El botón de escribir noticias

Carlos Hidalgo

Ayer se celebró el Día del Periodista. Y eso siempre hace que uno se pare a reflexionar un poco sobre el estado de la profesión. Lo primero que pienso es que es una profesión en la que es cada vez más difícil jubilarse. La precariedad, los bajos sueldos, la delicada situación económica de muchos medios y los ERE aplicados de cualquier manera por una consultora que no sabe nada del sector, hacen que todos los periodistas se sientan absolutamente prescindibles e inempleables en cualquier otro sector.

También hay un tapón generacional, donde algunas vacas sagradas del oficio ocupan sillas bien pasada la edad de la jubilación y cobrando el equivalente al sueldo anual de ocho o diez redactores rasos. Sigue leyendo

¿No a la guerra?

LBNL

Desde luego. No a la guerra hoy y siempre, aquí y en cualquier lado. El problema es que no todo el mundo está por la labor y discrepo de aquellos que dicen que la guerra es siempre peor remedio que la enfermedad: depende qué guerra y qué enfermedad. De momento Rusia no ha invadido más territorio de Ucrania del que ya controla – desde que en 2014 se anexionó ilegalmente Crimea e impulsó una rebelión pro-rusa en el Donbás – y niega tener planes para hacerlo pese a haber movilizado más de 100.000 soldados – y correspondiente equipo – en las inmediaciones de la frontera con Ucrania. ¿Para qué lo ha hecho si no va a invadir? Para defenderse, alega el Kremlin, si de Ucrania, que últimamente ha dado una serie de pasos negativos para Rusia – ley limitando los derechos de las minorías, incluida la ruso-hablante, y un ataque exitoso con un dron comprado a Turquía – y que podría estar planeando recuperar por la fuerza el territorio perdido en 2014. Pero Ucrania lo niega y no ha movilizado tropas para hacerlo. Además, el Kremlin alega que el statu quo no es aceptable. La OTAN debe renunciar a una posible adhesión de Ucrania – y de Georgia y cualquier otro país antaño parte de la URSS o del Pacto de Varsovia – y retirar todas sus tropas de los países del Este que ya se han unido a la Alianza. Es decir, volver a la situación anterior a 1997: ¡retrasar el reloj 25 años! La lógica es impecable: se nos prometió que la OTAN no se acercaría a nuestras fronteras y las fuerzas occidentales cada vez más cerca son una amenaza inaceptable. Pero una cosa es plantear algo que puede ser legítimo y otra bien distinta exigirlo con 100.000 soldados detrás, lo que se convierte en un chantaje muy peligroso. ¿Qué hacer? ¿Ceder sin más? ¿Y también cuando conseguida la neutralidad militar de sus antiguos satélites siga maniobrando activamente para seguir controlándolos?

La duda se ha trasladado de lleno a nuestro Gobierno, con el PSOE comportándose como un aliado leal de quien garantiza nuestra seguridad y Unidas Podemos criticando el envío de unos aviones a Bulgaria y una fragata al Mar Negro. Ucrania está muy lejos y Rusia todavía más así que la tentación de mirar los toros desde la barrera es fuerte. Pero pan para hoy y hambre para mañana porque el problema de fondo es que no ya España sino la UE en su conjunto depende de la OTAN – es decir, de Estados Unidos – frente a cualquier amenaza seria. Y los clubes tienen reglas y sus miembros deben cumplirlas. Sigue leyendo

Dar ejemplo

Julio Embid

Nunca he pagado ninguna reparación en casa sin IVA. No he cobrado nada en negro, ni tampoco lo he pagado. No es ningún mérito especial, ni pretendo que me canonicen o pongan una parroquia católica a mi nombre. Simplemente es mi forma de ser. He cumplido con las leyes y me ha ido bien en la vida. Cuando algún amigo me ha preguntado que por qué lo hacía, le decía que como me dedico a la política siempre es mejor cubrirse las espaldas, hacer las cosas bien y no dejar cabos sueltos y él asentía y se reía. La cosa es que lo he hecho siempre así, también cuando corregía erratas de libros en una fundación a media jornada hace diez años. Personalmente creo que hay que hacer las cosas bien y si tienes responsabilidades, dar ejemplo.

