Bielorrusia: crisis resuelta

LBNL

Recordarán que hace un par de semanas hervían los telediarios con imágenes desgarradoras de inmigrantes hambrientos y ateridos de frío pugnando por entrar desde Bielorrusia en Polonia, Lituania y Letonia. Pues bien, la atención mediática se ha desplazado a otros focos – Omicron desde el viernes – porque la Unión Europea ha sido capaz de afrontar el desafío con determinación y eficacia, ocupándose también de la suerte de los varios miles de seres humanos engañados y estafados por el dictador bielorruso Lukashenko, con el fin de castigar a la UE por haberle sancionado por sus severas violaciones de los derechos humanos de sus compatriotas, que se rebelaron contra su último tongo electoral hace cosa de un año.

La crisis no ha terminado porque todavía quedan algunos miles de víctimas en territorio bielorruso pero, a través de las agencias de la ONU, la UE está procurándoles comida y techo y financiando vuelos de repatriación voluntaria. Igualmente importante han sido las gestiones que han conseguido drenar el flujo de migrantes a Bielorrusia desde Irak, Jordania, Líbano, Turquía y demás capitales. Los gobiernos de dichos países han cooperado y han limitado los embarques – inusualmente voluminosos tras las activas promociones “turísticas” bielorrusas – de viajeros a Minsk.  Y algunas líneas aéreas particularmente importantes – como por ejemplo Turkish Airways – también se han sumado al esfuerzo colectivo. En conclusión, la UE funciona y el último dictador europeo ha fracasado. Menos mal. Sigue leyendo

La libertad individual y el bienestar colectivo

David Rodríguez

La discusión sobre el asunto de la vacunación se está situando como un importante centro de atención durante las últimas semanas. La pandemia vuelve a avanzar con fuerza en toda Europa, y lo hace sobre todo en aquellos lugares con menores tasas de inmunización. Por fortuna, España se halla entre los países con índices de incidencia más bajos, pero en otros estados está teniendo lugar una nueva ola del virus en toda la regla. Los gobiernos occidentales comienzan a pensar en medidas para incentivar más la vacunación, que van desde la lógica de la recompensa (cerveza gratis) hasta la del castigo (no poder ir a trabajar), pasando por el famoso pasaporte covid, que no permite la realización de ciertas actividades sin disponer de la pauta completa. La confusión campa de nuevo a sus anchas, con gobernantes que expresan su malestar por la insolidaridad de algunas personas, y con colectivos que salen a la calle a protestar contra el recorte a sus libertades individuales. Sigue leyendo

Bielorrusia en la mesa

Arthur Mulligan

En este mundo de momentos inesperados y rodeados de medios de información intensivos, sostener la atención en cada nuevo foco es agotador y se multiplican los centros de estudios estratégicos, los “think tanks”, los clubs, los informes periódicos oficiales de big data, incluso la abundante documentación que nos proporciona aquí mismo en forma de amenas lecturas Lluis Camprubí; también la prensa especializada en formato de papel o digital, radios, televisiones, y una zarabanda de ruido difícil de clasificar.

Como casi todo el mundo, cada uno selecciona sus fuentes siempre dependiendo del tiempo disponible y con un poco de suerte conforman opiniones que tras cocinarse a fuego rápido se depositan en encuestas listas para su consumo.

Y entonces, inopinadamente, cuando uno se siente como un pescador en el lago Tiberiades, aparece un comunicador que te dice : «Deja todo lo que estás haciendo y mira hacia aquí, no, ahí no, un poco más arriba, sí, exacto, esa mancha es Bielorrusia que te suena familiar por la raíz de su nombre y que ahora mismo constituye una nueva amenaza para la estabilidad de la UE, tal y como te lo digo, ni más ni menos». Sigue leyendo

¡Guerra a la pérfida Albión!

LBNL

Habrán oído que la COP26 contra el cambio climático en Glasgow se acabó. Dejando de lado si ha sido un éxito, un fracaso o (probablemente) un logro a medias, lo cierto es que Boris Johnson ya tiene las manos libres para montarla a lo grande contra la Unión Europea. Eso es al menos lo que espera Bruselas, que a mediados de octubre presentó una oferta de “flexibilización” del protocolo sobre Irlanda del Norte que no ha tenido ningún eco positivo al otro lado del Canal de la Mancha. Al contrario, los pocos avances que los probos funcionarios de ambas partes habían conseguido ir haciendo, han sido sistemáticamente saboteados por Lord Frost (cuyo nombre se traduciría algo así como Duque Helado…) que dirige las negociaciones por parte británica.

