de la derecha española por destapar el conocido como caso Gürtel, la mayor trama de corrupción política en la joven democracia española, han servido de materia prima para crear una bola de nieve que ha ido aumentando hasta conseguir su objetivo. Que Garzón sea condenado o no es importante pero no decisivo, el fin básico era conseguir esa instantánea para mayor gloria de los nostálgicos que siguen pululando por nuestras calles sin mayor problema. Estos residuos cobran protagonismo sentando un precedente preocupante para nuestra convivencia. Han ganado.

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Silencio connivente

Millán Gómez

“El señor Matas ha venido a burlarse de los simples mortales”. Así de rotundo se manifestaba José Castro, juez instructor del caso “Palma Arena”, al referirse en un auto demoledor a Jaume Matas, ex – presidente balear y ex – Ministro de Medio Ambiente en el Gobierno de José María Aznar. A lo largo de 147 páginas de resolución, Castro desmonta las “peregrinas” justificaciones de Matas cuando era interpelado acerca de sus imputaciones por corrupción. El auto no cumple la ortodoxia judicial y, por ende, es discutible en las formas pero absolutamente ilustrativa para el lector. Nos encontramos ante un caso de robo al contribuyente sin la más mínima intención de esconderse. La ostentación ha sido a lo largo de todos estos años la seña de identidad de Matas. 

Mientras tanto, el líder del PP, Mariano Rajoy, ni se inmuta y simplemente afirma que desea que Matas pruebe su inocencia “si puede”. Todo el mundo tiene derecho a ser engañado y, en contra de lo que han afirmado algunos medios, no es achacable a Rajoy el hecho de haberlo apoyado previamente y haber compartido Consejo de Ministros. Lo que sí es completamente denunciable es su silencio ahora que se ha demostrado que Matas ha delinquido de forma constante. Asimismo, el auto del juez demuestra la financiación ilegal del PP de Balears y el empleo de dinero público para un mitin en el Palma Arena, recinto que ni es homologable para competiciones deportivas internacionales. ¡Ni que no hubiera otras necesidades ciudadanas!

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Oportunidad perdida

Millán Gómez

El PSC definitivamente ha perdido el tren. Salvo un repunte de última hora bastante improbable, los socialistas han desaprovechado la oportunidad histórica que el pueblo catalán le dio a finales de 2003. Después de más de dos décadas de hegemonía convergente, los socialistas, liderados por el carismático Pasqual Maragall, se auparon, de la mano de ERC e ICV, al Govern de la Generalitat. Lo que empezó mal parece que va a terminar mal. Sólo así se explica que un tripartito renqueante desde el primer día no gozase en ningún momento de la estabilidad necesaria para gobernar.

Los enfrentamientos en el interior de la coalición, las disputas continuas entre el PSC y Ferraz, así como la creciente presión de la derecha mediática provocaron el fin del liderazgo de Maragall y su sustitución por Montilla, que llegaba tras su periplo al frente del Ministerio de Industria. Su llegada a la Generalitat fue asimismo simbólica pues suponía que iba a gobernar Catalunya un inmigrante nacido en Iznájar (Córdoba) demostrando, de este modo, la capacidad integradora de la sociedad catalana y echando por tierra ese nacionalismo cerrado y neofascista que algunos focalizaban en Catalunya desde ciertos foros madrileños.

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Un mínimo de justicia

Millán Gómez

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de tres años de cárcel por un delito de falsedad documental contra el general Navarro y de 18 meses a sus dos subordinados José Ramírez y Miguel Sáez por su responsabilidad en el accidente del Yak-42. Navarro tendrá asimismo que abonar una multa de 1.800 euros y el pago de una indemnización de 10.000 euros para cada una de las familias de las víctimas.

La noticia es positiva pero insuficiente. Positiva porque supone que uno de los responsables de una de las mayores catástrofes de los últimos años en España no se va de rositas. Pero también es insuficiente porque el principal responsable, el ex – Ministro de Defensa, Federico Trillo, sigue saliendo indemne de semejante tragedia. Es más, es el portavoz de Justicia del Partido Popular (PP). No puede ser portavoz de Justicia alguien tan injusto. Este cargo es una ofensa a las víctimas que tuvieron que enterrar dos veces a sus familiares, con nocturnidad y alevosía, recibiendo acusaciones durísimas por parte de las autoridades y, sobre todo, recibiendo cadáveres que no eran los de sus seres queridos. Les dijeron de todo, desde que estaban politizados hasta recibir la humillación de que les dieran una tarjeta de un psiquiatra cuando denunciaban, como así se ha demostrado posteriormente, que en esas cajas no estaban los cuerpos de sus familiares.