La pasada semana el tenista serbio, residente fiscal en Mónaco, Novak Djokovic fue expulsado de Australia cuando acudía a competir a un torneo de tenis, el Open de Australia. Ser multimillonario y número 1 del mundo no fue suficiente para que un gobierno serio como el australiano no decidiera expulsarle del país por contravenir las normas propias sobre la pandemia. El tenista, conocido antivacunas, mintió al menos en dos ocasiones cuando afirmó haber pasado el Covid-19 en diciembre y estar en un acto en un colegio y en una entrevista sin mascarilla ese mismo día en Serbia y cuando dijo que no había visitado ningún otro país salvo el de origen en el último mes. Su propio Instagram entrenando en Marbella en Nochevieja le delataba. Visiblemente enfadado abandonaba el país en un vuelo rumbo a Dubai, durante el cual fue sin mascarilla, que para algo paga su billete en Business Class de 7.000 euros aproximadamente. Sigue leyendo

Holocausto antígeno

Marc Alloza

El final del 2021 estuvo marcado por la rotura de stock de test antígenos previo a las fiestas. El exceso de demanda ante una oferta limitada se tradujo en una caza y captura de tests y un incremento de precios. El 2022 entró surfeando en una sexta ola y por consiguiente, sostuvo la demanda de estas pruebas. El comienzo de las clases en los colegios ha rematado la jugada retroalimentándola hasta el límite que el gobierno decidió intervenir para regular el precio.

No queda claro quien se ha lucrado más en este asunto; distribuidoras, intermediarios y farmacias niegan que hayan sido ellos, pero “entre todos la mataron y ella sola se murió”.  Los precios en otros países oscilan entre la gratuidad en Reino Unido a los 7-20€ de Suiza, pasando por los 2,1€ de Portugal y los 2,7€ de Grecia etc… Sigue leyendo

Pablo Casado y Yoko Ono

Carlos Hidalgo

 El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, recibió duros reproches por parte de Pablo Casado al haberse sentado a negociar la reforma laboral de este Gobierno, que todavía tiene que mostrar sus efectos. Casado acusaba -sin mencionar- al líder empresarial de venderse por subvenciones europeas. Un reproche muy español y muy honorable, aunque la verdad es que yo veo absurdo reprochar a un empresario que sólo se preocupe por su dinero.

Garamendi, notablemente angustiado por esos duros reproches, trató de poner excusas primero y después se limitó a decir una obviedad: que su deber era representar los intereses de los empresarios en una mesa de negociación con un gobierno elegido democráticamente por los españoles. Una cosa que, de tan obvia, se nos olvida. Los españoles elegimos gobiernos. A veces, incluso gobiernos que no nos gustan a otros españoles. Eso no les hace menos legítimos. Y, claro, se les puede criticar, pero no poner en duda el resultado de unas elecciones limpias. Y más después de tantas elecciones seguidas como hemos tenido. Como nos acostumbramos rápido a todo, entiendo que ahora se encarguen encuestas sin parar, porque debe haber quien aun se cree que está en el recuento de las generales de 2019. Sigue leyendo

Vacas, cerdos, guerras y granjas

Juanjo Cáceres

Hay debates que son auténticos caballos de Troya y que una vez han atravesado los muros de la ciudad, no sabes muy bien lo que puede salir de ahí dentro. Unas veces son griegos. Otras, discusiones bizantinas sobre la producción de carne en España y su calidad. En el primer caso, es posible que el resultado sea la caída de la ciudad. En el segundo, la banalización del debate y su instrumentalización para otras batallas, lo que en mi opinión hace mucho más difícil, por un lado, situar sus puntos clave, y por el otro, abordar con cordura aquellos retos que tenemos como sociedad.

La última víctima del caballo ha sido, en efecto, la carne, un tema sobre el que vendría bien no banalizar, ya que su relevancia económica es muy importante. En 2010 España producía algo más de 5.500 millones toneladas de carne, pero una década después, en 2020, había superado los 7.600 millones. En tanto que actividad industrial, la industria cárnica agrupa a casi 3.000 empresas, que generan una cifra de negocio de 28.000 millones de euros. Eso supone el 22,2% de todo el sector alimentario español y el 4,2% de toda la industria española. En 2020 dicho sector batió todos los récords en exportaciones, sumando 3,07 millones de toneladas de carnes y despojos y 200.000 toneladas de productos elaborados, unas cifras que hacen de España una de los mayores exportadores de carne del mundo o uno de los tres principales países exportadores de carne de cerdo – junto a Estados Unidos y Alemania. Sigue leyendo

Qué rollo la política española

LBNL

No sé ustedes pero a mí me aburre cada vez más. Como me aburren los telediarios – todos, sin excepción – porque empiezan con los últimos exabruptos de nuestros políticos y pasan directamente al capítulo de violaciones, niños asesinados por sus padres y palizas callejeras, para culminar con el mercado de invierno de fichajes de futbol. Antes veía El intermedio pero ahora ya ni eso, porque el sujeto del humor – nuestra actividad política – pincha en hueso. Quizás me estoy haciendo mayor – lo cual es una realidad en todo caso – y la cosa no ha empeorado demasiado pero antes yo estaba menos de vuelta de todo. Quizás pero me temo que al menos en parte el debate político ha perdido mucho interés. Desde luego para mí pero me atrevo a pensar que no es una percepción meramente subjetiva.