Para más inri, el ínclito Boris ha metido la pata un par de veces en política nacional en las últimas semanas así que una guerrita con Bruselas a cuenta de la soberanía en Irlanda del Norte le puede venir bien a corto plazo. Pero no a largo, porque Bruselas no va a ceder y los daños van a ser cuantiosos en ambos lados del Canal. Pero el aislamiento le va a hacer mucha más pupa al Reino Unido, que a medio y largo plazo va a ser mucho más pobre y frágil, lo cual es evidentemente una mala noticia por mucha tirria que le tengamos a la clase dirigente del Brexit. Pero al menos los de este lado tenemos la conciencia tranquila, algo así como la del amigo o familiar del toxicómano que está a punto de volver a pincharse… Sigue leyendo

Lecturas recientes recomendables

Lluís Camprubí

Estas últimas semanas ha habido muchos artículos, informes y entrevistas de interés. Permítanme hacerles mi selección y recomendación:

En política económica, esta tribuna de Federico Steinberg  “Un nuevo paradigma para la política económica” en el que profundiza en las fallas de la hegemonía neoliberal y su sustitución por una aproximación donde el estado, la política económica pública, la fiscalidad y la inversión tengan un mayor rol. Para analizar el actual contexto dos entrevistas de interés: Una a Gita Gopinath (economista jefe FMI) en que cuestiona la estanflación y habla de la cuestión energética y de la recuperación global; y ésta a Adam Tooze en la que insiste que el principal reto que tiene Europa es convertir en permanentes las medidas temporales adoptadas para combatir la crisis económica derivada de la pandemia. También en clave europea, y con este cambio de orientación política macroeconómica y de abandonar los excesos austeritarios, esta tribuna de Dombrovskis y Gentiloni sobre la necesidad de una nueva gobernanza económica europea, donde se intuye el debate de fondo sobre una doble necesidad: cambiar el marco, y cuando no sea posible, entonces aplicarlo flexiblemente o no aplicarlo. Sigue leyendo

Marruecos, Marruecos, Marruecos

LBNL

Últimamente Marruecos genera titulares a mansalva. Los últimos este fin de semana a cuenta del tradicional discurso del monarca por el aniversario de la marcha verde en el que, como es habitual, reafirmó la marroquinidad del Sáhara occidental, que no será puesta en cuestión en la mesa de negociaciones, sentenció. No mencionó el bombardeo con resultado de muerte el pasado día 1 de tres camioneros argelinos en la zona del Sáhara controlada por el Frente Polisario, que Argelia ha denunciado a la ONU reservándose el derecho de responder. Tampoco mencionó el cierre argelino del gasoducto que pasa por Marruecos camino de España también el pasado día 1 – ¿casualidad? – ni el cierre del espacio aéreo argelino a Marruecos el pasado 22 de septiembre (extendido una semana más tarde a los aviones militares franceses, pero esa es otra historia). Y tampoco mencionó explícitamente la sentencia del Tribunal de la UE del pasado 29 de septiembre que anulaba el acuerdo bilateral de Asociación por incluir al Sáhara, cuya soberanía marroquí no reconoce ninguno de los 27 países de la UE. Aunque sí dejó claro que no mantendrá relaciones comerciales con quienes mantengan posiciones ambivalentes sobre el Sáhara, en una clara advertencia a la UE sobre la necesidad de reparar el descosido.

En suma, Marruecos está 1) técnicamente en guerra con el Frente Polisario desde que hace un año este último rechazara la reapertura (no violenta) del paso comercial de Guerguerat, que el Polisario mantenía cerrado impidiendo el comercio con Mauritania, 2) se enfrenta a posibles represalias armadas argelinas por el bombardeo contra sus camiones, 3) se ha quedado sin gas argelino y las divisas por derecho de paso del gas a España, 4) sus aviones no pueden sobrevolar Argelia (de ahí que el vuelo de este fin de semana a Turquía pasara por Palma de Mallorca), 5) su relación político-comercial con la UE está en peligro y 6) ya no cuenta con Trump, que fue quién aceptó la soberanía marroquí sobre el Sahara. Un amigo me preguntaba por cuánto tiempo podrá aguantar el farol. Mi respuesta, tan válida como cualquier otra, es que no es un farol sino una posición que puede aguantar indefinidamente. Por varias razones, algunas más legítimas que otras. Sigue leyendo

Glasgow: muchas promesas, pocas expectativas

David Rodríguez

Durante estos primeros días de noviembre está teniendo lugar en Glasgow la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, denominada COP26 porque es la vigésimosexta celebrada sobre esta materia, y retrasada un año debido a los efectos de la pandemia. No cabe duda de que el reto que está situado sobre la mesa es de una importancia trascendental, ya que afecta nada menos que a las condiciones del futuro de nuestra civilización en el Planeta.

