Cordones sanitarios

Carlos Hidalgo

En el día en el que todos los candidatos a la presidencia de Francia que no han pasado a la segunda vuelta han pedido que no se vote a Le Pen (excepto Zemmour, que pretendía adelantarla por la ultraderecha), en ese mismo día, Mañueco, que pretendía gobernar sin ciudadanos, va a gobernar con Vox.

En Francia, donde todavía hay quien se arrepiente del régimen de Vichy y el colaboracionismo nazi, se mantiene el cordón sanitario a una ultraderecha que está más cerca que nunca de hacerse con el poder. En España la derecha demócrata, que no reniega del todo del franquismo, cree que puede domar a la ultraderecha y, eventualmente, absorberla dentro de los límites de la constitución del 78. Sigue leyendo

El dolor, Ucrania y la Semana Santa

Juanjo Cáceres

Se aproxima la Semana Santa, una época para proyectar el dolor y para reinterpretarlo. Para representar de nuevo, ni más ni menos, que el calvario y la crucifixión del hijo de Dios y, de paso, poner a prueba nuestras dotes empáticas, instaladas muy confortablemente en una sociedad que ha hecho del bienestar y la ausencia de todo daño uno de sus principales horizontes. Todo lo contrario de lo sucedido en los primeros siglos de la Cristiandad, cuando el dolor relatado en los Evangelios haría del sufrimiento, incluso del de mayor intensidad, un componente indispensable de los relatos sobre santas y santos, y haría de hecho del martirio una condición necesaria de la santidad.

Ahora todo es distinto. ¿Cómo empatizar, entonces, con el dolor persistente, si uno no lo sufre y tampoco es visible, sino que se encuentra muy lejos, a miles de kilómetros? Porque no es lo mismo llegar a asimilar las escenas de muerte en Ucrania difundidas estos días por todo el mundo, que empatizar realmente con aquellos que han visto cómo su vida se ha venido abajo de un día para otro. Desde luego no lo están haciendo los responsables de iniciar esta guerra, ni aquellos que siguen ejecutando operaciones militares y agrediendo a la población civil de múltiples formas, pero seguramente la mayoría de nosotros tampoco lo conseguimos del todo. Sigue leyendo

Cáritas vs Forbes

Marc Alloza

Creo que sería difícil encontrar a alguien que prefiera ser objeto de un informe de Caritas a salir en la lista Forbes, pero lo cierto es que como consecuencia del Covid 19 la exclusión social se ha ampliado sustancialmente y cada vez es más fácil no aparecer en la estadística de exclusión de Caritas y más difícil hacerlo en la de Forbes.

Recientemente Caritas, a través de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada), ha publicado el informe Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España. En él se recogen entre otras muchas cosas que el porcentaje de población en exclusión severa ha pasado de un 8,6% en 2018 al 12,7% de 2020. Esto significa que en dos años la exclusión severa ha crecido en España alrededor de 2 millones de personas y ya se situaría en unos 6 millones. Sigue leyendo

Hablemos del Congreso del PP, por hablar de algo

Carlos Hidalgo

No quiero hablar de lo de Bucha porque ya lo han hecho antes y mejor que yo. Y también porque tanto horror se me ha hecho bola, definitivamente. Entiendo que la gente se desconecte de la actualidad, abrumada por ella. Pero como ya hablé de eso, hablaré del Congreso del PP, que ya empecé a hacerlo hace unos pocos días o hace mil años y el tema merece continuación.

Pues el caso es que, como sabréis, este fin de semana se ha celebrado un congreso del PP en Sevilla. El congreso en el que extraer por fin los puñales de la espalda de Casado y proclamar a Feijóo como líder de consenso, con una unanimidad al gusto del nuevo líder. Sigue leyendo

Legalidad y legitimidad (y III)

Arthur Mulligan

Los motivos por los cuales se atribuye legitimidad a un ordenamiento son muy diversos, el más antiguo y general, y también más eficaz modo de legitimación de un cierto orden es el que tiene lugar por la tradición. En este sentido se habla por los teóricos del Estado con bastante razón de la “fuerza normativa de lo fáctico”. Dentro de varias representaciones de ordenamientos, presenta, sin duda, siempre singular relieve aquel que puede pretender la santidad de lo que siempre ha sido así; como su santidad se halla, para la mayoría, fuera de toda discusión, la legitimidad que se basa en la tradición no aparece, por lo regular, ni afirmada ni negada por la conciencia. La validez legitimada por la tradición aparece, casi siempre unida a una validez basada en la creencia de raíz sentimental de que el fundador de tal o cual ordenamiento era un elegido y poseía una gracia especial o singulares capacidades. A medida que progresa la cultura racional se apela, para legitimar los resultados a principios morales, siendo un ejemplo clásico de esto el que ofrece, ya desde los estoicos, el derecho natural.

La legitimidad de un orden social institucionalizado tiene carácter decisivo para las pretensiones de validez y de poder de aquella autoridad político social que lo instala y actúa. Un orden social constituido por reglas cuya observancia es exigida, es la forma de manifestación necesaria de toda dominación permanente. Lo que desde arriba aparece como dominación, visto desde abajo se presenta siempre como ordenación normativa. Ninguna organización autoritaria puede asegurar su poder y sus normas exclusivamente con su aparato coactivo. Precisa siempre buscar una legitimación, es decir, esforzarse por integrar a los súbditos en una comunidad de voluntad y valores que ennoblezca sus pretensiones de poderío; lo que significa que debe intentar justificar sus pretensiones de dominación mediante contenidos ideales y hacer que los súbditos las acepten interiormente como una obligación normativa. Sigue leyendo

“Núñez Feijóo ha restablecido el orden”

Carlos Hidalgo

Estas palabras las pronunció el exministro José Manuel García-Margallo para congratularse acerca del cambio de etapa que el PP está a punto de culminar. Justo después de quejarse de que su partido había pasado por una “etapa muy convulsa”. Curiosas palabras, si recordamos que el exministro se había presentado a las primarias “populares” y que apoyó a Pablo Casado dentro de la coalición de cargos intermedios que se confabularon contra Soraya Sáenz de Santamaría.