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Evolución fulminante

Millán Gómez

“La Deputación de Ourense no puede ser un lugar donde se paguen favores políticos”.  Quien decía esto el verano pasado es el nuevo flamante fichaje del clan de los Baltar para el PPdeG de Ourense, Eladio Fernández. Y dirán ustedes, ¿quién es este sujeto? Pues un señor que se acostó el miércoles por la noche siendo vicesecretario de la ejecutiva provincial del PSdeG de Ourense y se despertó el jueves por la mañana como nuevo militante del PPdeG. Eso sí, con una elegante boina liberal. Es la prueba humana de que “mañana será otro día”. Y nunca mejor dicho. A la hora de escribir estas líneas los equipos de investigación estaban analizando pruebas con el fin de determinar qué alimentos ingirió y qué líquidos introdujo en su cuerpo Fernández en la noche del miércoles. Hay dos líneas de investigación: o bien se bebió hasta el agua de los floreros o como segunda opción se contempla la posibilidad de que el susodicho haya fumado alguna sustancia prohibida. Esperaremos acontecimientos. Pedro José aún no se ha pronunciado, es un tema que por ahora no le incumbe en demasía. Su nuevo best seller serial está en proceso.

El PSdeG monta un circo y le crecen los enanos. Los socialistas hablan de “violación política” mientras que el presidente de la Xunta se enteró de esta evolución ideológica sin precedentes al mismo tiempo que los medios. Es decir, un servidor tiene la misma influencia en el PPdeG de Ourense que el líder del partido en Galicia. No me dirán que no es una inyección de moral importante. Uno no se acostumbra a despertarse por la mañana y conocer de primera mano que tiene semejante capacidad de decisión en el principal partido gallego. Queda meridianamente claro cómo están las cosas entre Feijóo y el clan Baltar, ya saben, ese lobby que contrata 35 porteros para un edificio público de dos puertas. Ni la Casa Blanca está tan custodiada. Otra cosa no pero seguridad, lo que se dice seguridad, en Ourense sí la hay. Las cosas como son. Para que luego digan que los Baltar no hacen las cosas bien.

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Sentido de la responsabilidad

Millán Gómez

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha determinado que existen indicios de una “cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y eta”. Con todas las reservas que se pueden tener sobre este tema, la noticia ha desatado un polvorín notable. Que un gobierno democrático ampare y colabore con una organización terrorista es un insulto a la inteligencia y una de las peores gestiones que puede realizar. Y mucho más cuando se produce entre dos países hispanos y teóricamente hermanos como son España y Venezuela. Hay que tener mano izquierda en este tema pues no podemos obviar la presunción de inocencia pero algo huele a podrido cuando el presunto cooperador con organizaciones terroristas, en este caso Venezuela, se cierra en banda y no quiere dar explicaciones. Si Caracas considera que estos indicios no tienen base alguna que lo argumente. Debe defenderse de estas acusaciones pero enrocarse en el victimismo no sirve para restaurar su reputación. Es más, hurga en la herida y aumentan las sospechas.

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Carta abierta a Rosa Díez

Millán Gómez

Rosa, sus declaraciones del otro día en el programa de Iñaki Gabilondo representan una auténtica falta de respeto a quienes como yo hemos nacido en Galicia. Gallego es todo aquel que ha nacido o vive en Galicia. Dicho gentilicio no tiene ningún sentido peyorativo y mucho menos varios pues, usted, en sus profundas y analíticas declaraciones, habla del “sentido más peyorativo”. Es decir, según su señoría hay varios grados pero prefirió acentuar el más grave. ¡Para qué vamos a andar con moderación! ¡Mejor el extremo, mujer! Claro que sí. Ahí tiene razón, no se lo discuto. Hace tiempo que la hemos “calado”. Ya no engaña usted a nadie o, en su defecto, a cada vez menos personas. Afortunadamente.

Usted no se ha disculpado. El problema, por lo visto, es nuestro. Según usted hemos utilizado sus palabras con el objetivo de desacreditarla y no sé cuántas sandeces más. Mentira. Usted se desacredita por sí misma cada vez que abre la boca. Yo entiendo que su ignorancia no le permite describir a Zapatero o a Rajoy con más de dos líneas. Eso ya lo sabíamos de antes. No nos pilla de imprevisto. Ya le he dicho que la tenemos “calada”. Pero, mujer, yo creo que podría usted estirar un poco más la cuerda y decir, qué sé yo, que Zapatero es un hombre, un político o algo así. Incluso el Presidente del Gobierno. Yo creo que incluso hasta usted sería capaz de decirlo. Fíjese si le doy el beneficio de la duda. Mire, aquí también echo por tierra, porque soy gallego y a mucha honra, ese viejo estereotipo infundado de que somos desconfiados. Pues no. Yo confío mucho en la gente, incluso demasiado, y, sobre todo confío en la gente que aprecio, la mayoría gallega. Y a esta gente que quiero no me la encuentro a diario en la escalera y me dicen “mira, Millán, no sé si subir o bajar”. No. Somos un país emigrante y trabajador, sabemos a dónde vamos y lo que queremos aunque muchas veces hayan meado por nosotros y hayamos dicho que llueve. Usted sabe lo que quiere pero no a dónde va. Pero esto último ya se lo digo yo, no se preocupe. Usted se ha deslegitimado por sí sola en Galicia porque en este país sus ideas no representan a absolutamente nadie.

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