Pedro Sánchez no me interesa en absoluto. No sé qué me pasa con él pero no me llega lo que dice. Me parece impostado o ambiguo o yo que sé qué pero no me llega. Y eso que coincido con el fondo de la mayoría de las cosas que dice. Y con la inmensa mayoría de las cosas que hace su Gobierno. Sigue leyendo

Sobre la reforma laboral

Alfonso Salmerón

Pues sí, voy a escribir sobre la Reforma Laboral. No precisamente porque crea que tenga algo nuevo que decir después de todo lo que se ha comentado estos días. Además, sé que al hacerlo, habrá quien me encuadre automáticamente del lado del sanchismo más recalcitrante, o lo que es todavía peor, del caduco reformismo constitucionalista heredero del setenta y ocho. Sin embargo, lo haré, aunque sea únicamente para levantar acta de mi estado de circunspección.

Y es que nunca deja de sorprenderme la capacidad que tienen las redes sociales para establecer de manera casi instantánea, un determinado marco de opinión. A las pocas horas de haberse aprobado la reforma por el Gobierno, antes incluso de que el decreto fuera publicado en el BOE, la magia de twitter ya se había encargado de echarle agua al vino de los entusiasmos, estableciendo un relato que básicamente venía a decir que, si bien había algunas sensibles mejoras en el texto aprobado, la reforma no era muy diferente de sus predecesoras, y por consiguiente, muy poco iba a influir en el modelo de relaciones laborales existente. A esta línea argumental, que se ha repetido machaconamente como un mantra a lo largo de estas semanas, se han apuntado opiniones a diestro y siniestro, tanto de sectores cercanos a la Patronal, como de ámbitos netamente izquierdistas, amén del independentismo catalán y vasco. Sigue leyendo

Cóbrenme impuestos, por favor

Senyor G

A veces, no de ahora de la pandemia sino ya de antes, tengo la impresión de que soy el único español al que le van bien las cosas. Sé que no es verdad pero a veces me sorprenden quejas de las situaciones de personas trabajando razonablemente, con comida, casa e incluso vacaciones con movimiento. En la situación actual de pandemia, por sector y formación no paré de trabajar y sobre todo de cobrar mi nómina. Como sé que no todos están en la misma situación y que hay muchas personas con problemas para unos mínimos vitales, humanos y ciudadanos, creo que nos deberían pedir un esfuerzo a los que nos va bien. No es una opinión puntual, sino decir que el criterio es ese, aportar en función de nuestras posibilidades.

Y lo quiero hacer mediante impuestos, que me cobre el estado y luego redistribuya. Odio tener que hacer yo eso de “ayudar a quien más lo necesita”, de hecho odio profundamente esa retórica de a quien más lo necesita, y la de los  más vulnerables. En vez de arreglar problemas, el neoliberalismo con cierto conservadurismo nos está llevando para atrás, a la caridad en blanco y negro aunque con colores. ¿Solo hay que ayudar a quién más lo necesita o al que lo necesita para unos mínimos? Si no, dejamos a mucha gente fuera. Unos mínimos que seguro ya están establecidos en un montón de leyes y tratados de todo tipo que habremos promulgado o firmado con variadas letras y bolis de colores. Habrá quien pensará que prefiere hacerlo él personalmente y dar el dinero como le plazca. Yo no lo creo. ¿Qué sabré yo de las rentas de la gente y sus necesidades? Sin hablar de aquel concepto de economía de escala, que será mejor una escuela con profesoras que ir yo regalando un tomo de la enciclopedia a quien vaya viendo. Sigue leyendo

Como un cochino en un charco de barro

Carlos Hidalgo

Tenemos polémica de media duración. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, se ha quejado de las llamadas “macrogranjas”, de los efectos nocivos que producen en el medio ambiente, de cómo se maltrata a los animales que en ellas se crían y de la baja calidad de las carnes que producen.

Pero como la queja se realizó en un diario extranjero, en “The Guardian”, todo el mundo se ha llevado las manos a la cabeza, pensando que el ministro he dicho en un foro internacional que la carne española es de mala calidad. No es eso lo que ha dicho, ni mucho menos, pero tal y como están los ánimos, pues ha dado bastante lo mismo. Sigue leyendo