Y es que Casado salió elegido gracias a Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal, el mismo García-Margallo y, en general, todo el PP que se oponía a las pretensiones de la ex vicepresidenta de modernizar al conservadurismo español y, de paso, purgar la corrupción que acosaba y aún acosa a su partido. Sigue leyendo

España avala que el Sáhara sea una autonomía marroquí

Senyor G

Con este titular en la portada del El Periódico del sábado me enteré yo de semejante cambio de posición de nuestro gobierno y parece que nuestro país. En el interior el titular en la misma línea neutra y aséptica “España respalda en un giro histórico el plan autonomista del Sáhara”, y en este caso los subtítulos “El Gobierno cambia su postura y apoya la propuesta de Marruecos / Sánchez visitará Rabat y la Moncloa subraya que se abre un ‘nueva etapa’ entre ambos países sin acciones unilaterales”.

Uno, militante de IU desde hace muchos años, y fan ya antes, y que sigue recordando como nos trataba la prensa amiga cuando la prensa escrita era algo con muchísimo más poder en el país que ahora. De hecho aún a día de hoy, y de ayer, hay quien hace la misma caricatura de un Anguita intransigente por hablar precisamente de programa y de acuerdos. Son cosas que pasan, el presente y pasado de crisis y precariedad actual quizás tenga que ver mucho con los acuerdos programáticos entre CiU y Felipe, y no con referencias vacías (¿lacanianas?) a modernización, flexibilidad y progresismo. Sigue leyendo

Hablar no es rendirse

Carlos Hidalgo

Que la política española suele estar tensa no es ninguna novedad. La llamada “crispación” lleva presente en la política española desde mediados de los años noventa del siglo pasado, si no antes. Pero esta crispación, basada en el pernicioso principio de que todo vale para lograr el poder, va calando de otras maneras, con argumentos manidos y aparentemente razonables, pero que llevan en sí mismos la semilla de más crispación aún.

Hay uno que no es nuevo, sino que viene desde los tiempos de Franco, en los que la política y la democracia eran una cosa muy fea. Y el poder había que dejárselo a la gente de bien y de buena familia. Y es el argumento de que todo aquel que se mete en política es sospechoso, que es un inútil sin méritos, que no tiene ideales en realidad y que es un aprovechado. Sigue leyendo

El follón del Sahara

LBNL

Gran escándalo en la península por el cambio de posición español sobre el Sahara. En realidad, la carta de marras solo oficializa lo que viene siendo la posición española desde hace años, al menos desde el Gobierno Zapatero. Otra cosa es que no se haya oficializado y, de boquilla, hayamos seguido defendiendo la celebración de un referéndum. Como hacía EE.UU. hasta que Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sahara a cambio de que Marruecos reconociera a Israel. El Gobierno Sánchez no ha ido tan lejos pero la solución “autonómica” presupone la soberanía.

La izquierda se escandaliza por la traición al pueblo saharaui, la derecha por la ruptura del consenso en política exterior. Pero lo cierto es que el pueblo saharaui estaría mucho mejor bajo una autonomía marroquí, en condiciones, que con otras cuantas décadas enrolados en el corrupto Frente Polisario y/o hacinados en los campos de refugiados de Tinduf, como rehenes de Argelia para usarlos a conveniencia en su enfrentamiento sempiterno con Marruecos. Como también es cierto que la derecha no querría un referéndum de autodeterminación que daría alas al “derecho a decidir” dentro de la península. Una cosa es que los saharauis tengan derecho a vivir en paz y libertad y otra bien distinta que tenga el más mínimo sentido un Estado independiente saharaui sobre un cacho de desierto. Sigue leyendo

El impacto sobre España de los fondos europeos

David Rodríguez

A partir del año 2021, la UE lanzó los fondos conocidos con el nombre de ‘Next Generation’ como herramienta fundamental para lograr la recuperación económica tras el decrecimiento ocasionado por la Covid. España tiene asignada una cantidad total de 140.000 millones de euros, cifra que por sí sola representa más de lo que se ha recibido en toda la historia de los Fondos de Cohesión. De esta cantidad, la mitad es a fondo perdido (aunque cumpliendo determinadas condiciones) y la otra a través de préstamos (evidentemente, también condicionados). España es el segundo Estado de la UE más beneficiado por estos recursos, únicamente por detrás de Italia, debido en ambos casos al gran impacto que ha tenido la pandemia del coronavirus, ya desde la primera ola.

Los objetivos declarados por la UE con estos fondos son tres: aceleración de la economía, impulso de la transformación digital y consolidación de la transición ecológica. Así pues, en la declaración de intenciones figuran explícitamente temas de un profundo calado, más allá del puro crecimiento económico, como son la adaptación a las tecnologías de la nueva era digital y la manera en la que se procede a afrontar los retos derivados de la emergencia climática. Tendremos que estar muy atentos para saber cómo se coordinan todas estas políticas a nivel del conjunto de la UE, sobre cómo se concreta la declaración de intenciones de la ‘transición ecológica’. Sigue leyendo