Recientemente la Organización Meteorológica Mundial publicaba un estudio sobre la frecuencia, la mortalidad y las pérdidas económicas causadas por los fenómenos meteorológicos extremos entre 1970 y 2019. En conjunto, se han registrado más de 11.000 desastres, con más de dos millones de muertos. De los mismos, el 91% ha tenido lugar en los países en vías de desarrollo. Las sequías y las tormentas se han cobrado más de la mitad de los fallecidos. Por consiguiente, no se trata solamente de alertar sobre hipotéticas catástrofes futuras sino de reconocer que los efectos del cambio climático ya se están produciendo desde hace décadas. Sigue leyendo

La recuperación con gripe

Carlos Hidalgo

La semana pasada estuve muy resfriado. No fue covid y creo que tampoco fue gripe, porque no tuve fiebre, ni perdí el olfato, pero estuve en un estado lamentable. Estoy vacunado del coronavirus, como (afortunadamente) más del 80% de la población española, pero no me inmunicé ante un aparatoso resfriado. Creo que no fui el único; a mi alrededor todo el mundo se ha quejado de resfriados y gripes en diversos grados y es que, parece que alcanzada (más o menos) la inmunidad de grupo, el resto de las enfermedades siguen ahí y nos atizan cuando peor nos viene. Algo así pasa con la economía.

Los PIB vuelven a crecer porque todos podemos volver al salir de nuestras casas (más o menos) y las diferentes economías nacionales vuelven a ponerse en marcha. Pero hay cosas que, pese a todo, producen el equivalente económico de un grave resfriado. La inflación, la cadena de suministros mundial aún rota y los precios de la energía descontrolados, nos tienen moqueando y con malestar. Y están todos relacionados. Sigue leyendo

La Cumbre del G-20 en Roma

LBNL

Han pasado muchas cosas este fin de semana en Roma alrededor de la Cumbre del G-20. La primera, que los países que son colectivamente responsables del 80% de las emisiones contaminantes, han finalmente acordado bajar el objetivo de calentamiento global de 2 a 1,5 grados. Puede parecer poco pero medio grado es mucho para el planeta y también para los países que deben sufragar los gastos de la transformación de la economía necesaria para contener la contaminación. La de cal, que la reducción se acordó para “mitades de siglo”, a caballo entre el año 2050 perseguido y el 2060 defendido por otros. Y a partir de ayer domingo, el compromiso se hará extensivo al resto del mundo en la Cumbre COP26 que tiene lugar en Glasgow.

Por otra parte, los países del G-20 se comprometieron a dejar de financiar centrales de carbón en el extranjero. No es moco de pavo pues hace bien poquito que China ha financiado la construcción de una en los Balcanes. Es decir, si un país quiere ir en dirección contraria a la historia – y a las necesidades de la Humanidad – lo tendrá que hacer en solitario, es decir, sin ayuda financiera o técnica de ninguna de las 20 mayores economías del mundo. Sigue leyendo

Varapalo

Arthur Mulligan

De este modo se designa el contratiempo, disgusto o daño que una persona (física o jurídica) recibe en sus intereses, en general si se refiere a litigios de los que forma parte. Pero en la UE no existen varapalos, algo racial, que no puede confundirse con esencia metafísica alguna sobre el ser de España, sino la interpretación que incorpora de forma más o menos fiel, las normas europeas al Derecho nacional – alemán en el caso Puigdemont – y de cuya rigidez metodológica derivan consecuencias no deseadas desde una perspectiva unificadora del espacio Schengen.

No es por tanto un defecto administrativo por descuido en las lecturas que atañen al derecho comparado, ni una loca selección entre delitos comparables pero en el fondo disímiles; ni mucho menos en la censura de la aplicación de un corpus legal unificado y compartido que el reclamante se empecina en desbaratar con pasión justiciera; no, Alemania y otros países europeos, en lugar de dictar una ley específica para incorporar las Directivas comunitarias – en nuestro caso Decisión Marco relativa a la orden de detención europea – reforma su Código Civil para obtener no lo principal, la deseable ausencia de impunidad de los delincuentes por cambiar de territorio, sino mantener un ordenamiento dotado de una coherencia sistemática. Sigue leyendo